Elena Garro y los poemas que Octavio Paz, su marido, no le permitió publicar

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Elena Garro (1916-1998) es, sin duda, una de las escritoras mexicanas más importantes del pasado siglo, considerada incluso la madre del realismo mágico. Novelista, cuentista, dramaturga, articulista, cronista,… y también poeta, aunque esa faceta se desconociera hasta hace unos años. Garro fue una mujer controvertida, a la sombra de su marido, el Premio Nobel Octavio Paz, a quien consideró su mayor enemigo. Su existencia estuvo marcada por este desdichado matrimonio; por el enamoramiento con Adolfo Bioy Casares, a pesar de que se vieran sólo en tres momentos de su vida y el resto fuera todo relación epistolar; por su exilio voluntario ante las enemistades políticas e intelectuales mexicanas; y, finalmente, por un regreso discreto a su país donde un cáncer de pulmón pudo con ella.

A pesar del reconocimiento del que goza en México, en España es una autora muy poco conocida, aunque pueden encontrarse ediciones de sus obras más célebres como la novela Los recuerdos del porvenir, o también de su teatro, si se opta por las ediciones mexicanas del Fondo de Cultura Económica, por ejemplo. Por ello, hay que celebrar doblemente la aparición de Cristales de tiempo en la editorial La Moderna. Por un lado, por acercar al público español a una autora como Elena Garro; y, por otro, por hacerlo con su poesía, esa parcela de su producción literaria que desconocíamos debido al veto al que la sometió Octavio Paz.

En 2016, el centenario del nacimiento de la autora, la Universidad Autónoma de Nuevo León (México) publicaba esta obra que ahora reaparece con la coedición de la firma española y Rosas Lopategui Publishing. Y es que lo que hace valiosa esta edición, además de los poemas en sí, es el cuidadoso trabajo editorial, las notas y el amplio estudio introductorio de Patricia Rosas Lopátegui, biógrafa de Garro y una de sus máximas especialistas. En su estudio, la editora nos acerca a la obra poética y la pone en diálogo con el resto de la producción de Garro, así como con sus momentos vitales, imprescindibles para captar el sentido de los poemas. Del mismo modo, en varios de los poemas del volumen podemos leer no sólo la versión definitiva, sino también versiones previas que nos permiten apreciar los cambios que la autora introdujo, qué y cómo retoco para afinar más el sentido o la intención poética. Y captamos también el cambio intrínseco en su poesía desde sus primeros versos hasta los últimos, donde encontramos poemas mucho más largos, más maduros, incluso más sentidos. Garro tiene la capacidad de emocionarnos con su poesía, de clara tendencia contemporánea, y que supone, como remarca Patricia Rosas Lopátegui, una fuente más de información biográfica y sentimental (en el mejor sentido de la palabra) de una autora que merece la pena conocer en cualquiera de sus facetas. La edición se culmina con una anécdota cotidiana y con tres poemas de Helena Paz Garro –la hija que la escritora tuvo con el poeta– dedicados a su madre.

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