Wiggins se adelanta en la lucha por el Tour

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El ciclista británico del equipo Sky Bradley Wiggins es, después de la primera semana de carrera y tras la disputa de una etapa de montaña y una contrarreloj, el principal favorito para hacerse con el Tour de Francia. La exhibición de poderío que dio el corredor británico en la prueba contra el cronómetro del pasado lunes disipa cualquier duda sobre su dominio en este tipo de etapas y obliga a su gran rival, Cadel Evans, a atacar en la montaña para limar la desventaja.

Wiggins domina el Tour 2012 con puño de hierro

La jornada de descanso sirve para hacer balance, de lo bueno y lo malo, de lo bonito y lo no tan bello. El primero de los dos días de asueto de este Tour trajo también la mala noticia de la detención del corredor francés del equipo Cofidis Rémy di Gregorio en una operación contra el dopaje. El mayor de los males que tiene el ciclismo también ha encontrado protagonismo en la prueba cumbre del calendario anual.

En el plano deportivo solo existe un protagonista: Bradley Wiggins. Al Tour le queda emoción para la segunda y tercera semana porque la contrarreloj que llegaba a Besançon no tuvo más longitud. Si en vez de 38 escasos kilómetros, la primera gran prueba de lucha individual contra el cronómetro hubiera rondado los cincuenta (distancia habitual para la crono de la primera semana), la ventaja de Wiggins con Cadel Evans podría haberse disparado y existir una brecha del todo insalvable.

Prácticamente dos minutos es la diferencia existente entre el británico y el australiano. Si Evans desea enjugar esta distancia, habrá de atacar en la montaña. Saber cómo se adaptará el actual campeón del Tour a su nuevo papel, sin comandar la carrera, con una desventaja importante en contra y luchando no solo contra el líder, sino contra el rodillo entero de su equipo, parece la incógnita de los próximos días. Porque el Sky, como se comprobó en la cima de Planche des Belles Filles, tiene en Chris Froome otra baza con la que pelear la general de la carrera.

La emoción de la primera semana recae en los sprints masivos y en la tensión que genera cualquier caída multitudinaria (montonera en el argot), que puede dejar fuera de la carrera a alguno de los que están llamados a ser protagonistas de la misma. La competición de tres semanas por excelencia repite año tras año una estructura similar de etapas que hacen de La Grande Boucle la prueba más reconocible de entre las grandes. Aunque la Vuelta, e incluso el Giro, están optando por introducir otros elementos que den emoción a las etapas, a priori, más intrascendentes, el Tour sigue optando por etapas largas, planas y con las dificultades propias que generan carreteras estrechas y rotondas. Este recorrido sumado a la potencia, muy poco mermada, de los corredores durante las primeras jornadas de competición, genera un cóctel que termina deparando etapas con presión, codazos y caídas.

La batalla en el seno del pelotón ha terminado provocando abandonos masivos por lesiones provocadas tras las caídas. Las dos esperanzas españolas, Samuel Sánchez y Alejandro Valverde, se han visto implicadas en ellas. Samu se ha retirado del Tour con la mano seriamente dañada y siendo duda para defender su oro olímpico, y Valverde está muy lejos en la general. José Joaquín Rojas también se vio envuelto en otra caída que lo dejará sin acudir a Londres. En medio del descalabro de los españoles, Haimar Zubeldia ha conseguido erigirse como la esperanza de cara a la clasificación final.

Si hay un protagonista de estos primeros días, más allá del trío que forman Wiggins, Froome y Evans, ese es Peter Sagan. El joven corredor, a quien no se le adivina techo, ha ganado tres etapas con exhibiciones de potencia y fuerza en los sprints. El velocista alemán André Greipel logró la victoria otros dos días, mientras que el suizo Fabian Cancellara se hizo con la etapa prólogo y el primer maillot amarillo. El sprinter Mark Cavendish, dominador de las llegadas durante el pasado Tour, solo ha ganado en una jornada de esta edición.

Fotografía: BSkyB

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