Sarah Gailey, en busca de mujeres sensatas

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“Si podemos ayudar a que todo cambie, entonces, acepto no estar bien”.

 

Publican exclusivamente un libro al trimestre, pero cada vez que uno de ellos aparece, tienen toda mi atención. Os hablo de la editorial Crononauta, un proyecto alternativo, cuyo objetivo fundamental es publicar literatura de género (ciencia ficción, fantasía y terror) que se centre en aspectos relacionados con la diversidad y el feminismo. Y han cumplido su cometido porque en su corta andadura se han comprometido con libros que otras editoriales jamás se hubieran atrevido a publicar. Y sí, sé que esto es una reseña y es un poco extraño comenzar hablando del trabajo de una editorial, pero son varios libros ya de Crononauta los que he tenido en mi poder y necesitaba darle las gracias por animar cada tres meses los catálogos de novedades editoriales con propuestas arriesgadas.

La novedad de este tercer trimestre de 2021 estaba en mi punto de mira desde que se anunciara hace ya unos meses. Se buscan mujeres sensatas me llamó la atención ya desde el sugestivo diseño de cubierta de Medusa Dollmaker. No me gustaría decir que compro libros por su portada, pero es posible que cubiertas demasiado atractivas hayan conseguido deslumbrarme. No obstante, puedo afirmar con rotundidad que el libro de Sarah Gailey es algo más que una portada. Y, si no os fiáis de mí, quizás sí lo hagáis del jurado de los premios Locus y Hugo, que la han nombrado finalista a mejor novela corta 2021.

Sarah Gailey.

Creo que ya podéis intuir que Se buscan mujeres sensatas tiene una ambientación western. Sin embargo, esta historia del lejano oeste no se sitúa en el pasado, como las novelitas pulp que leían nuestros padres. Por el contrario, esta historia se sitúa en un futuro aparentemente cercano (los futuros que más desasosiego generan) donde los avances conseguidos por los movimientos sociales a lo largo de décadas se han ido al traste y una sociedad totalitaria patriarcal impone su mano de hierro a toda persona diferente. En este contexto donde la homosexualidad está prohibida y las mujeres solo sirven para casarse y tener descendencia, nuestra protagonista, Esther, se esconderá en el carromato de las bibliotecarias para huir de un matrimonio concertado y del triste recuerdo de la ejecución de Beatriz, su amante, por la posesión de propaganda revolucionaria. La protagonista intentará congraciarse con les bibliotecaries con el objetivo de, quizás, poder llegar a hacer uno de los pocos trabajos que una mujer puede hacer en una sociedad aparte de quedarse en casa. Sin embargo, pronto descubrirá que la literatura autorizada por el gobierno es solo la cara A de la mercancía transportada por les bibliotecaries.

Y digo bibliotecaries porque entre los personajes encontraremos a personas queer. Aprovecho para confesar que es la primera vez que leo una novela donde se usa el género neutro. Me diréis que habéis leído otros trabajos donde ya se usa y que, incluso, vosotres lo usáis en vuestro día a día. Sin embargo, aunque estoy totalmente de acuerdo en el uso del género neutro para nombrar identidades más allá del binarismo masculino/femenino, todavía se me hace extraño y, personalmente, en mi lectura de la novela, esa extrañeza me ha animado a intentar usar lenguaje neutro todo lo que pueda siempre que sea necesario.

Más allá del uso de los pronombres neutros para nombrar a los personajes no binarios, Se buscan mujeres sensatas me ha parecido una novela trepidante que no da tregua. Es de esos libros que no os durará en las manos más de una tarde, pero que tras esa lectura ligera esconde un mensaje profundo y valiente. Y es que Sarah Gailey coloca al lector en un espacio aparentemente reconocible, el lejano oeste, el pasado, pero acaba descubriéndonos que realmente nos encontramos en el futuro. Nos sitúa, sin duda, en un punto de partida pesimista.

Con los ataques a los derechos de mujeres y personas LGTBIQ+ que quedan impunes con cada vez más normalidad, es posible que nos entre terror al imaginar una vuelta al pasado, puede que incluso pensemos en bajar los brazos, pues, sin duda, es doloroso remar contracorriente. No obstante, esta novela no es una distopía funesta donde la esperanza ha quedado totalmente apagada por la oscuridad. Se buscan mujeres sensatas es una llamada a la acción, un hálito de esperanza, una puesta en valor del poder de la cultura para desarticular el fascismo y una defensa de lo colectivo frente a lo individual (por mucho que a nuestra querida Isabel Díaz Ayuso le espanten nuestras alianzas).

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