Western, esclavitud y Tarantino en ‘Django Desencadenado’

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Cartel de la película
Cartel de la película

El 18 de enero llega las pantallas una de las películas más esperadas del año y que abre la cartelera del 2013 por todo lo alto. La venganza más salvaje desde que Liam Neeson rescatase a su hija en la ficción, viene de la mano de Jamie Foxx y  orquestada por un ya polémico y mítico a partes iguales Quentin Tarantino.

Una historia cuyo guión comenzó a crearse hace más de diez años y que nos remonta al sur de Estados Unidos casi a las puertas de la Guerra Civil. Allí conoceremos a Django – la ‘d’ es muda – (Jamie Foxx), un esclavo cuya vida da un giro de 180 grados al cruzarse con un famoso cazador de recompensas alemán, el Dr. King Schutlz (Christoph Waltz). Lo que en un principio es un trato entre ambos para seguir la pista de los hermanos Brittle, Django los localiza y Schutlz a cambio le otorga la libertad, termina por convertirse en una unión que los llevará a rescatar a  Broomhilda (Kerry Washington), la mujer de este esclavo con sed de venganza.

Un objetivo común que les conducirá hasta la peligrosa plantación de Candyland en Mississippi, cuyo dueño, Calvin Candie (Leornado DiCaprio) es conocido por sus métodos poco ortodoxos de negociación. La agudeza de los dos cazarrecompensas se tambaleará cuando Stephen (Samuel L. Jackson), el esclavo de confianza de Candie, comience a sospechar el auténtico motivo por el que esos extraños merodean por la plantación. A partir de entonces sus movimientos estarán vigilados y deberán salir de ahí cuanto antes, vivos o muertos.

Dado que la obra de Quentin Tarantino ha estado siempre influenciado por todas aquellas películas que idolatra, era de esperar que terminase haciendo un spaghetti western muy en la línea de Sergio Corbucci. Un género que se adecúa perfectamente a la estructura que pretendía darle a esta historia muy en la línea de aquellos clásicos que siempre rondaban entorno a la idea del bien y del mal. Algo que el propio director confirma al decir: “es inimaginable el dolor y el sufrimiento que vivió este país, y eso lo convertía en algo perfecto para ser interpretado en un spaghetti western. La realidad encaja dentro del mayor marco posible para esta historia”. La admiración y conocimiento de Tarantino por el spaguetti western es tan profunda que se percibe desde ‘Kill Bill’. Este género, que alcanzó su apogeo a finales de los 60 y principios de los 70, convirtió prácticamente en un icono el nombre de ‘Django’ haciendo que diversas películas lo incluyesen en sus títulos como herramienta de marketing. Sin embargo cabe destacar que, pese a compartir título con la película de Corbucci de 1966, nada tiene que ver una historia con la otra.

La fuerza del guión sin duda es uno de los puntos que más dará que hablar. Los productores del film Stacey Sher, Reginald Hudlin y Pilar Savone coinciden en calificarlo como “abrumador” puesto que muestra un desprecio honesto a la esclavitud; a lo que Foxx añade que “sólo él puede tener las agallas y el conocimiento para contarlo tal como en realidad es. La forma en la que cuenta la historia te desgarra por dentro y por fuera”.  Y pese a que ha levantado opiniones muy controvertidas, pues algunos acusan a Tarantino de dejarse llevar por el fetichismo y el tabú de las relaciones interraciales, la realidad es que Foxx no ha podido dar más en el clavo. El cambiante tono moral, la complejidad del trasfondo y los rincones oscuros que aporta a la historia son una apuesta muy arriesgada pero segura si hablamos del hombre que, para muchos, ha reinventado el cine. De esta manera, y una vez más, hace una auténtica demostración de lo que Kerry Washington describe como: “no tiene miedo a la violencia, las tinieblas, ni al lado oscuro del alma”.

En tiempos donde los cines se llenan de formatos en 3D y tecnología digital es de agradecer una película a lo old school donde la fotografía te sumerge por completo en el contexto de la historia y necesitas mirar a tu alrededor para cerciorarte de que, efectivamente, estamos en el 2013. Por otro lado, también le da un punto de originalidad el cambio de la trama. Hay una gran tendencia en el cine estadounidense a que los héroes patriotas den lecciones de cómo ser un buen americano allá donde van, de manera que una historia en la que un alemán y su amigo el esclavo negro se dediquen a desangrar a punta de pistola a incontables sureños bajo frases como “¿puede haber algo mejor que matar blanquitos por dinero?”, despierta una sonora carcajada de satisfacción entre los espectadores. Algo ya clásico en Tarantino si tenemos en cuenta esa pasión por combinar emoción, divulgación y entretenimiento. Pero no un entretenimiento bien entendido, si no esa clase de risa que como él mismo dice hace que la gente se pregunte “¿pero cómo puedo reírme de esta barbaridad?”

 Con Django Desencadenado redescubrimos a este aclamado director que pretende dar luz a un capítulo amargo de la historia de Estados Unidos y desmenuzarlo para mostrarnos toda la crueldad que encierra pues como él mismo dice “no solo tenemos que recordar lo mejor que somos, sino también nuestra peor parte”. Durante casi tres horas nos adentramos en el lado más oscuro del ser humano y al mismo tiempo comprendemos cómo incluso dentro de la crueldad hay capacidad para el amor. Muchos vaticinan que ésta se convertirá en su mejor película, eso aún no lo sabemos. Pero una cosa sí es segura, van a correr ríos de sangre. Y tratándose de este genio del cine, no podría ser de otro modo.

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Imágenes: The Weinstein Company

Tráiler: Sony Pictures Releasing

 

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