Consejos para “aspirantes a escritor”: Wisława Szymborska y su Correo literario

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La editorial Nórdica ha publicado la hasta el momento última obra traducida al español de la Nobel polaca Wisława Szymborska (1923-2012): Correo literario, o cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor (traducción de Abel Murcia y Katarzyna Mołoniewicz).

La obra, que ha contado con una ayuda a la traducción del Poland Translation Program, se suma así a sus poesías, también aparecidas en Nórdica (antología Saltaré sobre el fuego, 2015), y a las prosas de los tres volúmenes de lecturas no obligatorias, anteriormente publicadas por Alfabia y ahora reunidas en Malpaso.

El mundo editorial amplía así la difusión de la obra de Szymborska en castellano, después de que, tras haber recibido el Nobel en 1996, su poesía empezara a ser traducida por las editoriales Igitur y Bartleby, se lanzaran antologías en Lumen e Hiperión (Paisaje con grano de arena, 1997; El gran número: Fin y principio y otros poemas, 1998) —más tarde aparecería la de Visor, en 2015— y se publicara en México su Poesía no completa (2002) por el Fondo de Cultura Económica.

Publicado ya lo fundamental de su obra, realizada una biografía (Trastos, recuerdos, 2015, en Pre-Textos) y otros estudios sobre su poesía, se ha creído conveniente publicar estos textos muy anteriores, donde se recogen las respuestas que dio la autora a los escritores noveles que enviaban su muestra al semanario Zycie literackie (Vida literaria). Allí, en una sección llamada “Correo literario”, la Nobel fue redactora durante casi veintiún años, desde 1960 a 1981.

Szymborska
Szymborska y el literato Stefan Otwinowski (derecha) en una reunión con los lectores de Dom Technika, 1975. Fuente: Europeana, Biblioteka Cyfrowych Archiwów Tradycji Lokalnej. Imagen precedente: cabecera del semanario Zycie literackie (Vida literaria). Europeana

El papel de Szymborska era criticar la calidad literaria de los textos de estos aspirantes a escritores, de forma que estos reflexionaran tras saber la opinión de alguien profesional ajeno a sus escritos. Ella, luciendo gala de su mezcla de lenguaje culto y coloquial, de erudición y campechanía, les daba entonces una serie de consejos donde se deja entrever su modo de ver la literatura. Y lo hace de forma sincera, como sería habitual en su propia escritura, aunque eso pudiera implicar una negativa directa, aunque cortés:

—”Sus poemas deben quedarse en un cajón. Ya ha habido lunas como broches de plata” (p. 134).

—”Sus poemas, querida, son anticuados tanto en la forma como en el ámbito de las ideas. Es algo sorprendente en una joven de diecinueve años. ¿No serán versos copiados del álbum de recuerdos de su bisabuela? (p. 27).

Ante problemas ortográficos o gramaticales, responde:

—”El poema titulado «Desde la cunvre de Babia Góra» no acostunvrará a tener suerte en ninguna redacción” (p. 159).

—”Es fundamental cambiar de bolígrafo. El que usted usa comete muchas faltas. Seguro que es extranjero” (p. 163).

—”Le recomendamos la gramática de la lengua polaca tres veces al día, después de desayuno, comida y cena” (p. 90).

O bien: “Le recomendamos ardientemente que amplíe sus lecturas, que parecen ser más bien escasas” (p. 121). “Le aconsejamos que lea más, que salga con mayor frecuencia y tenga más contacto con la realidad, y que escriba menos y que se haga solo aquellas preguntas a las que es posible dar respuesta”.

Las respuestas suelen ser muy breves, concisas y muchas veces irónicos:

—”Si no tiene usted el valor de venir a vernos y hablar sobre los poemas que nos ha enviado, puede usted venir sin valor. Tenemos un gran corazón para los tímidos” (p. 33).

—”Ninguno de nosotros fue capaz de descifrar sus manuscritos, que al principio tomamos por poemas. Tan solo en la farmacia consiguieron hacerlo. Los medicamentos se pueden recoger en la secretaría de la redacción” (p. 162).

—”Mi novio dice que soy demasiado guapa para escribir buena poesía. ¿Qué piensan de los poemas que adjunto? Creemos que es usted, efectivamente, una chica muy guapa” (p. 155).

Hasta la página 68 no parece darse un elogio a lo enviado: “Por favor, siga en contacto con nosotros. Le animamos encarecidamente a seguir escribiendo” (p. 68); “Su mejor poema es el poema sin título; ahí aparecen ya algunos fragmentos verdaderamente maduros desde un punto de vista poético” (p. 91). Y habrá muchos más.

Pero lo verdaderamente importante de la obra no son ya estas respuestas divertidas, que demuestran una gran pasión hacia la literatura, sino la visión que la propia Szymborska tenía de su oficio de escritora. Recomendamos a quienes lean este libro que subrayen las citas que más le interesen y luego las recopilen temáticamente, como hemos hecho nosotros (pero solo daremos aquí una muestra: Nórdica también tiene que vender libros):

  • “El talento literario no es un fenómeno de masas”
  • “El talento literario es uno entre muchos talentos. Se puede tener otros”
  • “La falta de talento literario no es ninguna deshonra. Es algo que les sucede a muchas personas inteligentes, ilustradas, nobles y extraordinariamente dotadas en otros campos. Cuando decimos que un texto es malo, no pretendemos ofender a nadie ni quitarle la fe en el sentido de la existencia.”
  • “Persiste todavía la romántica idea de que ser poeta es el mayor de los honores y un gran prestigio. En realidad, el mayor honor y el mayor prestigio es hacer de forma intachable lo que uno sabe hacer”.
  • “Hay que alcanzar un buen conocimiento de la literatura clásica y de la literatura contemporánea. Pensar si ya todo ha sido dicho, y dicho desde una perspectiva que cierre la cuestión del todo. Si no, igual es tu turno.”
  • “Una lectura nos muestra el mundo bajo una luz diferente a la de nuestra sensibilidad”.

En resumen, Correo literario es una traducción de una obra publicada en polaco en el año 2000 compuesta por 236 respuestas a esos lectores que enviaron al semanario muestras de lo que habían escrito. Podían haber sido más, pues esta es una selección realizada por Teresa Walas, catedrática de Literatura Polaca en la Universidad Jaguellónica de Cracovia y miembro de la junta de la Fundación Szymborska (www.szymborska.org.pl), pero no sabemos cuántas otras se dejaron para el olvido, bajo qué criterio se escogieron y clasificaron ni en qué año fueron escritas. Quizá en la obra en polaco una introducción lo aclaraba, pero esta, si la tuvo, no se ha traducido. Las cartas de los lectores nunca se publicaron, por lo que tampoco conocemos lo que aquellos aspirantes preguntaban o los versos y relatos que enviaron, aunque la contestación de Szymborska deje entrever sus anhelos.

A pesar de ello, es una suerte contar con una nueva publicación en castellano que enriquece nuestra visión de Szymborska. Ojalá haya más y nuevas generaciones disfruten y aprendan con ellas.

Y si, como aspirante a escritor, le quedan ganas para más consejos, pues lea las Cartas a un joven poeta de Rilke: quién sabe si, entre unos y otros, nos sale un nuevo futuro o futura premio Nobel en lengua española…

 

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