Wild Honey, redefiniendo el pop

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La cita fue a las 22.00 horas en el mítico Teatro Lara de Madrid. Ese fue el emplazamiento escogido por Guillermo Farré para presentar el nuevo disco de su proyecto personal, Wild Honey. Acompañado por seis músicos que hicieron de los temas del nuevo Big Flash y de su anterior Epic Handshakes and a Bear Hug una delicia para todos los asistentes, el madrileño demostró con su característico “pop soleado con toques psicodélicos” que se encuentra en plena fase de expansión.

Wild Honey presentó su segundo disco en el Teatro LaraEn cuanto apareció Yani Martinelli sobre las tablas del Teatro Lara, todo hizo presagiar que viviríamos una velada cándida y apacible. La venezolana, ahora afincada en Madrid, interpretó varios de los temas de su Bubble Station, entre los que destacó “Mandy´s Party”, y algún avance del disco en el que ahora se encuentra inmersa, como “Somewhere Far”. Pop suave, influencia de los 60´s y 70´s y una elegancia indiscutible, la cosa prometía.

Sin embargo, era Wild Honey el gran reclamo de la noche. Después de varios años en silencio, Guillermo Farré y los suyos llegaban al Teatro Lara con una misión especial: presentar su segundo trabajo de estudio, al que han bautizado como Big Flash. Y este les ha dado el empujón definitivo. Es mucho más rítmico, más armónico, más bailable. Con él todo suena mucho más grande y los posiciona en el escenario como una auténtica banda.

Con una puesta en escena cuidada hasta el más mínimo detalle, lucecitas incluidas, el conjunto irrumpió sobre las tablas con temas como “See How Hard My Heart Is Beating” o “Gothic Fiction”, de su nuevo trabajo. Poco a poco, fueron cayendo piezas también de Epic Handshales and a Bear Hug – la mítica “Isabella” y “1918- 1920” fueron celebradas especialmente en una platea totalmente implicada y animada por un Guillermo que, en apariencia tímido, se mostró bromista y cercano durante todo el recital-.

Con un repertorio compensado y proporcionado y con los asistentes trasladados directamente al mejor verano de sus vidas, llegaron las primeras piezas de Big Flash, la clave del concierto: “An army of fat synths”, remitiendo a Belle & Sebastian o Camera Obscura, y la clásica “The kite & Captain John” sonaron realmente de excepción.

La noche llegaba a su fin, pero nos faltaba “Cleopatra”. Para la ocasión, y en el primer bis, fue perfectamente ejecutada y acompañada por una sierra musical, que la dotaba de cierto tono tétrico, melancólico. “My Memory May Also Be a Wish” fue le elegida para el segundo bis y la despedida definitiva de una noche de atractiva calidez.

Imágenes cedidas por I Wanna Management

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