Horace Rumpole, mi nuevo abogado favorito

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Cuando comencé a leer Los juicios de Rumpole, desconocía que este volumen continuaba la historia ya iniciada en Los casos de Horace Rumpole, abogado, del escritor inglés John Mortimer. Nunca había leído a este autor y no tenía referencias de su personaje. No obstante, en nuestro primer encuentro, el caso del reverendo Skinner, que es inculpado por robar media docena de camisas, quedé absolutamente encantada y en ese estado continué hasta el último minuto en el que concluí esta obra.

Horace Rumpole es un excéntrico abogado defensor de causas perdidas: desde asesinatos hasta robos, incluyendo delitos raciales; sin embargo, las omisiones o imprecisiones en los acontecimientos, junto a su excelente argumentación, juegan a su favor, permitiéndole ser el mejor letrado que uno quisiera tener si se mete en un buen lío. Los acusados quizás tengan todo en contra o no pongan de su parte en la defensa, incluso los testigos pueden estar dispuestos a hacer fracasar una declaración, pero  debe evitarlo y mantener su prestigio.

Los juicios de Rumpole se compone de seis casos, algunos de ellos muy peculiares, y en los que se presentan, no solo a los acusados y a sus familiares, sino el entorno de Horace, desde su esposa hasta sus compañeros de trabajo. A pesar de ser una segunda parte, no es necesario leer la primera, ya que el protagonista presenta a los personajes que aparecerán en los casos y en su vida, frecuentemente desde el sarcasmo. Me han gustado especialmente algunos compañeros del letrado que provocan situaciones hilarantes.

Algunos fragmentos sobre la homosexualidad o la presencia de la mujer en el mundo laboral pueden resultar, a día de hoy, reprochables; pese a ello, esta obra posee muchas más virtudes que defectos. Es original, ocurrente y ágil, lo que asegura el entretenimiento del lector. Además, agradezco enormemente la inclusión de otras obras literarias en esta novela.

Mortimer construye un personaje tremendamente divertido, que vive anclado en un matrimonio que, aunque no le hace feliz, le proporciona estabilidad. Este letrado, que recrea con su hijo los misterios de Holmes y Watson y odia la Navidad, se expresa, en ocasiones, como los protagonistas de Shakespeare. Es experto en las manchas de sangre y posee el arte de persuadir con galantería, brillando en los juicios.

La editorial Impedimenta ha publicado los dos volúmenes de los casos de Horace Rumpole (Los casos de Horace Rumpole, abogado y Los juicios de Rumpole) de John Mortimer, traducidos ambos por Sara Lekanda Teijeiro. El humor británico y la intriga caracterizan esta saga que es una delicia. Si buscáis dosis de misterio y disfrutar de una lectura muy agradable, os invito a conocer a Horace Rumpole, mi nuevo abogado favorito.

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