Welles contra Hearst

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Ciudadano Kane, estrenada en 1941, es considerada como una de las obras maestras del cine. Refleja el poder de la prensa amarilla norteamericana y retrata la figura de un gran magnate de los medios de comunicación: Charles Foster Kane.
Aunque recibiera un oscar y ocho nominaciones, no creo que sea para quitarse el sombrero durante más de medio siglo. Un día cayó en mis manos un largometraje titulado:
RKO 281 (nombre de la productora de Ciudadano Kane). Tras verlo, entendí que tal vez aquella aclamada producción de los años 40, pasó a la historia más por la polémica que suscitó que por la calidad de la misma.
Resulta que Kane, es un retrato nada favorable de Hearst, un hombre que fue capaz de hacer que EEUU declarara la guerra a España por Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en contra de la opinión del presidente McKinley. El director, productor, co-guionista y actor principal de esta cinta fue Orson Welles. Quien se catapultó a la fama tras emitir por radio, en formato de informativos, una falsa invasión marciana y desatar la histeria en las calles de Nueva York y Nueva Jersey. Estos dos hombres, no se soportaban y es que un ególatra siempre ha resultado muy incómodo para otro de su misma condición.

RKO 281 muestra en qué ambiente se llevó al cine Ciudadano Kane, y cómo Hearst hizo todo lo posible para que esa película no viera la luz. El espectador presenciará una feroz batalla entre dos personajes que tenían más cosas en común de las que podían imaginar.

En el reparto nos encontramos a Liev Shreiber (Orson Welles), James Cromwell (Hearst), la fantástica Melanie Griffith (mujer de Hearst) y el siempre oportuno John Malkovich (co-guionista de Ciudadano Kane).

2 Comentarios

  1. Permítame que discrepe con usted,señor Camacho.¿Que Ciudadano Kane no es una película de calidad?.Te recomiendo que la veas de nuevo,o tantas veces como sea necesario,para que repares en su factura técnica.Fue pionera en utilizar recursos expresivos(narración sustentada en flash-backs,planos imposibles resueltos con maestría:cenitales,contrapicados,etc.,un uso maravilloso de la profundidad de campo…)que aún hoy sirven como referencia para cualquier director.En definitiva,es un compendio de las técnicas cinematográficas más elementales, y todo ello realizado por un director que sólo tenía 25 años.Pero no es únicamente eso.También es un alegato contra el poder manipulador de los medios de comunicación,un magnífico documento histórico y,sobre todo,un relato rodado con tal dinamismo que mantiene el interés durante todo el metraje.Es una película que no ha perdido vigencia,tío.Pertenece a ese espectro de películas en las que encuentras algo nuevo en cada visionado.Quizá existan otros clásicos del cine que estén continuamente sobrevalorados pero no éste,cabrón.Un abrazo.

  2. Jajaja!! Sabía que te iba a tocar las narices este artículo Pablo. A mí la película como tal no me encantó. RKO, en cambio sí lo hizo. De todos modos, te haré caso y cuando me encuentre con ganas la volveré a ver, puesto que la vi hace mucho. Es cierto que Orson Welles fue pionero en algunas técnicas de contrapicado, y que sin duda era un fuera de serie. Pero cuando terminé de verla no me quedé marivallado. Sin embargo al terminar de ver RKO no podía salir de mi entusiasmo. Y entendí lo importante que fue la cinta de Ciudadano Kane en su momento, lo arriesgado que fue produicrla y lo valiente que fue Orson Welles. No obstante, cuando veo una película me da igual que tenga unos planos fantásticos para la época o que su director tenga 25 años, si en algunas partes de la proyección me parece lenta. Me quedo con el sabor de boca final. Y este me supo descafeinado. Si no me gusta, no me gusta. Y lo siento por el sr. Welles… aunque seguramente no le importe demasiado ya que pese a mi opinión, pudo llegar muy alto y demostrar su valía en distintos campos.

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