Zeljko Obradovic, amo y señor de la Euroliga

0
88

El técnico serbio del Panathinaikos Zeljko Obradovic disputará su duodécima Final Four de una competición, la Euroliga, con la que parece mantener un idilio al que no quiere poner fin. A la espera de medirse en semifinales ante el todopoderoso CSKA de Moscú, el entrenador más laureado de la historia del baloncesto europeo espera dar la sorpresa y conquistar su noveno cetro continental.

Zeljko Obradovic, maestro de los banquillos europeos

Real Madrid, Benneton, Joventut y Partizán aún recuerdan el rastro dejado por Zeljko Obradovic, con el que todos alcanzaron la gloria europea a excepción del conjunto de Belgrado. El Madrid no levanta el trofeo desde que el serbio se sentó en su banquillo en la temporada 1994/95, con un equipo en el que se encontraban Arvydas Sabonis, Joe Arlauckas y compañía. “Obradovic era muy duro, muy justo, muy cabrón y, sobre todo, era el mejor. Cuando hay entrenadores que no saben qué hacer con la pizarra, él tenía 16.000 jugadas en la cabeza”, comentó en una ocasión el ala-pívot estadounidense sobre el exitoso entrenador.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=r61ZrQuj3F0[/youtube]

En la Penya también se acuerdan todavía de aquel famoso triple de Corny Thompson ante el Olympiacos, que puso en lo más alto de Europa al equipo de Badalona en 1994. Desde entonces, las cosas han cambiado mucho y se mira desde lejos esta competición.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=va0mLdfJd38[/youtube]

Se dice rápido, pero el veterano técnico serbio –21 años en los banquillos– lleva siete Final Four con su actual equipo, de las que ha salido victorioso en cinco ocasiones, la última el año pasado. A la vista queda que Obradovic es una garantía de éxito, ya que en Grecia también ha conquistado diez ligas y seis copas. De ahí la adoración que la hinchada del pabellón OAKA siente por el maestro de Cacac.

Una de las claves en el éxito del Panathinaikos es la continuidad año tras año de un proyecto consolidado. Se han mantenido los pilares (Dimitris Diamantidis o Michael Batiste, entre otros) y a partir de ahí se ha formado el equipo ganador, proceso que Obradovic ha sabido dirigir con gran sabiduría. “Nuestros entrenadores y jugadores han estado juntos durante muchos años. Estoy con Dimitris Itoudis, mi ayudante, desde hace trece años. Con Kostas Tsartsaris llevo diez, con Batiste nueve, con Diamantidis ocho, con Jasikevicius cuatro… Sabemos muy bien lo que significa defender nuestros colores y por ello estoy muy orgulloso de mis jugadores, porque han hecho todo por el Panathinaikos”, declaró el técnico serbio.

 

Es cierto que nunca lo ha tenido fácil, pero este año Obradovic tiene una tarea aún más difícil: parar al todopoderoso CSKA de Moscú. Para ello tienen que mejorar mucho el juego interior, punto débil del equipo; estar muy fuertes en defensa, sobre todo para parar a la estrella rusa, Andrei Kirilenko; aprovechar el dos contra dos de Diamantidis y Batiste y, por último, sacar rédito de la experiencia en finales, territorio donde Obradovic podrá sacarse varios ases de la manga. 

Fotografía: arkadios1983

Dejar respuesta