Werther, hoy

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Las desventuras del joven Werther (en alemán Die Leiden des jungen Werthers) o simplemente Werther, es la novela con matices poéticos que escribió en 1774, Johan Wolgang von Goethe. La temática recae en la especial predisposición al amor verdadero, en algunas naturalezas humanas. Asunto que vive Werther de manera pasional y cuyo único testigo es su amigo-confidente que recibe cartas suyas.

La manera en que Goethe expone los sentimientos de Werther, mediante cartas, otorga una atmósfera íntima y de complicidad con el lector. La libre expresión de la subjetividad individual del joven, muestra una angustiante inquietud hacia una sociedad mediocre, enceguecida por la búsqueda del éxito material.

En toda época, siempre ha existido una subestimación hacia los jóvenes. A sus 24 años, Goethe escribió la novela sin pretensión alguna. Luego de su publicación, se dio origen al fenómeno “Fiebre de Werther”, en el que jóvenes en Europa se vestían como Werther e incluso intentaron suicidarse dejando cartas como testimonio de ello.

La novela perteneció al movimiento Sturm und Drang de la literatura alemana, que nace en contraposición al Racionalismo y la Ilustración, entre otros movimientos asociados a la estética. Goethe muestra, con un lenguaje condensado y de múltiples conceptos, sentimientos que rozan lo poético. Se toma al amor como un impulso vital, incapaz de ser definido, etiquetado ni explicado, incluso, por sí mismo.

Donde muchos podrían creer que es un joven dependiente, depresivo y hasta exagerado en sus emociones, Werther no es más que el espejo de la sociedad de la época. Insensato, impulsivo al hablar con ardor sobre aquello que considera impropio en el hombre, un joven enamorado de alma solitaria cuyo razonamiento y consciencia, siempre cargada con dosis emocionales, es más profunda que la de los hombres reflexivos y racionales.

Independientemente del progreso de la trama y su desenlace con la muerte de Werther, la novela mantiene vigencia en el siglo XXI. El descontento de Goethe por una época frívola y de carencia valores, injusta, y donde las manifestaciones artísticas y amorosas tienen también un tinte mediocre, es el reflejo de una misma crisis que sólo se traslada generacionalmente.

Aún hoy, en que el acelerado transitar en la vida del ser humano, le hace resignar preguntas básicas como “qué hago aquí” o “por qué amar” o “qué representa ser feliz”, Werther contagia su fascinación difícilmente superable por intentar resolver estas inquietudes existenciales. Dudas que marcaron la vida y obra del autor, como de quien escribió esta columna.

Fuente de la imagen:
Taberna Crítica

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