Ilustrando la lírica de Lorca: ‘Sonetos del amor oscuro’

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“Prodigio de pasión, de entusiasmo, de felicidad, de tormento, puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es ya la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción”. Palabras certeras y concisas de Vicente Aleixandre para describir Sonetos del amor oscuro de Federico García Lorca. Treinta y un años después de la primera publicación de estos sonetos, Amistades Particulares nos trae una nueva edición ilustrada de esta obra del granadino.

Sonetos del amor oscuro fueron escritos entre 1935 y 1936 —título variable si se le pregunta a Aleixandre: Sonetos del amor oscuro, a Cernuda: Jardín de los sonetos, o se atiende a lo que el propio poeta dijo en una entrevista: Sonetos—. El libro se encuentra compuesto por once poemas, en los cuales Federico identifica el amor con lo oscuro y la desesperanza. El amor y el eros, tándem ineludible, entran en un juego dual frente al Tánatos, concibiendo una sensualidad desgarradora con la que el granadino aprehendía su propio conflicto amoroso. Por lo tanto, en este libro, Lorca habla del amor en el que bulle la sangre oscura del mundo.

La edición de Amistades Particulares está ilustrada por Alba Pérez Mansilla. Cada poema corresponde con una ilustración en blanco y negro, sencillas, sin recargos visuales. La característica más llamativa —y, quizá, la más sugerente— es que estas personas no poseen rostro. Uno de los principales rasgos de la poesía homoerótica era la omisión de género del poético, como ocurre en la obra literaria de Jaime Gil de Biedma; es a esto a lo que me recuerda el complemento visual que proporciona la ilustradora. Junto a estos dibujos, aparecen escritos unos versos con una caligrafía naíf. Ambos elementos, el texto de Lorca y las ilustraciones, guían la lectura dual hacia una interpretación personal de la vida del poeta y al sentimiento que se intenta plasmar, y se consigue con gran maestría, en los versos.

El libro comienza con una introducción, no del todo precisa, sobre la vida amorosa de García Lorca, generalizando ciertos aspectos claves de su vida amorosa y concretando detalles no del todo correctos. Este prólogo guía la lectura del poemario hacia la identificación personal de Federico con los versos, orientación correcta puesto que se dice que fue escrito pensando en Rafael Rodríguez Rapún. Sin embargo, Sonetos del amor oscuro va más allá: existe una universalidad en los sentimientos y  en el desgarro del yo poético que ensalzan estos versos.

Podría hablaros largo y tendido sobre la temática de los poemas, las referencias de sus títulos, los recursos poéticos lorquianos, sus símbolos, el rastro de la influencia de Salvador Dalí en su poética, etc. No obstante —antes de aburriros con una reseña eterna, que ya lo parece— quisiera invitaros a leer esta breve obra que es un canto a ese amor o desamor cargado de oscuridad que todos hemos sentido / sentiremos alguna vez. Al fin y al cabo, estos sonetos construyen un “puro y ardiente monumento de amor” como decía Aleixandre.

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