El monstruo que todos llevamos dentro

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La tercera película del director Juan Antonio Bayona Un monstruo viene a verme ha desembarcado en los cines de nuestro país para inundarlos de lágrimas con una dura historia en la que se plasma el adiós de un hijo a su madre y los fantasmas que acontecen junto a tal difícil experiencia.un-monstruo-viene-a-verme6Con sus vicios y sus bondades, con sus virtudes y sus defectos, el ser humano es una caja de Pandora que puede encerrar los más benevolentes sentimientos. Y también los más oscuros. Para filósofos como Rousseau, el hombre nacía bueno por naturaleza; otros como Hobbes, argüían que era un lobo para sus congéneres. Lo cierto es que en lugar del material del que están hechas las estrellas, como afirmaba Shakespeare, nos hicieron de simple carne y hueso, y eso conlleva sus consecuencias.

Un monstruo viene a verme, la película de la que he venido hoy a hablaros y que se ha convertido en el mejor estreno español del año en cuanto a recaudación con más de tres millones y medio de espectadores, trata precisamente de esas consecuencias, huelleros, de los monstruos que surgen inesperadamente y albergamos dentro, y contra los que, a lo largo de nuestra experiencia vital, hemos de ir luchando. Y ganando batallas, si no queremos perder la guerra.

En esta ocasión, el protagonista de nuestra historia es el pequeño Connor (Lewis MacDougall) de 12 años, cuya madre, enferma de cáncer (Felicity Jones), está luchando con todas sus fuerzas por salir adelante. Tras diversos tratamientos fallidos, en escena aparecen dos elementos esenciales en esta trama: la abuela (Sigourney Weaver), que con su férrea educación inglesa tratará de reconducir al pequeño y hacerle madurar; y el monstruo.

Felicity Jones en el papel madre
Felicity Jones en el papel madre

Tradicionalmente, los árboles han estado presentes como protectores en multitud de historias fantásticas y cuentos a lo largo de la literatura. Así, por citar dos más recientes, en El señor de los anillos nos los encontrábamos en forma de viejos Ents, y en Juego de Tronos como Arcedianos testigos de los devenires de Poniente. Asimismo, los árboles han servido de refugio a los niños, quienes, inquietos y asustados, calmaban sus temores entre sus ramas sinuosas o en el interior de las casitas construidas por sus padres a tal fin. En esta aventura, es el monstruo, un árbol de tejo que hiende el suelo del cercano cementerio con sus viejas raíces, quien va en auxilio de Connor.

Nuestro monstruo es tozudo, gentil, airado, tenaz y sabio al mismo tiempo, conjuga virtudes y defectos a partes iguales en su carácter, como cualquier hijo de vecino, como cualquier hijo de cualquier mujer que esté padeciendo la fatal enfermedad. Durante sus visitas al pequeño, el árbol le narrará tres fábulas para que éste logre descifrar cierto sueño recurrente que le atormenta cada vez que llega la hora de ir a la cama y, en retorno, le acabe por confesar la verdad que, dolorosamente, trata de esconder. Unos pedagógicos advenimientos que no encierran nada más que una alegoría vital de cada uno de nosotros: el miedo a la pérdida.

Aunque la película está notablemente bien realizada por equipo español en su totalidad, no se puede obviar cierto parecido en la trama con la otra cinta española El laberinto del fauno, y en el estilo de las fábulas del monstruo con la historia de los Tres Hermanos de Harry Potter y las reliquias de la muerte. No obstante, el resultado final es brillante tanto en guion como efectos digitales. Si nos fijamos en el reparto, destacan las actuaciones del niño, profunda y sincera; de Sigourney, a la que no entiendo cómo no ofrecen más papeles protagonistas, y del monstruo, cuya voz en versión original es aportada por Liam Neeson, y al cual se le hace un guiño en la película. ¡Estad atentos!

Lewis McDougall es el alma de esta película
Lewis McDougall es el alma de esta película

En resumen, Un monstruo viene a verme es la mejor película, hasta ahora, del director español, así como la más completa. Lo imposible, se desinflaba a medida que la ola retrocedía hacia el mar, y El orfanato caía en demasiados tópicos de una película de terror. Aprovechad la Fiesta del Cine, que es la semana que viene, y no dejéis de ir a verla antes de que el monstruo venga a veros a vosotros.

 

PD: Mi reflexión final de espectador de hoy es: “¿En serio nos vamos a tragar eso de la trilogía de muerte y maternidad de J. A. Bayona? Buscar similitudes para denominarla trilogía es como querer encontrar parecidos al Operación Triunfo de TVE y al de Telecinco.”

Fotografías propiedad de Telecinco Cinema

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