Yéremi Vargas, una desaparición mediática

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La publicación de información valiosa involucrando a tres ciudadanos escoceses ha llamado nuevamente la atención sobre uno de los casos más conocidos de desaparición de menores en nuestro país. El pueblo grancanario de Vecindario lleva más de seis años esperando el regreso del pequeño Yéremi pero en España son más de 900 los menores que se han esfumado y no han vuelto a aparecer.

Fotografía: Yentl Vecino Pérez
Fotografía: Yentl Vecino Pérez

El 10 de marzo de 2007 un niño de seis años, Jeremi José Vargas Suárez, jugaba con sus primos en un solar cerca de su casa en el pueblo de Vecindario, al sureste de la isla de Gran Canaria. Poco tiempo después, concretamente entre las 13:30 y 13:50 de aquel mismo día según informaría la Guardia Civil, el menor se quedaría jugando sólo y desaparecería sin dejar rastro. La semana pasada el trágico incidente volvería a las portadas de los medios y al contenido de los telediarios por la difusión de fotografías de los supuestos culpables, tres escoceses con antecedentes por pederastia y dos de ellos actualmente en prisión.

Han sido identificados como William Hugh Lauchlan, Charles Bernard Doyle O’Neill y Ewan McDonald Wilson, residentes de Vecindario durante la misma época del rapto y cuestionados hace años por las autoridades en relación a su posible implicación. Ya se informaba en 2012, en el quinto aniversario de la desaparición, que la Guardia Civil había investigado a 195 personas acusadas de pederastia y con vínculos a la isla de Gran Canaria por mantenerse la hipótesis de que se trataba de un delito de motivación sexual. No obstante, estos tres individuos no serían nombrados ni se daría a conocer sus rostros hasta hace unos días cuando, en un intento de buscar cooperación ciudadana, se haría un llamamiento a cualquiera que los pudiera vincular con Yéremi.

Vecindario no le olvida, tampoco lo hace el resto de la isla ni el archipiélago canario. Aún a día de hoy hay quienes conservan pósters de Yéremi pegados los cristales de sus coches o en los escaparates de sus negocios, todos con la esperanza de que algún día este regrese a casa. Junto a él muchos también han incluido la imagen de Sara Morales, la adolescente que desapareció en 2006 en el barrio de Escaleritas cuando iba al encuentro de un amigo en el centro comercial de la zona. Su caso fue marcado profundamente por el hallazgo cuatro años después de restos óseos en un pozo de Jinámar, prueba que finalmente fue descartada porque estos no pertenecían a los de un humano.

 

Fotografía: Flirk
Fotografía: Flirk

Desde entonces España ha sufrido otra de las desapariciones más mediatizadas de su historia, la de los hermanos José y Ruth Bretón Ortiz en Córdoba en el año 2011. Ambos dejarían de ser oficialmente personas desaparecidas cuando, menos de dos años después, se condenaría a su padre a cuarenta años de prisión por su asesinato. Sería nombrado el único responsable de haber acabado con la vida de sus hijos y haber intentado deshacerse de los cadáveres en una hoguera. En un principio los investigadores habían descartado dichos restos por pertenecer a algún animal pero fue necesario un segundo análisis para determinar que en efecto se trataba de los restos de ambos niños. A raíz de esa inexactitud en Gran Canaria la Jefatura Superior de Policía de Canarias solicitaba un nuevo estudio de los restos óseos hallados en el pozo de Jinámar con el objetivo de poder atribuirlos a Sara o a Yéremi.

Sus búsquedas jamás han cesado y tampoco la de muchos otros niños que ocasionalmente aparecen en los informativos y nos recuerdan que hay familias que siguen esperando su regreso. Hace menos de un mes la Fiscalía portuguesa reabría el caso de la niña británica Madeleine McCann que desapareció pocos días antes de su cuarto cumpleaños y dos meses después de haberse esfumado Yéremi. La policía británica difundió dos retratos robot que correspondían al principal sospechoso del crimen ocurrido en Portugal hace más de seis años, aunque todavía hay quienes sospechan de la implicación de los propios padres de la pequeña.

En el caso de Yéremi sus presuntos secuestradores han visto su fotografía publicada en los medios no sólo nacionales sino también internacionales y en los de su propio país, Escocia. Asimismo el periódico The Scotsman informaba que Charles O’Neill y William Lauchlan están actualmente cumpliendo condenas de prisión y que juntos suman cincuenta y seis años de encarcelamiento por delitos de pederastia y homicidio. En el mismo artículo publicado por dicho medio el pasado 13 de noviembre se llega incluso a mencionar que se les ha vinculado a la desaparición de Madeleine dos meses después en Praia da Luz, Portugal. Los delitos que acumulan incluyen la agresión a un niño británico en la isla de Gran Canaria en la misma época que residían y llevaban su negocio de limpieza en el pueblo de Vecindario.

El caso de Yéremi es sin duda uno que presenta grandes incógnitas y que ha tenido al país sintiendo temor por lo que le pudo realmente pasar aquel 10 de marzo de 2007. Lamentablemente no es un caso aislado, las desapariciones en España se producen con frecuencia aunque rara vez llegan a ser tan mediáticos como los antes mencionados. Según datos facilitados por la Asociación SOSDesaparecidos se contabilizaron en el periodo de 2010 a 2012 un total de 908 casos de desapariciones activas de menores de 18 años, incluyendo fugas de centros de acogida. Uno de las provincias con mayor número de incidentes en el territorio nacional es la de Las Palmas con la alarmante suma de 210 desaparecidos, únicamente superada por los 263 de Almería.

Son cifras inquietantes que tan sólo reflejan el desconocimiento sobre cuántas familias se encuentran actualmente esperando la reaparición de sus seres queridos. En Vecindario Ithaisa Suárez espera el regreso de su hijo que hoy sería un adolescente de 13 años, sin perder la esperanza y con fe en el trabajo que están realizando las autoridades por encontrarlo. Hace unos días declaraba a los medios: “Ojalá que aparezca mi hijo pronto, porque esta larga incertidumbre es un sinvivir”. De igual modo el abuelo del pequeño manifestó su agradecimiento por la búsqueda y expresó que tanto él como su familia está convencida de que “Yéremi sigue vivo y que aparecerá”.

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