‘El prado de Rosinka’: la edificación de una vida alternativa

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La editorial Impedimenta ha publicado recientemente El prado de Rosinka. Una vida alternativa en los años veinte, el primer título de la trilogía de Gudrun Pausewang, cuya segunda y tercera parte ya estoy deseando leer.  He de confesar que desconocía por completo a esta escritora y que el prólogo de Consuelo Rubio Alcover, que también traduce este volumen, no solo me la descubrió, sino que originó en mí un profundo interés por su obra. Me sorprendió la actualidad de su planteamiento y cómo, a día de hoy, debatimos sobre los mismos problemas, sin encontrar una solución efectiva.

El prado de Rosinka. Una vida alternativa en los años veinte es un intercambio epistolar entre la Elfriede, amiga de la abuela de Michael, y este, aunque en la obra únicamente se incluyen las respuestas de la mujer a sus cartas. En ellas y por petición del joven, se narra el proyecto que Elfriede y su marido, los padres de la autora, iniciaron en Rosinka, cuyo propósito era una vida alternativa en el campo. Parten de los conocimientos aprendidos en una comunidad, con la que habían convivido, que satisface sus necesidades con sus plantaciones y animales.

Para el lector, es un reflejo verídico sobre una inmersión en la naturaleza que complace el deseo de recuperar la esencia del ser humano y regresar a los orígenes. El empeño por autoabastecerse rige toda la obra y el matrimonio deberá mantener un duro y constante ritmo de trabajo para poder sobrevivir cada estación. Elfriede cuenta, como en un pequeño diario, sus inicios en la cosecha, la construcción de un hogar, las dificultades que tuvieron, la libertad de la que disfrutaban estando alejados de la civilización… y, poco a poco, nos enamoramos de esa sacrificada vida rural. Junto a las cartas, se distinguen imágenes y fotografías que ilustran las vivencias que la madre de Pausewang relata en las epístolas.

El prado de Rosinka es la experiencia de una familia que se aleja de la modernidad y las innovaciones para satisfacer un ideario de subsistencia, mientras en el mundo se prepara una gran guerra y la violencia está a punto de estallar. Impresiona que en esta novela se encuentren algunos conceptos presentes hoy en el ecologismo, en el nudismo y en el vegetarianismo, y que se reflexione sobre la paz, la tolerancia y el conflicto.

Pausewang compone una obra bellísima, en la que la naturaleza es la principal protagonista, y, a la vez, relata su historia familiar y la de sus hermanos. Lo que más me impresionó es el análisis y las consideraciones que surgen a partir de los principios que movieron a sus padres a iniciar este proyecto y cómo esa generación intentó construir su propia utopía: un futuro alejado de la ciudad. Agradezco enormemente a Impedimenta que haya traído a España esta maravilla. El prado de Rosinka. Una vida alternativa en los años veinte es una joya que no os podéis perder.

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