Woody Allen en estado puro

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El cartel publicitario de la última película de Woody Allen, “Midnight in Paris” da una pequeña pista de lo que uno se puede encontrar en este largometraje. La película de una hora y media, exacta, permite al espectador tener la sensación de haber pagado por un film que merece, de verdad, la pena. “Midnight inParis” ha sido la película escogida para abrir la 64ª edición del Festival de Cannes, certamen que reúne en un pequeño espacio a grandes actores y actrices en compañía de sus directores, y sobre todo, grandes propuestas cinematográficas de cualquier lugar del mundo.

Thierry Frémaux, director del prestigioso festival, argumentó que “la película es una declaración de cariño por la capital francesa. Allen, desde París, mira y reflexiona hondamente a través de sus personajes”, y la verdad es que, Frémaux, ha dado en la diana. La realidad es que Woody Allen tiene la sensibilidad y la elegancia de recoger a base de claqueta los lugares más bonitos, románticos y más personales de Paris. El director nos brinda el privilegio con “Medianoche en París” de acercarnos más a él y al mismo tiempo, entrever que Nueva York es su ciudad natal pero París, es su corazón, porque no hay duda y más si se ve esta película, de la finura con la que retrata la ciudad y el respeto que le tiene a ésta.

Woody Allen en estado puro, nos adentra, poco normal en él, en una historia enrevesada, caótica y muy cómica ambientada en la ciudad de l’amour donde no solo deja patente este cliché, sino que quiere ir más allá, y hacernos ver que París fue cuna y reunión de grandes literatos y pintores de Las Vanguardias del siglo XX. Tanto es así, que el personaje principal representado por Owen Wilson (Gil en la película) con una interpretación excelente y muy superior a los papeles que ha hecho anteriormente, se codea, con genios de la pintura Surrealista y Cubista, con el director de cine Luis Buñuel y de manera fortuita, entablará relación también con pintores como Toulouse Lautrec, Degas o Gauguin.

La historia nos lleva, como ya se ha comentado, a Paris de la mano de una pareja de neoyorquinos representada por Rachel McAdams (Izel) y el ya citado, Owen Wilson, que por motivos de negocio, acompañan a los padres de ella a la ciudad y de paso, los comprometidos, aprovechan para hacer turismo. Todo parece normal hasta que la pareja decide llevar a cabo actividades diferentes y conocer cada uno la metrópoli por su lado. Gil (Owen Wilson) protagonista indiscutible del film, es un escritor incipiente que desea irse a vivir a Paris al ver en ésta la inspiración que no encuentra y jamás encontrará en Malibú. Una noche y con unas copas de más, decide bucear por las callejuelas de la ciudad y buscar ese toque parisino que puede plasmar en su novela; a partir de este momento y por las campanadas de medianoche, el personaje se relacionará con escritores tan importantes y admirados como Hemingway y artistas como Picasso cuyo interprete no podía ser más adecuado por su parecido poco cuestionable o un Dalí encarnado a la perfección por Adrien Brody.

El elenco de actores secundarios que dan vida a estos artistas del siglo XX se caracterizan sin ninguna distinción, por su magnífica interpretación, por ser actores y actrices muy conocidos y actuales, tal es el caso de Kathy Bates, Adrien Brody o Marion Cotillard y sobre todo, por una estupenda caracterización que se ve acrecentada por un vestuario y un atrezzo de época muy conseguido. Encontrar fallos en la película es imposible si se tienen dos aspectos en cuenta: una, es el cuidado de la imagen, la fotografía y los planos que dirige y selecciona el director y la segunda, y más importante que la primera, es la música (realmente bonita) que en su justa medida, hacen que la película sea mucho más especial.

Mencionar la tan criticada participación de Carla Bruni en la película como guía de museo. Ya en su momento, el propio director desmintió los rumores que aludían a una mala interpretación de la cantante francesa, pero lo cierto es que, aunque sólo aparece en tres escenas y no supera los cinco minutos, las críticas caen pos sí solas porque tan pequeño es su papel, que no da tiempo a evaluar si es buena o no. Lo que es indudable, es su elegancia.

Una película romántica que no da lugar a que se pierda un ápice de comicidad y que deja, en mi opinión muy buen sabor de boca. Alguien (no recuero quién) dijo que Woody Allen hace películas buenas, no tan buenas y muy malas, y está en lo cierto, pero también es verdad, que es un director que tiene la capacidad y el ingenio de realizar una película por año. Así que, ahora habrá que esperar al 2012 para ver su próxima creación.

Fuente Texto:
Elaboración Propia
Fuente Imágenes:
http://www.google.es/search?hl=es&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&q=midnight%20in%20paris&biw=1024&bih=657

1 Comentario

  1. He visto la película y creo que és una pequeña obra maestra, con un guión extremadamente original. Con excelentes mensajes sobre la vida, el amor, la felicidad, la insatisfacción humana y el paso del tiempo, entre otros..
    Entrañable, muy bien ambientada e interpretada. Pero sobre todo muy cuidada y muy bien dirigida y, cómo bien dices, sin fallos o incongruencias. .

    Felicidades por tu excelente articulo.

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