Zaragoza vuelve a vibrar con sus "Héroes"

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Más de 40.000 personas pudieron disfrutar el pasado 10 de octubre en Zaragoza del primer concierto en España de Héroes del Silencio después de 11 años. Desde los primeros acordes, el grupo se volcó en ofrecer un espectáculo que difícilmente olvidarán los miles de fans llegados a “La Romareda” desde todos los puntos de España. La ciudad que les vio nacer volvió a vibrar con todos sus grandes éxitos.
Algunos rememoraban esas grandes giras a principios de los 90, que congregaron a toda una generación, otros estaban ante la primera oportunidad de ver a un grupo que formaba ya parte de un pasado al veían imposible acceder. Pero lo hicieron, porque los “héroes” volvieron y resurgieron como tales, y como decían en “maldito duende”, “la noche fue toda magia y por unas horas todos fueron invitados a soñar”.

Pero las emociones y sobre todo los nervios se dejaban notar ya en los alrededores del estadio desde las primeras horas de la tarde. Muchos fans esperaban con ansia la apertura de las puertas. Entre litros de vino y cerveza, todas las conversaciones giraban en torno a “Héroes”, confundiéndose entre los gritos que aclamaban al grupo y a la ciudad de Zaragoza, en plena semana de fiestas del Pilar. El “Oe Mañicos Oe” fue junto con “Héroes, Héroes” lo que más sonó durante toda la tarde, además de los intentos de algunos fans por emular a Bunbury, contando algunas de las estrofas más conocidas del grupo.

Poco a poco el sueño iba haciéndose realidad. Había sido mucho el camino recorrido desde que se habían puesto las entradas a la venta allá por marzo de este mismo año. Muchas horas de cola, mucho sufrimiento e incertidumbre, muchos kilómetros recorridos hasta que a las 6 de la tarde las puertas de “La Romareda” se abrían alimentando la ilusión de todos los allí presentes. Y bajo una lluvia intermitente, que durante el concierto no se atrevería a aparecer, “La Romareda” se fue llenando hasta que a poco menos de una hora para el comienzo ya era casi imposible ver algún hueco por todo el estadio.

Veinte minutos más tarde de lo previsto “Héroes del Silencio” saltaban al escenario llevando a la locura a las más de 40.000 personas allí reunidas. En cuánto la música empezó a sonar, el grupo llevó en volandas a un público entregado que coreó todas sus letras de principio a fin. Todos sabían que ver de nuevo juntos a Joaquín Cardiel, Pedro Andreu, los hermanos Valdivia y Enrique Bunbury era posible gracias a la gran suma de dinero que les habían pagado por ello pero los gestos entre Bunbury y Juan Valdivia parecían decir otra cosa, la compenetración de todo el grupo, sus guiños… transportaban  a todos a los tiempos en que unos jóvenes amigos, unos desconocidos “Héroes del Silencio, empezaban a despuntar con “Héroe de Leyenda”.

Durante todo el concierto Bunbury y compañía consiguieron transmitir una gran energía haciendo olvidar algún que otro pequeño fallo de sonido, apoyados por todo el espectáculo de luces, pantallas y fuegos y con un saber estar sobre el escenario que recuerda a los mejores grupos de rock de los 70.  Con canciones como “Mar adentro”, “Sirena varada” y “Apuesta por el rock and roll” nada más empezar, el grupo hizo ver que no daría ni un solo momento de descanso. La parte más fuerte del concierto, donde la guitarra dio más de sí, llegó con “Nuestros nombres”, “El mar no cesa”, “Entre dos tierras”, “Maldito duende”, “Iberia sumergida” y “Avalancha. “Héroes del Silencio” dejó bien claro porque es considerado por muchos el mejor grupo de rock que ha dado nuestro país. “Sin dejar aire que respirar” iban tocando de una manera implacable, sin errores y en perfecta armonía, cada uno de los grandes éxitos que les llevaron a lo más alto, apoyados por un Bunbury que, como casi siempre, hacía su papel de “frontman” a la perfección y un Valdivia que, de vez en cuando, le robaba el protagonismo consiguiendo que la guitarra hablara por sí sola.

El momento más conmovedor de la noche fue, sin duda alguna, con “La chispa adecuada”, cuando todo el público sacó sus móviles a modo de mecheros y entonaron la canción en perfecta comunión con el grupo. Finalmente, de forma sorprendente para muchos, el grupo elegiría “Malas intenciones” y “En brazos de la fiebre” para despedirse así de una forma más personal y emotiva, dejando a todos con ganas de más pero al mismo tiempo más que satisfechos tras dos horas y media de un concierto arrollador. Los fuegos artificiales al ritmo de “Like a Rolling Stone”, pondrían el fin a una fiesta que muchos continuarían por los bares y carpas de la ciudad.

Al día siguiente, muchos se enterarían de que Bunbury había caído enfermo el mismo día del concierto, lo cual no se había reflejado en su rostro ni en su voz tan siquiera un instante.   Quizás, fue para él como un reto para dar más aún de lo que se podía esperar. Lo que es seguro, es que no le impidió ofrecer un concierto inolvidable, el primero de una gira que continuaría por la propia Zaragoza, Sevilla y Valencia haciendo realidad los sueños de miles de fans que no se conforman con ello y esperan la vuelta definitiva de “Héroes del Silencio”.

Fuentes de las imágenes:
Efe y Reuters

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