¿Y cuando haya guerra qué?

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El tema saharaui está en boca de todos los españoles estos días. Parece que la causa saharaui ha vuelto a escena y recoge adeptos allá donde va. Sobre todo, entre jóvenes universitarios. Es curioso ver cómo todo el mundo se ha vuelto solidario con el Sahara y defiende a muerte la lucha del Frente Polisario.

No obstante, uno se hace una pregunta: ¿Todo este apoyo que se presta, todas las críticas que se hacen, todos los lamentos que se lloran, toda la tristeza que se siente, toda la simpatía que se transmite, toda la solidaridad y cooperación que se ofrece seguirán en pie cuando el Frente Polisario tome definitivamente las armas para combatir una injusticia que lleva sufriendo más de treinta años? ¿O pasará a formar parte de ese sector del mundo que actúa violentamente y que tiene que vivir con las críticas constantes que se hacen desde Occidente?

Si no ha quedado muy claro, me explico mejor con un ejemplo. La gran mayoría de la población española apoya la causa palestina. No obstante, no son pocos los comentarios que se escuchan desde esa población en torno a la legitimidad y aprobación que se hace de sus métodos de lucha, pues de sobra conocidos son los atentados perpetrados en Tel-Aviv y demás ciudades israelíes. Es decir, se apoya la causa palestina siempre y cuando no responda a los israelíes con la misma medicina que llevan años dando unos y tragando otros, porque esas formas de lucha -por mucho que sean utilizadas en momentos y contextos extremos de desesperación e impotencia- son vistas desde Occidente como violencia ilegítima, ya que los lleva a cabo una organización como Hamás (terroristas de denominación de origen) y no un ejército regular que pertenezca a un Estado soberano con plenos derechos militares. Con Hezbollah en el Líbano pasa tres cuartos de lo mismo. Así lo ven los Gobiernos, los medios de comunicación y la sociedad en general.

En el Sahara ocurre y ocurrirá lo mismo. Si el Polisario llega a la decisión de empezar un conflicto armado será por un claro motivo: la desesperación más absoluta y la imposibilidad de conseguir sus objetivos mediante otro recurso que no sea la fuerza. De llegar a producirse dicho conflicto –esperemos que no sea así porque la potencia militar marroquí es infinitamente superior a la del Polisario, lo cual supondría una gran matanza de saharauis- muchos de los que hoy agitan banderas en la calle –empezando por González Pons y los propios periodistas – empezarán a pensar que es una decisión errónea porque efectivamente sí que se puede recurrir a otros medios pacíficos (¿cuáles?), que al actuar así la causa pierde su apoyo popular porque pierden la razón, que el mensaje pierde su valor social, y, en definitiva, un largo etcétera basado en la paz, la buena conducta y la solución de conflictos mediante el idílico diálogo. El Polisario será el nuevo Hamás, cuya valoración y legitimidad internacional son nulos, claro. De hecho, no es de extrañar que desde los medios de comunicación se establezca y difunda una relación hermanada entre el Polisario y la temible Al Qaeda. Relación que ya se hace en público, para desprestigiar los actos del movimiento saharaui.

Por ello, el comúnmente llamado buenrrollismo solidario, tan extendido entre ciudadanos que apoyan fielmente la lucha saharaui, se irá al traste, reaccionará de manera conservadora y se acoplará a la opinión imperante en el mundo condenando los actos que se cometan. “No son formas” o “han perdido su credibilidad” son afirmaciones que se escucharán muy a menudo en tertulias radiofónicas.

No debería olvidarse que la violencia, si bien no es la forma de lucha más recomendable por un servidor, no es otra cosa que un arma más de la política aunque su uso, que es duramente criticado, en general sólo se convierte en ilegítimo cuando lo llevan a cabo actores que no se consideran oficiales, como sí pueda ser un Estado. La historia –y más aun la reciente- demuestra que estos actores legítimos llevan a cabo matanzas, violaciones y barbaridades muchísimo más dañinas y, sobre todo, numerosas que las de los malvados grupos que aquí se citan. Para el que escribe estas líneas: si en los casos mencionados es legítimo para unos, lo es también para otros.

Fuente de las imágenes:
http://www.elconfidencial.com/fotos/noticias/2007062093SAHARA.jpg
http://www.lepoint.fr/content/system/media/2/20071218/2007-12-18T064218Z_01_NOOTR_RTRIDSP_2_OFRWR-SAHARA-POLISARIO-20071218.jpg

1 Comentario

  1. No comulgo con muchas causas porque todas son utilizadas. Aún así y sin perjuicio de los recientes y reprobables atropellos de Marruecos en los campamentos, el Frente Polisario tiene que ser lo suficientemente hábil para que su causa (legítima hasta ahora) no pase a identificarse con reclamaciones de grupos radicales. Es lo que quieren muchos para que la puerta quede definitivamente abierta para una nueva Marcha Verde (esta vez teñida de rojo)

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