Guinea Ecuatorial: democracia en el papel, dictadura en los hechos

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El nerviosismo del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial ha crecido ante la llegada del líder nacional de la Candidatura Independiente, Gabriel Nsé Obiang. Las maniobras “antidemocráticas” se han repetido, incumpliendo así lo acordado en la última Mesa de Diálogo Político Nacional. Mientras, la Comunidad Internacional vuelve a denunciar la situación en el país africano.

Malabo, Guinea Ecuatorial. Extraída de Wikipedia. Creative CommonsUna democracia pluripartidista. Así se define Guinea Ecuatorial en su Ley Fundamental. Algo que quedó reivindicado en 1993. Gobierno y oposición firmaban ese año el Pacto Nacional Vinculante. Esto es, una regulación de los derechos y obligaciones de los ciudadanos y del Estado. Pero es sólo la teoría. La realidad es un régimen dictatorial. El incumplimiento del Pacto es constante. E incluso se ha institucionalizado. Todas las áreas del poder están controladas por el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE). Y al frente, un líder: Teodoro Obiang.

En el país africano, los partidos políticos no tienen acceso a los medios de comunicación del Estado. Tampoco pueden celebrar reuniones ni manifestaciones públicas. Es un privilegio reservado al PDGE. Como también lo es usar la Administración Pública para la recaudación de cuotas de sus militantes. Además, los partidos discrepantes con el régimen son acosados. Continuas maniobras tratan de desestabilizar y debilitar sus directivas. Pese a esto, el órgano encargado de garantizar el Pacto no actúa. De hecho, la Comisión de Vigilancia y Seguimiento se ha reunido sólo tres veces en seis años.

El problema se extiende a los ciudadanos de a pie. Cualquier militante de un partido contrario al PDGE es discriminado. Tanto laboral como empresarialmente. Pero también a nivel académico. Concretamente en la concesión de becas. Algo que afecta de forma directa al futuro de muchos guineanos. Aquellos que no forman parte de la pequeña élite. Esa que sustenta su estilo de vida con la riqueza nacional. Es decir, de todos: el petróleo.

En el último Informe Mundial, la Comunidad Internacional ha denunciado la situación. No obstante, no es la única. Los discrepantes con el régimen de Teodoro Obiang también lo han hecho en numerosas ocasiones. La última durante la Mesa del Diálogo Político Nacional celebrada entre el 7 y el 15 de noviembre de 2014. Una reunión organizada por el Gobierno en el que se trataron varios temas.

Las llamadas “comisiones de seguimiento del PDGE” fue uno de ellos. Este órgano controla la vinculación política de los guineanos. En otras palabras, se asegura de que nadie deje las filas del partido en el poder. Los diferentes grupos políticos de la oposición exigieron su retirada del ámbito político. La Candidatura Independiente (C.I.) las definió como una herramienta de “presión e intimidación”. Afirmaron que su papel es “puramente antidemocrático”. La defensa por parte del Secretario General del PDGE no cambió el resultado. Los ciudadanos, finalmente, eran libres de desvincularse de cualquier formación política. Sin embargo, este acuerdo pronto quedó olvidado.

Fotografía: Malabo, Guinea Ecuatorial. Extraída de Wikipedia. Creative CommonsEl recibimiento del líder de la C.I. en Aconibe fue multitudinario. Gente de diferentes distritos se acercaron para saludar a Gabriel Nsé Obiang. Era su primera visita a la ciudad tras trece años refugiado en España. El mismo día llegaba en visita oficial el Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, nadie fue a su encuentro, pese al deseo de las autoridades. Ante esta situación, la comisión de seguimiento del PDGE se puso en marcha. Exigió el abandono de la ciudad de los seguidores de Nsé Obiang. La orden fue rechazada. Una de las razones era sencilla. Querían responder a la manifestación impuesta por el PDGE contra el líder de la C.I. Y la mejor forma era hacerlo en la ciudad donde se celebró en febrero. Aconibe.

Pero entonces empezaron las amenazas. El partido de Teodoro Obiang empezó recordando a los aconibanos un pasado doloroso. Tras la última derrota del PDGE en la ciudad, la población fue maltratada. Muchos incluso asesinados. Ahora, la repetición de este escenario quedaba en manos de los ciudadanos. Nsé Obiang enseguida calificó la conducta del PDGE de “vergonzosa” y “puramente opresiva”. Especialmente porque se trataba de una “simple visita”, con “carácter administrativo y familiar”. Pero el Gobierno ha continuado con sus maniobras.

El PDGE ha entregado 500.000 Francos Cefas a los presidentes de consejos de poblado. Unos 760 euros. Su cometido, obligar a unirse al partido en el poder. Una afiliación que será, además, bajo juramento. Así, “por Dios” y su “honor” prometen “no pertenecer a ninguna otra formación política”. De no hacerlo, son denunciados ante el régimen.

Estrategias de este tipo explican los resultados de las elecciones presidenciales. De modo sistemático, el 99% de los votos es del PDGE. Sólo un escaño se reserva al principal partido de la oposición. Los últimos sufragios, en 2013, no fueron una excepción. Y muchos temen que lo mismo ocurra en los próximos. Algunos opositores, incluso, temen que el dictador pase el poder a su hijo. Si bien hay quien piensa que el régimen está dando sus “últimos coletazos”.

La convocatoria de la Mesa de Diálogo Político Nacional no ha dado los resultados esperados. Al menos por la oposición. Los acuerdos a los que se llegó se han convertido en “auténticos papeles mojados”. Sin embargo, ese evento ha traído al país a Gabriel Nsé Obiang y a otros refugiados políticos. Todos ellos con un objetivo común. Conseguir una Guinea Ecuatorial que refleje las tres palabras de su escudo. Unidad, paz y justicia.

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