‘Un tret al cap’: la práctica del periodismo

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En el pasado Grec 2017 Festival de Barcelona, la propuesta que coprodujo y presentó la Sala Beckett fue Un tret al cap, de Pau Miró. Debido al éxito de crítica y público, abren ahora la temporada 2017-2018 con la reposición de la pieza, interpretada por Emma Vilarasau, Imma Colomer y Mar Ulldemolins, tres reconocidas actrices de tres generaciones distintas, que no es la primera vez que trabajan juntas. Miró, formado, en parte, en la Beckett, ya que la Sala es conocida también por ser Obrador Internacional de Dramaturgia, ha estrenado numerosos títulos allí. En esta ocasión, repite con parte del equipo artístico que ya vimos en la fantástica Victòria, en el Teatre Nacional de Catalunya, hace un par de temporadas, protagonizada también por Vilarasau y con Ulldemolins en el reparto.

Un tret al cap se presenta como una obra íntima y cercana sobre la frustración de una periodista a la que han despedido del diario en el que llevaba veinte años trabajando porque se ha convertido en un personaje incómodo para la dirección del medio. Vive con su hermana mayor, escritora de literatura infantil, y que sufre desde hace un tiempo una enfermedad neurodegenerativa. La vida de las dos mujeres, reunidas de nuevo en la casa familiar, se ve interrumpida por la aparición de una joven, víctima de un despido improcedente, que acude a la periodista para que escriba sobre su caso. A pesar de saber que la periodista también ha sido despedida, la chica es seguidora de su blog y nunca olvidará el gran artículo que escribió sobre la llegada de refugiados a Lampedusa que le valió incluso un premio. Y está empeñada en que sea ella quien firme el reportaje sobre su caso y sobre lo que descubrió en la empresa de alimentación para la que trabajaba y que motivó su despido.

Esta situación sirve a Miró para reflexionar acerca de la práctica del periodismo, del lugar y el valor de la ética en los ojos del que mira, en las palabras del que escribe, en los actos del que investiga. Pero también para hablar de la precariedad laboral, de los conflictos familiares, del hartazgo supremo que puede llegar a producirnos algo que antes nos encantaba… Y de cómo, a veces, todo ello puede llevarnos a la destrucción, a pegarnos un tiro en la cabeza, como reza el título de la obra.

Las tres actrices defienden con credibilidad un texto lleno de aciertos y frases de las que dan que pensar, con una dirección en la que sobresalen los silencios, durante los que se percibe cómo la acción dramática se mantiene en marcha y engrosa la pieza en su avance hacia el desenlace. Vilarasau transmite el malestar de estar en su piel con todo su cuerpo; tal vez en Ulldemolins echamos en falta un punto más sibilino, más allá de las palabras; y Colomer ejerce como puente emotivo en varias direcciones en su batalla contra la enfermedad. Las tres, cada una a su modo, son personajes que luchan por alcanzar una meta que las libere de aquello que las atenaza. Las tres son personajes combativos y fuertes. Y las tres actrices llenan de matices esa fuerza.

La obra sigue en cartel hasta el primero de octubre, con un ligero cambio en el reparto la última semana de funciones, ya que Mar Ulldemolins será sustituida por Vicky Luengo.

Fuente: Sala Beckett

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