Yann Tiersen y su monstruo. Malos tiempos para los soñadores, buenos para los sintetizadores.

1
306

El compositor francés ha presentado su último disco Dast lane por los escenarios de España la semana pasada, desatando la voracidad del monstruo que ha dormido todo este tiempo en silencio.

Han pasado ya varios días desde que Yann Tiersen pasó por La Riviera madrileña, la sala de conciertos -isla con palmeras y calor a la orilla del desierto y seco Manzanares- que acogió con una deficiente acústica a este completo músico y multi-instrumentista que minutos antes de comenzar el concierto, hacía él mismo la puesta a punto del escenario. Tranquilo y sin prisas preparaba de propia mano y oreja cada detalle, una pena que finalmente la sala no pudiese estar a la altura, o tal vez se tratase del monstruo desatado por los amplificadores el que devoró las orejas de los allí presentes.

Lejos queda la fría Bretaña francesa, lugar de origen del artista, que ya desde joven dedicaba gran parte de su tiempo a cultivar el arte de la música. Estudió en diversos conservatorios dirección y composición, pero nunca puso límites a su creación en un instrumento ni estilo musical concreto, y muestra de ello queda reflejada en la variedad recogida en sus diferentes trabajos.

Y como las fronteras están para sobrepasarse, seña identitaria de nuestros tiempos, Yann Tiersen ha sabido siempre jugar con los límites de la música y como si de un laboratorio se tratara, mezcla en sus probetas de violines y pianos, de melódicas y acordeones el peligroso experimento de composición entre lo clásico, melódico y armónico con esos otros sonidos y ruidos oscuros, electrónicos y distorsiones. Arañando pentagramas Yann Tiersen desangra el cerebro cuando intentas entender cómo es posible crear tal dimensión musical.

Pero todo eso llega a un punto de comprensión en directo, cuando ante tus ojos tienes la oportunidad de ver como sólo necesita un clásico violín para bailar “Sur le fil”, y como otras veces un desfile de diversos instrumentos pasan por las manos del artista, sacando sonidos que cuando los escuchas a través del transistor jamás adivinarías que se trataba de una guitarra. Pero Yann Tiersen está vez ha ido mucho más allá, y a todo el despliegue de instrumentos más o menos conocidos, añade el toque minimalista de pequeños sintetizadores que bien podrían ser sonidos de otra dimensión.

Su último experimento, Dast lane dejó atónitos a todos los asistentes, que tal vez esperaban algún viejo tema de los últimos discos. Pero Yann Tiersen ha demostrado en este tour que no sólo traspasa fronteras territoriales al hacer una gira por España, también es capaz de superar límites personales y sabe regenerarse y evolucionar, no se deja etiquetar tan fácilmente. Este disco se desmarca de sus últimos trabajos ligados al séptimo arte, donde consiguió un importante reconocimiento internacional con la conocida banda sonora del filme Le fabuleux destin d’Amélie Poulain de Jean-Pierre Jeunet.

Es difícil escuchar una de esas melodías y no trasladarse a la magia de alguna calle de París o simplemente no sonreír, pero resulta especialmente curiosa la capacidad de concentración con la que Yann Tiersen se sumerge en sus instrumentos, y olvidó sonreír buena parte del concierto, pero cuando eso sucedió el monstruo que llevaba dentro ya se había desatado y los sintetizadores esgrimían la partitura del “Vals d’Amélie” en una versión más salvaje y fantasmagórica que pocos supieron reconocer.

Y como francés, parece que la revolución corre por sus venas, la furia y pasión dejaron huella en las nuevas canciones, como el tema “Palestine” del nuevo disco, y la fuerza y la garra han devorado a la misma vez las viejas melodías transformando a esa inocente y dulce Amélie en una mujer valiente y arriesgada.

Siempre serán malos tiempos para los soñadores, pero Yann Tiersen no quiere que de tanto soñar nos quedemos dormidos.

Fuentes del texto:
Página oficial Yann Tiersen.
Mondo Sonoro.

Fuentes de las imagenes:
Flickr Arkangel.

1 Comentario

Dejar respuesta