Ya conocen El Intermedio. Ahora, les contaremos la verdad

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El programa de humor conducido por el Gran Wyoming se consolida como referente de crítica y sátira política y social en estos más siete años de andadura televisiva.

Hola, huelleros, bienvenidos una vez más a vuestra sección de televisión. Esta semana nos toca humor. “¿Del bueno?”, pensarán algunos. Depende de si te gusta inteligente, escatológico o mordaz. Hoy no nos toca ni Buenafuente (supuestamente inteligente), ni Sálvame (obviamente escatológico); hoy nos decantamos por lo mordaz: El Intermedio.

Gran_WyomingRecuerdo aquellas primeras entregas de Wyoming y su equipo… ¡Qué inocentes éramos todos antes de la TDT y qué falto de ritmo era El Intermedio! Por aquel entonces, acompañando al nacimiento de la Sexta, nuestro programa tenía una presentadora distinta. Beatriz Montañez, la morena que hacía las veces de la rubia actual, Sandra Sabatés, introducía los videos de televisión crónica social, sucesos…, que posteriormente el Wyoming se encargaba de apostillar, acompañándolos en innumerables ocasiones de un tartamudeo exclusivo e inimitable, del cual se han mofado en más de una ocasión en el propio programa. Asimismo, una protohipster entrevistadora, Thais Villas, y una inefable asiática, que afirmaba provenir de Utrera, Usun Yoon, despuntaban entre el reparto de colaboradores, ésta última por su… ¿”antidesparpajo”?,¿”antigracia”? No lo sé, pero el caso es que caía bien a la gente y la sección de la coreana era de las más vistas.

Desde entonces, El Intermedio ha tratado de encontrar su hueco, su estructura, su seña de identidad. Lejos queda el 0,1 por ciento de share del debut. Hoy en día está consolidado en su franja y fuerte, tanto que eventualmente supera a El Hormiguero y aguanta estoicamente los palos y las amenazas que está sufriendo en los últimos meses. Las malas lenguas hablan, yo las escucho (siempre), y dicen que el gobierno está descontento con la crítica feroz hacia su política y quieren que desaparezca de la parrilla (o que se quemen todos sus presentadores en ella, estilo San Lorenzo).

Si la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas visionara un par de programas del actual Intermedio, se quedaría con mono de más. No gritaría su “¡que le corten la cabeza!”, como pretenden hacer algunos con el programa. Querría ver más sangre, más saña, contemplar cómo desde El Intermedio hacen leña y mofa de una política española, ya de por sí, esperpéntica en protagonistas y guiones.

El caso es que han dado con la fórmula. Cada noche el equipo se planta delante de la cámara y analizan las noticias de mayor actualidad, a los dirigentes y sus declaraciones de turno… y los adornan con un toque de ironía y sátira no exento de razón. Y con mucho humor. Entre titular y titular, te meten algún video gracioso, algún reportaje o alguna aparición de esas que sorprenden. Y así conforman un programilla que te hace echarte unas risas y pasar un buen rato tras un día cargado de estreses. 

La verdad es que ya echaba de menos programas como Caiga Quien Caiga o Noche Hache, donde se ridiculizaban las formas y las actuaciones de quienes nos gobiernan y se cuestionaban sus papeles y sus puestos. Este tipo de programas me parecen muy sanos, porque no solo nos despiertan de nuestro letargo crítico, sino que aumentan el nivel de exigencia de los ciudadanos. El Intermedio cumple su función: entretener y tocar las pelotas. Y eso, siempre que se haga con gracia y buen hacer, y sin caer en la ofensa chabacana, es digno de mención.  

PD: mi reflexión final de telespectador de hoy es: “Cuando te intenten silenciar, haz gestos. Al intérprete de signos del funeral de Mandela le ha ido bien.”

 

Fotografía propiedad de la página web es.wikipedia.org

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