Papa Francisco y el “ángel de paz”

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Tras el reconocimiento de Palestina por parte del Vaticano, el Papa Francisco ha dado un paso más en su acercamiento a este país reuniéndose con su presidente, Mahmud Abbas, e instándole a participar en el proceso de paz en Oriente Próximo. El Pontífice se muestra como una importante bisagra para retomar las negociaciones palestino-israelíes, una tarea nada sencilla que estará marcada por las profundas diferencias entre ambas partes.

El Papa Francisco rezando ante el muro que separa Jerusalén y Palestina - Wikimedia Commons“Eres un ángel de paz”. Con esas palabras recibía el Papa Francisco al presidente palestino Mahmud Abbas en el Vaticano. Una frase que ha molestado en Israel y ha sembrado la polémica en el mundo entero. Sin embargo, esa afirmación tiene unas connotaciones que van mucho más allá del propio significado. Con ese breve enunciado, el Sumo Pontífice daba un paso definitivo en un proceso que comenzó en mayo de 2014, cuando en su visita a Jerusalén, afirmó que había llegado la hora de “reconocer el derecho de los dos Estados a existir”. Ese proceso en defensa de la solución de dos Estados continuaba su desarrollo tres días antes del encuentro entre el Papa y Abbas, con el reconocimiento oficial de Palestina por parte del Vaticano. Esta actitud de acercamiento a Palestina no ha gustado nada en Israel, ya que consideran que este gesto de la Iglesia alejará todavía más a los palestinos de las negociaciones con las que la nueva coalición de gobierno israelí se ha mostrado comprometida. Unas tibias acciones para alcanzar la paz que se ven ensombrecidas por la escalada del terrorismo de movimientos radicales en Palestina, cuyos actos violentos provocaron la invasión israelí de Gaza en el verano de 2013, saldándose con más de 2.000 palestinos muertos.

Sea como fuere, el Papa ha decidido, una vez más, enfrentarse a aquellos que sustentan el hermetismo de la Iglesia y tomar parte de este conflicto histórico que se encuentra totalmente estancado. De esta manera, la Iglesia adquiere la incómoda y trabajosa tarea de actuar como nexo entre israelíes y palestinos para tratar de avanzar en el camino hacia un acuerdo. Pero ese objetivo no se podrá cumplir sin el compromiso de ambas partes, una necesidad que está implícita en las palabras del Papa a Abbas. Desde el Vaticano explicaron la polémica frase del Pontífice tras las críticas recibidas: no se trataba de un elogio gratuito al presidente palestino, sino de una consigna directa que Palestina se muestre comprometida y luche por la paz. El Papa quiso recordar a Abbas que debe mantener sus mensajes pacificadores y tomar una postura de acercamiento a Israel para poder retomar las negociaciones e intentar alcanzar un acuerdo definitivo y eficaz.

Mahmud Abbas, presidente palestino - Wikimedia CommonsTras la reunión, el Vaticano publicaba un comunicado en el que aseguraba que el encuentro entre el Papa Francisco y Mahmud Abbas tuvo como tema central la necesidad de “reanudar la negociación directa” entre Israel y Palestina “con el apoyo de la comunidad internacional”. Además, el Vaticano afirma que ambas partes deben “tomar decisiones valientes en favor de la paz”, lo cual está en consonancia con lo que ya dijera el Papa un año atrás en Israel: “para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra”.

Además, el Vaticano también habla del necesario “diálogo interreligioso” que debe tener lugar en este proceso de paz. Y es que no hay que olvidar que la Iglesia católica tiene numerosos intereses históricos en territorios israelíes y palestinos, como la ciudad de Jerusalén, que podría convertirse en el símbolo de la paz en Oriente Próximo, así como en la Ciudad Santa compartida en convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes. Por otra parte, no hay que olvidar la amenaza que representa el islamismo radical en la zona y la persecución a los árabes cristianos, un problema que está presente dentro de la propia Palestina y que ensombrece y debilita la lucha diplomática y política para alcanzar acuerdos con Israel.

En definitiva, el Papa Francisco ha decidido dar un valiente paso al frente y participar activamente en el proceso de paz de Oriente Próximo, que en la actualidad es prácticamente inexistente. Su amabilidad con el presidente palestino no refleja, por tanto, un distanciamiento con Israel, sino el intento conciliador de la máxima autoridad cristiana para poner solución a un conflicto histórico que precisa compromisos internacionales firmes para poder atisbar una solución. No hay que entender las palabras que el Papa dedicó a Abbas como una adulación innecesaria, sino como una manifestación de confianza, a la vez que una llamada de atención para que el presidente palestino mantenga una defensa firme de la paz y actúe en pos de alcanzar acuerdos para que Israel y Palestina puedan convivir en libertad. Al fin y al cabo, un ángel de paz debe actuar como tal, y ahora Mahmud Abbas tiene la responsabilidad de mantener con sus actuaciones ese estatus que el Papa ha decidido otorgarle. El tiempo dirá si la estrategia del Papa consigue que la paz llegue, de una vez por todas, al herido Oriente Próximo.

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