Yo también sé decir “Hello” ¿Y qué?

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Soy un raro y aprender idiomas me da una pereza que no veas. Al menos por uno de los medios que se me ofrecen. Se puede ver en cualquier parte que el negocio de eso de las academias debe ir viento en popa. Lo digo por la profusión de anuncios que te dicen que aprenderás la lengua de Chespir en un pis y un pas. Comentan que lo mismo aprendes a hablar con un frutero de Birmingham que con un camarero de Bristol, con pocas clases y cuatro reglas básicas. Todo ello por mil quinientos euros ¿o pensaban que era gratis?
Si no consigo resistirme, puede que me vea de aquí a nada con el
one, two, three… I
am, you are, he she, it is. Ahora que uno había logrado vencer su timidez para hablar en roman paladino se encuentra con que tiene que hacerlo en inglis pitinglis, y con todas las letras. Hasta puedo volverme inglés de la noche a la mañana y tener problemas de comunicación con la familia. How are you, mama? ¿Qué dices hijo? Habla más alto, y vocaliza. Qué raro hablas desde que está en Madrid.

No cuentan las academias donde enseñan el guiri que aprender idiomas es difícil y exige bastante esfuerzo, por aquello de que te pueda entrar el canguelo y te vayas de naja. Que no valen un par de horas a la semana y los ejercicios que nos manda Jack, el nativo de la academia Yesverywells, para el fin de semana.

El tema es que no se necesitan tanta pasta para hacer algo que podrías hacer en casa. Sólo con un poco más de tiempo se obtendría mayor productividad, y solo con un poco más de curro. Un diccionario y cuatro libros y lo está hecho, y si te metes en Internet ni te cuento. Y si te pones con las versiones subtituladas de las pelis, más todavía. Bastante más barato que la otra opción. Pero como en España somos nuevos ricos hasta con el idioma, como que a lo mejor se prefieren palmar los mil quinientos.

Otra cosa es que se busque domino total con el one, two, three, que eso cuesta un poco más de tiempo y esfuerzo. Si se busca nivelazo, mejor algo de ayuda. Y la mejor que se puede encontrar no está aquí, sino en cualquier lugar donde la mayoría residente hable así de raro. Si aquí en Spain te mueves con un vocabulario superior al de la Esteban, pues aun más esfuerzo.

Si en casita te manejas con cinco palabras y cuatro frases hechas, pues bien. Será fácil. Aunque ya deberías saber que uno no coge la maleta para tan poca cosa. Porque para ir hasta allí, con lo que pesa la maleta y lo lejos que está, a aprender a pedirle al frutero que quieres cuatro manzanas y decir al revisor de la RENFE, o lo que sea que tienen para no ir a pata, que no tienes billete y que no sabías nada porque eres español… pues como que no.

Aprender de verdad un idioma es mezclarse con la gente que lo habla. Los que hacen inmersiones lingüísticas a pulmón, sin freno y marcha atrás, y prácticas de conversación los martes y jueves, como que van un poco despacio. Entender a Pablito el de la Encarna la del Cuarto B, que está muy adelantado para su edad en esto de la parla inglesa, tiene mérito. Pero no te confíes. Lo que tiene mérito de verdad es un inglés borracho recostado en la barra de cualquier pub que puedas encontrar.

Fuentes de la imagen:
http://www.josecriado.com/wp-content/uploads/2008/11/idiomas.jpg

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