Pilar Adón pone voz a los tabúes que dan dolor

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La Bella Varsovia publica el poemario Da dolor de Pilar Adón. La ausencia remarca una serie de preguntas, actos y reflexiones. Las conductas, la cultura y la educación adquiridas poseen estereotipos, prejuicios, así como normalidades restrictivas para colectivos oprimidos. Plasmar estas conductas significa reflexionar para el lector, dar voz a un yo poético que ha sido protagonista de su crecimiento propio. Una obra de sensibilidades, en la cual los ojos tratan de igualar una visión hueca que no encuentran voz hasta llegar a los versos.

Da dolor engloba la experiencia de la aflicción en siete bloques: «Orogénesis (lo de antes)», «Existencia doméstica», «Deformación (durante)», «Plegamiento (lo de después)», «Epicúrea», «Ataraxia» y «Emersión». De estos títulos se puede extraer la elección de términos geológicos y filosóficos. De este modo, el dolor comienza como el nacimiento de las rocas, sigue con una presión lateral de las placas; la metáfora recorrerá el duelo, la memoria y el aprendizaje de una normalidad asimétrica, hasta llegar al cuestionamiento y la crisis vital que genera. Tras estos movimientos, se trata de encontrar una serenidad filosófica entre el bienestar del cuerpo y la mente, y la imperturbabilidad y la serenidad. Finalmente, emergerá embalsamado con una mirada nueva, con un grito de pertenencia e insurrección.

Los versos de este poemario ponen la mirada en la vida cotidiana, explotando los tabúes que se han alzado sin voz en nuestra sociedad, viviendo del silencio de muchos. La elasticidad de la omisión pone a prueba sus costuras con la experiencia, la cual lucha por estirar los vetos hasta darles voz. Da dolor materializa esa voz indómita observadora del pasado y del presente. De este modo, deja traslucir un dolor que debe curarse al mismo tiempo que se tambalean unos estándares que, sin un referente que los sostenga, caen. Pilar Adón trata temas como los roles preestablecidos por géneros, el aprendizaje del colegio, la religión, la cotidianidad y las costumbres de los núcleos familiares con un tono de extenuado, desencantado con matices irónicos  y esperanzador.

La Bella Varsovia trae un libro sobre la muerte. La irreverencia, la pasión y la ronquez de los versos hacen que nos reflejemos en esas situaciones universales que, especialmente en la sociedad occidental, nos son usuales e igual de acusables al modo del yo poético. Pilar Adón recorre un camino punzante marcado por una gran destreza, consiguiendo ponernos frente a un espejo, observar el dolor cara a cara y ofrecernos una catarsis.

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