Ya lo dijo Mario Benedetti

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Un día un poema se metió en mi corazón, Me hizo sonreír desde el alma. Un día alguien me reveló el secreto de las palabras y es que para los ángeles son sexo, quizá es por que en un momento dado las dejé de ver como letras agrupadas para convertirse en un modo de placer al soltarlas.
Un día alguien me metió poesía en el alma, poesía reveladora, regeneradora. POESÍA en prosa. POESÍA.
Un día avisó de que algún día se iría, pero ya había dejado su mayor regalo al mundo, el talento que le acompañó hasta el día de su muerte.
Mario Benedetti me enseñó a amar, seguro que a muchos también. Me ayudó a sacar lo que llevaba dentro sin tapujos.
Lo mejor de todo fue que este maravilloso Uruguayo, me quitó los complejos con seis párrafos que empiezan dibujando una tierna sonrisa en los labios del lector, un Arco Iris.

Todo porque su poesía y su obra desprende amor por el ser humano que ama (sobre todo la libertad). Vivió la vida con toda la intensidad que pudo y nos ha legado lo mejor de él para siempre. Vivió largo y tendido, por eso no es pena lo que deja, solo nostalgia, aunque ya nos lo dijo:

    “Estaré donde menos
    lo esperes
    por ejemplo
    en un árbol añoso
    de oscuros cabeceos“

Siempre estará. Aunque nos dejara un domingo, que buen día de la semana para finiquitar los asuntos pendientes, no deja tristeza, solo esperanza y unos ojos nuevos para aprender a ver el mundo de una manera distinta cada día.

Por si os queda duda, a aquellos que disfrutáis con la palabra, preguntaros si no sois ángeles, ya lo explicó Benedetti una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles”.

Y por si no os ha quedado claro, o no lo habéis descubierto todavía:

    “Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.
    Ángel dice: “Madero”. Y Ángela: “Caverna”
    Aletean por ahí un Ángel de la Guarda, misógino y silente, y un Ángel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.
    El dice: “Manantial”. Y ella: “Cuenca”.
    Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.
    Ángel dice: “Estoque”, y Ángela, radiante: “Herida”. El dice: “Tañido”, y ella: “Rebato”.
    Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo. “

Ya lo dijo Benedetti:

    “Mi táctica es
    quedarme en tu recuerdo
    no sé cómo ni sé
    con qué pretexto
    pero quedarme en vos.”

Fuentes del texto:
Párrafos de Chau número tres/ El sexo de los ángeles/Táctica y estrategia
Fuente de la imagen:
http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/ortografia/puntuacion/benedetti1.jpg

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