Ya no me dan bolsa en el Súper

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Como si de una cosa de vida o muerte se tratase, me he despertado esta semana con la noticia de que cuando vaya a hacer la compra ya no me van a dar bolsa en el súper, así sin periodo de transición ni nada. Al parecer es una medida que se debería haber tomado hace tiempo, por la cantidad de bolsas que se utilizan y además porque tardan años en desaparecer de la faz de la tierra. Pero donde yo quiero llegar es a saber si me van a rebajar el precio de la compra por el shock sufrido y el cambio de vida que nos espera.
Es curioso como una de las cadenas más criticadas por los ciudadanos por aplicar esta medida desde hace años, se ha convertido en la verdadera pionera de la desaparición de las bolsas de plástico. Hablo, por su puesto, de los supermercados Día que desde el primer momento cobraban las bolsas de los clientes a pocas pesetas y después a no más de cinco céntimos de euro. Lo cierto es que sus bolsas siempre han sido más grandes y resistentes que las de sus competidores, pero en general sus establecimientos, el personal y los productos propios suelen estar por debajo de las expectativas del cliente (por lo menos en mi caso) y eso hacía que medidas como esa sacasen de quicio a más de uno y lo tachasen de medida “usurera” (¡Por qué me tienen que cobrar la bolsa si ya les estoy pagando la compra!). Al final la medida funcionó y todo el que iba a estos supermercados se encargaba de llevar un par de bolsas en los bolsillos, el carro de la abuela o la cestita de Caperucita; y todo por la honrilla de no pagar ni un céntimo por empaquetar su compra.

Ahora el resto de cadenas se suman a la iniciativa. Desde hace unos meses establecimientos como Alcampo o Carrefour pusieron a disposición de los consumidores ‘Cajas ecológicas’ cuyo funcionamiento es el de siempre con la salvedad de que al final de la cinta no hay bolsas y sólo al principio tienes la oportunidad de comprar una bolsa biodegradable y reutilizable para la próxima vez. En muchos casos se acabó la bolsa para siempre y con ella la compra inesperada de última hora, “porque me viene bien” o porque así “mientras espero hago algo de provecho”. A partir de ahora abastecer las neveras de los hogares de España tiene que ser un acto premeditado en el que el cliente lleve sus bolsas de casa o acuda con el carro. Si no lo hace así se verá obligado a empaquetar todo en una sola bolsa (para no pagar más) e ir deslomado hasta casa con los 6 litros de leche, la bolsa de patatas, un pack de cervezas, otro de refrescos y el tambor del detergente. ¡Qué cómodo y qué ecológico!

Que conste que no me niego a favorecer al medio ambiente, pero lo que nadie se ha parado a pensar es en las verdaderas ventajas para el consumidor. Porque de momento a mí lo único que me han prometido es un trocito de cielo por salvar la Tierra, pero ¿y el bolsillo? Por lo que entiendo, los únicos que salen ganando con el cambio son los dueños de los súper; a partir de ahora la ley les ampara para que dejen de dar bolsas a los consumidores, sin embargo nadie ha hablado de la rebaja en los costes que estas empresas van a tener. De entrada se acabó su relación con una mayorista de bolsas que ganaba dinero a espuertas (eso me suena a engrosar la lista del paro), al mismo tiempo se ahorran los costes de impresión de las bolsas (eso me suena a lista del paro) y al final a mí los yogures me cuestan lo mismo y el deslome también.

Todo son buenas palabras hacia el medio ambiente pero nadie termina de resolver si con el ahorro en los costes va a ser posible hacer la compra más barata o si se bonificará al cliente de alguna manera. Los únicos que de momento premian a los compradores son la cadena Eroski, que para no perder clientes o para que el cabreo sea menor, van a hacer una estimación de las bolsas que el cliente necesita para guardar toda su compra, si lo hace en menos (una mezcla entre el programa ¡Qué apostamos! Y el Record Guiness) se le descuenta el precio de su compra.

Por otro lado los que salen ganado son los fabricantes de carros, por los que muchos ya no dábamos un duro y ahora resulta que hay que volver a la época de los cardados y la compra en el mercado de barrio para estar a la moda. Pronostico que en unos meses y de cara a las fiestas navideñas grandes firmas de moda se apuntarán al reto de diseñar carros ‘fashion’ que distingan entre las clases como los bolsos o los zapatos, y no sé por qué me da en la nariz que la primera será Agatha Ruiz de la Prada con sus flores, sus colores y sus corazones.

No quiero dejar pasar la ocasión, sin hacer un alegato acerca de las bolsas de la compra (que tienden a desaparecer). Eso que dicen que nadie la reutiliza yo lo encuentro falaz; de toda la vida las bolsas de la compra se han utilizado para después sacar la basura, porque creo que no puedes bajar a la calle con tu cubo y vaciarlo sin más en el de la comunidad. Además en mi caso hay otra situación que avala la teoría de las bolsas para la basura y es el hecho de vivir en un piso pequeño en el que sólo puedo tener un cubo y en él realizar el reciclaje preciso porque si no a lo mejor me multan. Así que en un cubo pongo dos bolsas de súper, cada una en un lado y colaboro con el medio. Pero si ahora me las quitan tendré que comprar las bolsas de basura que miden dos por dos y que no sé para qué cubos están diseñadas pero desde luego no para un pisito de pareja joven.

Señoras, señores, guarden sus bolsas porque dentro de unos años serán una pieza de museo como en su día lo fueron los carros de la compra y las cestas de mimbre.

Fuente foto:
http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008042700_9_142866__Sociedad-hacer-600000000-bolsas-plastico

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