Zoológico humano en Tailandia

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Las mujeres Kayan, conocidas como “mujeres jirafa”, pasean por Tailandia sus largos cuellos y bellos rostros. La bonita sonrisa de estas mujeres esconde detrás una historia muy triste. Son tratadas como objetos de atracción turística.

Mujer "jirafa" de Tailandia

Sentadas ante sus chozas de madera y bambú, Ma Luang y las mujeres de su familia exponen sus largos cuellos cubiertos de aros de bronce. Mientras, son fotografiadas por cientos de turistas. Forman parte de las llamadas “Mujeres Jirafa” o Pandaung, su nombre en birmano que detestan. En realidad pertenecen a la etnia Kayan y se sienten orgullosas de su cultura.

Las mujeres Kayan escaparon en la década de los 90 de su Birmania natal. Como consecuencia del fracaso de la insurrección del pueblo para conseguir la independencia del territorio. Huyeron a Tailandia con sus familias y allí se asentaron hasta la actualidad. Al principio las autoridades tailandesas toleraban el grupo de refugiados y les permitían llevar a cabo una cierta actividad comercial con la venta de artículos hechos a mano. Pronto comenzaron a llegar turistas de todos los puntos del globo. Los gruesos collares que empleaban para estirar sus cuellos eran la causa de tanto interés. Los Tour-operadores de Tailandia explotaron su imagen como atractivo turístico. Una atracción que les esclaviza desde hace más de veinte años.

La mayoría de las mujeres aseguran que no quieren llevar aros pero se ven obligadas a hacerlo. “Desearía salir de aquí y tener libertad. Pero lo tenemos prohibido por los jefes Karen y los tailandeses”, argumenta Sun Nang, de 16 años. Quien desde que nació no ha salido de su aldea.

Mas de 15.000 turistas visitan cada año los campamentos de los Kayan para fotografiar a las mujeres. El recorrido por la aldea no es gratis. Los hombres del poblado son los encargados de cobrar la entrada. Los beneficios se reparten entre los líderes de la tribu, los Tour-operadores y las Mujeres Jirafa, que pueden llegar a ganar 40 euros. Para la tribu esta es su única fuente de ingresos. Pues no pueden trabajar en Tailandia por su condición de refugiados y carecen de tierras para el cultivo, su principal actividad económica en Birmania.

Los turistas son informados de que las mujeres kayan tienen libertad. Que las autoridades las cuidan y que ingresan bastante dinero con la venta de productos artesanales. La realidad es bien distinta. Estas mujeres están inmersas entre dos frentes. El de los soldados birmanos que las persiguen por formar parte de una tribu insurgente y el de los turistas que les acosan con sus cámaras fotográficas. Por ello, esta actividad ha sido calificada de “denigrante” por varias organizaciones humanitarias. La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) trabaja desde hace años para intentar trasladar a los kayan a otros países. Pero el gobierno tailandés pone serias trabas. Como esta situación no se soluciona, el ACNUR ha hecho un llamamiento a los turistas para que dejen de visitar las aldeas en las que las Mujeres Jirafa son exhibidas como objetos.

Las mujeres Kayan también se han pronunciado al respecto. Muchas de ellas, a pesar de estar agradecidas a las autoridades del país que las ha acogido, han mostrado su malestar porque se explota su imagen.“A veces cuando un turista me hace una foto me siento como un bicho raro“, comenta Mu Paun al final de otra tediosa jornada exhibiendo su garganta alargada. “Nosotras no queremos tener relación con todos estos negocios. Pero me hace falta el dinero“, indica Paun. Otras, defienden su derecho a sobrevivir con el dinero que reciben del turismo. “Aquí nos podemos ganar el sustento con las entradas que pagan los turistas y la venta de artículos”, afirma Yuma mientras utiliza una larga aguja de metal de su muño para rascarse entre los collares. ”Nuestra vida aquí es mucho mejor que en Birmania. No me importa que me saquen fotos. Estoy contenta con la vida que llevo aquí”, matiza.

Las opiniones entre unas y otras son diversas. Sin embargo, todas coinciden en que se dejan fotografiar porque es la única manera de ganarse el pan. Asimismo, todas están orgullosas de su cultura. Unas quieren romper con la tradición de los aros con la esperanza de que les facilite la obtención de visas y el gobierno tailandés les deje salir. Otras, lo aceptan como un canon de belleza del que no se quieren desprender.

De cualquier manera esta actividad degenera las mujeres como un objeto del que se beneficia el país que las ha acogido. Las autoridades de este no las dejan salir porque pierden el reclamo turístico que ellos mismos ofertan en los paquetes vacacionales. Es cierto que permiten a la comunidad Kayan acceder a un mejor nivel de vida. Pues sometidas a la explotación turística, estas mujeres disfrutan de ventajas como la luz y el agua corriente. Algo impensable para otros poblados de minorías étnicas que viven como refugiados en Tailandia. Pero no deja de ser una esclavitud. Tiene poco que hacer en un mundo dominado por el capitalismo. Sin embrago, nosotros podemos ofrecer alternativas a esta atracción turística humana.

Imágenes: Doggie.

5 Comentarios

  1. Jessica, es un artículo realmente interesante (la situación económica vs. la percibida y su coste real y social).

    Si te animas a añadir un enlace en el foro en la sección de noticias (www.destinotailandia.com -> una web fundamentalmente de expatriados españoles en Tailandia) la marco para que aparezca en la página principal.

    Gracias por tu visión.

  2. Excelente arículo. Me ha parecido un tema muy interesante. La visión que nos ofreces sobre la otra cara de estas mujeres tratadas como objeto deberian hacernos pensar mas sobre el capitalismo en el que estamos sumidos, la humillación que a causa del dinero causamos a otras personas y el tipo de turismo que hacemos.

  3. me ha gustado mucho el articulo.no sabia que se las trataba asi, porque no se exhiben los hombres y las mujeres cobran la entrada? vaya pais, no tenia que visitar la tribu ningun turista.

  4. el amor entre parejas del mismo sexo estaba prohibido antes en la epoca victoriana akgunos disen que siempre ha existido en forma no oficial sinembargo desdee l destape europeo aleman o español se ven asociciones de homos geys y lesvis en plena calle vesandose o andndo de a mano incluso
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