Y España se tiñó de azul

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Se confirmó lo que se presumía como una evidencia. Tras dos meses de acercamientos, disensiones, acuerdos y negociaciones varias entre los diferentes partidos políticos que concurrieron a las pasadas elecciones del 22 de mayo, el Partido Socialista ha perdido los gobiernos de las principales ciudades del país, así como la mayoría de sus autonomías. De hecho, las únicas comunidades que gobernará el PSOE son dos en las ni siquiera hubo convocatoria electoral: Andalucía y el País Vasco, esta última en coalición con el PP y siendo el PNV la fuerza más votada en los comicios de 2009.

Por el contrario, el PP ha logrado arrebatar feudos históricamente socialistas como Castilla-La Mancha o Extremadura, además de obtener plazas estratégicas como Sevilla, La Coruña, Córdoba (donde Izquierda Unida ha perdido su única capital de provincia) o León, la ciudad natal de Zapatero. El caso de Extremadura ha sido particularmente doloroso para las filas socialistas: los 30 diputados obtenidos, junto con los 3 de IU, hacían presagiar un gobierno de coalición que permitiera alargar la presidencia del candidato del PSOE Guillermo Fernández Vara, superando los 32 escaños conseguidos por los populares. Sin embargo, el voto en blanco de los diputados de IU en la sesión de investidura, desoyendo las consignas de la dirección nacional del partido, permitirá al popular José Antonio Monago presidir la comunidad extremeña durante los próximos 4 años. Una vez más, la coalición de la cual el PCE forma parte otorgará la llave de gobierno a la derecha española. Toda una paradoja.

También merece especial atención lo ocurrido en Asturias, donde Francisco Álvarez Cascos gobernará el Principado después de escindirse de las filas del PP por no dejarle presentarse como candidato y con un partido (Foro Asturias) de tan solo 6 meses de vida. La formación de Cascos se convierte así en la fuerza con más escaños (16) aunque no en la más votada. Ese mérito le corresponde al PSOE a pesar de su menor número de diputados (15). La victoria de Foro Asturias se trata, sin duda, de un triunfo personal de Cascos, pero también de uno de los mayores fracasos de Mariano Rajoy al frente del PP: además de una evidente desacreditación de su autoridad, la derrota en Asturias se ha materializado como una flagrante constatación de la escasa previsión estratégica del presidente popular tanto a nivel electoral como a nivel interno, incapaz de apaciguar las aguas cuando a los populares le vienen mal dadas (caso Gürtel, Aguirre y Gallardón, caso Camps…) y esforzándose cada día más en dejar claro lo que ya es un secreto a voces: que Rajoy es un líder sin liderazgo. Sin duda, Asturias ha sido el verdadero punto negro del Partido Popular en estas elecciones: no sólo ha desaprovechado la ocasión de gobernar la Comunidad después de 12 años de gobierno socialista, sino que, además, ha perdido la mitad de los diputados (10) de los que cosechó en 2007 (20).

Sin embargo, el PP, además de las comunidades autónomas ya citadas, se ha hecho con los gobiernos de Aragón (Luis Fernanda Rudi, con sus 30 escaños, gobernará con el apoyo del PAR, que le proporcionará 7 más), Cantabria y Baleares, a las que hay que sumar aquellas de las que ya gozaban de mayoría. A nivel municipal, la única capital de provincia perdida por los populares en favor de los socialistas ha sido Cuenca. Por lo demás, han ganado con mayoría absoluta en el 40% de los municipios de España y en 34 de las capitales de provincia por 9 del PSOE (en 2007 el PSOE ganó en 23 y el PP en 22).

Mención aparte merece Cataluña, donde los populares se limitan a desempeñar un papel meramente testimonial (al menos en lo que a aspiraciones de gobierno de refiere). Las cuatro capitales catalanas se las reparten PSOE y CIU (en 2007 las cuatro fueron socialistas). De hecho, a pesar de la caída de Barcelona en manos convergentes, las ciudades más importantes gobernadas por el PSOE (pactos aparte) continúan concentrándose en Cataluña: L’Hospitalet de Llobregat es el feudo con mayor número de habitantes mientras que Tarragona ha pasado a convertirse en la joya de la corona socialista, la ciudad más importante administrativa y políticamente hablando. Aun así, el PP ha conseguido hacerse con algunos ayuntamientos simbólicos como es el caso de Badalona, donde ha logrado imponerse su candidato Xavier García-Albiol con un discurso fuertemente ideologizado en lo que a temas de inmigración se refiere y que en su momento muchos tildaron de xenófobo y demagogo.

Por último, cabe señalar la irrupción inesperada y sorprendente de la polémica coalición de izquierda abertzale Bildu, que, aparte de hacerse con la alcaldía de San Sebastián, ha conseguido más de 300.000 votos entre País Vasco y Navarra que le reportarán más de 1.000 concejales, permitiéndole acceder a unos 17 millones de euros de las arcas públicas.

Aunque muchos analistas políticos han pretendido extrapolar los resultados de estas elecciones a las generales del próximo año para pronosticar el mayor varapalo de la historia del Partido Socialista, hay que recordar que las dinámicas de voto en unas municipales, donde se vota más a un determinado candidato que a unas siglas de partido, son muy diferentes de las de unas elecciones al Congreso de los Diputados. Sin embargo, qué duda cabe, la advertencia del electorado a la izquierda española en forma de abstención o de récord del voto en blanco ha sido clara y contundente y debe servir para que el PSOE aclare y establezca sus prioridades de aquí a marzo de 2012. Rubalcaba debe tomar nota tanto cuantitativa como cualitativa de estas elecciones. Los ciudadanos han hablado: quien avisa, no es traidor.

Fuente de la imagen:
www.publico.es

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