Wikileaks o los límites del periodismo

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Julian Assange cumple 190 días refugiado de la justicia británica en la embajada de Ecuador en Londres; y anuncia la inminente publicación de En torno a un millón de archivos más, que implicará a todos los países.

[Fotografía] Wikileaks o los límites del periodismo¿Cómo hubiera sido el año 1972 si Woodward y Bernstein hubieran sido obligados a esconderse tras la revelación de las informaciones de “Garganta Profunda” (Mark Felt, exdirector del FBI)? ¿Cómo respondería el imaginario social colectivo si tras la publicación, la balanza de la justicia norteamericana se hubiera inclinado a favor de Richard Nixon? La respuesta podemos encontrarla en la actualidad. Cuatro décadas separan el acontecimiento periodístico de investigación más relevante del s.XX, del nuevo púgil que opta al título. El nombre, Wikileaks; el ring, la capital inglesa. Sólo que esta vez, el ‘watchdog ha recibido un bozal como recompensa.

El hacker y periodista australiano, Julian Assange, se encuentra guarecido en el 58 de Trafalgar Square desde que hace 190 días fue llamado a declarar por la justicia británica en respuesta a la extraditación exigida por Suecia (donde se le imputa por un supuesto delito de abuso sexual). El autor de la publicación de millones de cables que destaparon escándalos políticos en las embajadas de diversos países o el conocimiento de información clasificada de la guerra de Libia, Irak o Afganistán, se encuentra en una posición legal incierta. No tiene garantías de que si se entrega al derecho inglés éste no le extraditará a EE.UU, donde podría juzgársele por la vía militar y ser condenado a la pena de muerte.

Sin embargo, las dificultades impuestas no minan la capacidad de supervivencia de Wikileaks, organización que ultima los preparativos para una nueva serie de documentos (un millón, según Assange) que  saldrán a la luz en los próximos meses. 

El castigo internacional

Desde las primeras publicaciones en 2007, Wikileaks ha visto cómo sus cuentas bancarias eran bloqueadas en PayPal o Mastercard, o sus servidores trasladados; la persecución legal de sus fuentes, encarnada en el proceso al soldado Bradley Manning que sufrió abusos y violaciones a los derechos humanos durante su encarcelamiento (el cual prosigue); o al propio fundador, en el caso de la acusación por presuntos abusos sexuales a Annita Ardin y Sofía Wilden. Algunos medios de información han establecido vínculos de estas dos periodistas con el entorno de inteligencia norteamericano, la CIA; y ha sido probada la relación de Annita Ardin con Jens Aron Modig, recientemente confeso de tareas como la financiación de la disidencia en Cuba.

Los intentos de saltarse el derecho internacional por parte de Reino Unido, mediante la pasada amenaza de asalto por la posible suspensión de estatus de embajada (apoyada en una ley de 1987) o el descubrimiento por parte de la prensa de los planes de esta acción mediante una fotografía a un papel oficial de las fuerzas de seguridad británicas, han provocado un conflicto diplomático entre los dos países. Este vaivén internacional ha generado un debate sobre la libertad de expresión sin precedentes y cuestiona a una de las democracias más antiguas de Europa en esta materia. El problema de Assange ha despertado complicidad en casos similares, como el hecho de que su defensa corra a cargo del juez español Baltasar Garzón, recientemente condenado por prevaricación al investigar casos de corrupción como la trama Gürtel .

Negociaciones desde la embajada

En declaraciones a Telesur, el ministro de Exteriores de Ecuador Ricardo Patiño afirmó que se esperan avances en el próximo trimestre: “en algún momento va a suceder, ojalá no tengamos que esperar ninguna emergencia, no tengamos que esperar años para que esto suceda porque, cada día que pasa, los derechos humanos del señor Assange están siendo violados”.

La petición de un salvoconducto por parte de Rafael Correa, presidente de Ecuador, ha sido denegada desde el gobierno de Cameron, que ha contestado: “Jamás le hemos cerrado las puertas al diálogo; seguiremos dialogando, pero lo que no haremos nunca es negociar sobre Derechos Humanos”.

Desde la embajada ecuatoriana se han ofrecido varias opciones, como que Assange sea interrogado en esta misma o que se realice una videoconferencia con Estocolmo. No obstante, las autoridades británicas insisten en que Londres está obligado legalmente a extraditarle y que procederán a arrestarlo en cuanto salga de la embajada. Suecia también ha rechazado estos ofrecimientos.  

Fuente de la fotografía: EFE, EuropaPress

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