Porque nosotras tampoco somos tontas

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Una chica con gafas de pasta y ortodoncia es un trasto que tiene que ser renovado. Es el mensaje que transmite el último anuncio de la cadena Media Markt protagonizado por el presentador Arturo Valls. Un spot machista, sexista y denigrante que ya ha recibido críticas en las redes sociales.

media markt listos para ahorrarA finales del año pasado Media Markt anunciaba que sería el presentador de televisión Arturo Valls la figura que protagonizaría sus próximas campañas publicitarias. En hilo conductor de todos los anuncios es un show llamado “Listos para ahorrar” en el que el presentador anuncia todas las ofertas de la marca.

La campaña publicitaria ha estado plagada desde sus inicios de inagotables dosis de sexismo y machismo y las mujeres que aparecen representadas son continuamente cosificadas y reducidas a objetos, mujeres sin voz, que permanecen en segundo plano sin molestar. Desde las esbeltas azafatas que acompañan a modo de adorno al presentador y que ni “pinchan ni cortan”, hasta las integrantes del público. Ya lo denunciaba la periodista Idioa Capuz Sánchez en un artículo de opinión para LaColumna.cat: “La campaña está dotada de diversidad de anuncios, pero en estos siempre aparecen estas ‘chicas florero’. A lo largo de la campaña podemos ver otras representaciones ‘cuestionables’. En uno de estos anuncios se ve como, gracias a los ‘ofertones’ de Media Markt, Arturo ha podido regalar un ordenador portátil a su ‘amiga’ y una exprimidora a su ‘cuñao’. Otro de los anuncios juega con la ilusión óptica, Arturo se viste con peluca y ropa sexy, como ya es costumbre en el actor, y finge ser una stripper haciendo un baile sensual detrás de una pantalla donde se intuye una silueta de mujer, cuando se descubre la trampa suelta un ‘que no os engañen’. En otra edición de ‘Listos para ahorrar’ interrumpe el programa e invita a una chica ‘agraciada’ del público a que ella no repare en gastos para llamarle”.

El último anuncio de la empresa ha continuado con esta temática. Una chica joven vestida con gafas de pasta y ortodoncia se somete al “plan renovator” lo que la transforma en una mujer esbelta, de pelo largo y con tacones. Seguidamente la voz en off dice: “aprovecha el plan renovator trastos por euros. Ahora en Media Markt te compramos tu trasto viejo funcione o no”.

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El Instituto Andaluz de la Mujer recoge un decálogo de pautas para identificar la publicidad sexista. Algunos de sus puntos dicen: “Promover modelos que consoliden pautas tradicionalmente fijadas para cada uno de los géneros, fijar unos estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito, presentar el cuerpo como un espacio de imperfecciones que hay que corregir, situar a las mujeres en una posición de inferioridad y dependencia, negar los deseos y voluntades de las mujeres y mostrar como ‘natural’ su adecuación a los deseos y voluntades de las personas de su entorno, presentar el cuerpo femenino como objeto, esto es, como valor añadido a los atributos de un determinado producto, utilizar un lenguaje que excluya a las mujeres, que dificulte su identificación o que las asocie a valoraciones peyorativas”.

Todos los puntos mencionados están presentes en los anuncios de Media Markt. Parece que la marca ha decidido sumarse al juego —como tantas otras— de utilizar a las mujeres como reclamo para vender productos. A la cosificación de las mujeres usadas como objetos y adornos, se suman los estereotipos, la denigración y el mensaje de que para triunfar, para ser aceptada y para no ser un trasto del que hay de deshacerse, es necesario ajustarse a un estándar de belleza concreto, estar calladita y poner cara de tonta. Además, a la vez que cosifica y las denigrarla a ellas, muestra una imagen de hombre —representada en Arturo Valls— baboso y machista.

Nos han bombardeado con tantas imágenes de mujeres objeto que nos hemos acostumbrado. Dice mucho de una sociedad que la representación continua de la mitad de la población como seres inútiles y meros adornos destinados a complacer y hacer bonito no produzca ninguna reacción negativa, sino todo lo contrario, que sea la mejor vía para vender y conseguir seguidores y clientes. Todos estos anuncios contribuyen a perpetuar esa imagen, a la bromita fácil que le hacen los amigos a su compañera tras tomarse unas cervezas y a construir la idea de que todas aquellas mujeres que se sienten ofendidas por los comentarios machistas son unas locas aburridas que no saben divertirse.

Un arma tan potente como la publicidad no puede seguir presentando a las mujeres como añadidos a una escena, como meros cuadros que decoran una pared, como percheros. Una sociedad que se cree justa e igualitaria debería hacer autocrítica, sentarse frente al televisor y ver la imagen que da de sus ciudadanas y ciudadanos, las imágenes que educan día tras a día a sus hijos e hijas. Una empresa, sea cual sea, no debería denigrar a las mujeres para vender. Ninguna persona, o presentador de televisión, debería prestarse a ese juego. Y ninguno de nosotros y nosotras, apagar el televisor, mirar hacia otro lado y el domingo por la mañana irnos de compras.

 

 

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