Consejos para hablar y escribir correctamente

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Expresarse con corrección, ya sea a la hora de hablar o de escribir, no es algo fácil, aunque seamos nativos hispanohablantes. Usamos nuestra lengua, pero usarla no supone necesariamente conocerla con profundidad, pues está sometida a reglas y no siempre tenemos constancia de ellas ni las seguimos.

Que los hablantes se desvían de esas reglas —la llamada norma, establecida por instituciones como la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE)— es patente: hace ya años, Emilio Lorenzo, Fernando Lázaro Carreter y Gregorio Salvador escribían en periódicos columnas semanales donde nos contaban algunos de esos deslices; luego estos textos fueron recopilados en obras como El español en la encrucijada, El dardo en la palabra o Noticias del reino de Cervantes: usos y abusos del español actual, respectivamente.

Como seguimos siendo duros de mollera y persistimos en ciertos errores, continúa siendo necesario recordarnos algunos malos usos que deben ser eliminados, y con ese propósito se ha publicado este libro Palabras mayores: el Libro. 199 recetas infalibles para expresarse bien sobre el uso correcto del español. La fórmula escogida ha sido la de un prontuario de dudas numeradas, de la 1 a la 199, distribuidas en cuatro grandes bloques, realizado cada uno por un autor, según su especialidad: así, en el primero, compuesto por Alberto Gómez Font, encontramos reflexiones sobre aspectos léxicos y semánticos de la lengua española —cambio de significado de voces, calcos procedentes de otras lenguas, irrupción de extranjerismos, regímenes verbales…—; en el segundo, escrito por Xosé Castro, se repasan los usos de los signos de puntuación y otros aspectos ortográficos (escritura de los prefijos, de las mayúsculas y de las siglas; atajos de teclado para los signos de operadores aritméticos…); en el tercero, por Antonio Martín Fernández, se dan algunas reflexiones sobre la corrección ortotipográfica y de estilo; finalmente, en la última parte, Jorge de Buen, responsable también de las ilustraciones que aparecen a lo largo de las páginas, nos da algunas pautas para el diseño de páginas: márgenes, interlineados, división de palabras, blancos, sangrados…

Cada uno de los autores son prestigiosos en su ámbito: Alberto Gómez Font fue el director del Instituto Cervantes de Rabat y durante muchos años ha coordinado la Fundación del Español Urgente (Fundéu) —lo que explica las muchas similitudes de su texto con las consultas habituales respondidas por esta institución—; Antonio Martín es el director de Cálamo y Cran, centro de formación de Madrid reconocido por los cursos de corrección que imparte. Xosé Castro, por su parte, es traductor —la traducción es otra de las áreas donde el uso correcto de la lengua es fundamental— y, por último, Jorge de Buen es un diseñador gráfico especializado en tipografía.

El libro, según exponen sus autores en el prólogo, deriva de los cursos y talleres impartidos a lo largo de varios años. Para realizarlo, se ha buscado un tono divertido y coloquial que haga más amena su lectura (con expresiones del tipo: “Vamos a ver, señores; si buscamos un término en el diccionario…”), junto con dibujos de busto tipo cómic de cada uno de los autores que remiten a consejos dados en otras páginas. El diseño, muy cuidado, con márgenes anchos, listados y tipografías claras, es un acierto, pues no siempre son sencillos los asuntos que tratan, si bien el que cada punto sea una píldora distinta sobre un tema hace que no siempre sea fácil guardar en la memoria todos los aspectos y hallar una estructura.

El que cada apartado esté realizado por un autor diferente también da lugar a algunas duplicidades (o complementariedades, como también se podría ver): si en la primera parte Gómez Font nos habla de “Mayusculitis jurídica y administrativa” (p. 61), en la segunda Xosé Castro vuelve a tratar de ellas (“Mayúsculas: Por Qué Usarlas Mal Resulta Tan Feo”, p. 93).

En cuanto a algunos aspectos que podrían corregirse, podría señalarse el que se cite el título oficial del DLE (Diccionario de la lengua española) de la RAE de varias maneras, y ambas incorrectas: en la p. 68 como Diccionario de la Real Academia Española, y en la p. 18 como Diccionario de la Lengua Española; pero correctamente en la bibliografía, p. 275. El uso de las mayúsculas y minúsculas tampoco es homogéneo al citar ciertos títulos en la bibliografía (como en las obras de Medina Guerra, Luque, Márquez, Zorrilla) o bien no se adecua a las normas de citación bibliográfica (como al citar el libro de estilo de El Periódico de Catalunya: “Barcelona: S.A. Ediciones B., 2003” [sic]). Por último, de manera inevitable, se cuelan también algunas erratas, ortográficas u ortotipográficas: en la bibliografía, en la referencia de Tschichold, The Form…; la falta de tildes en “Mexico” de las referencias bibliográficas de Zavala y Moreno de Alba y la duplicidad que encontramos en la primera solapa sobre Jorge de Buen, “Profesor en la Universidad Universidad [sic] Anáhuac”. Pero, por favor, ¡no se vea esto como la caza de la errata! Dios me libre ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, porque todos somos humanos y yo mismo he sido corrector y me aplico el mea culpa (más ahora, que pasó la Semana Santa).

Pero ya que estamos con reprimendas, no puedo dejar de lanzar una inmisericorde con la editorial: hojeando el libro para hacer esta reseña, he visto cómo de un libro ha pasado a varios, y no era la multiplicación de los panes: en mi mano izquierda tengo las páginas 125 a 134 y 274 a 277, y en mi mano derecha el resto: al no haberse cosido los cuadernos, las páginas se desencolan del lomo. Puede ser un problema del encolado, inhabitual en otros títulos de Vox que poseo, o ¿es una táctica de la editorial para convertir este libro en fichas, a la manera de un “recetario”? No sería mala idea.

Recomiendo la lectura de este libro a todo aquel interesado en resolver dudas lingüísticas y mejorar su redacción. El tono ameno con que está escrito invita a ello, y podrán encontrarse un gran número de referencias de utilidad: a mí me han sido especialmente útiles las herramientas de internet, blogs y libros citados en su bibliografía final.

No solo es un libro de lectura, sino también un libro práctico, y necesario. Quien quiera, además, podrá completarlo con otros títulos semejantes, pero menos entretenidos, publicados también recientemente: por ejemplo, Las 500 dudas más frecuentes del español (Instituto Cervantes, 2013) y El español más vivo: 300 recomendaciones para hablar y escribir bien (Espasa/Fundéu, 2015).

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