Vuelve la tranquilidad a la casa de los Márquez

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Desde el pasado 9 de noviembre, fecha en la que se disputaba la última carrera del Mundial de motociclismo de la temporada 2014, los hermanos Márquez no han tenido un respiro entre celebraciones, los medios de comunicación, el inicio de la pretemporada, las visitas a sus respectivas marcas, y también las polémicas.

Marc Márquez, practicando 'dirt track' en Rufea. (Fotografía: Facebook Marc Márquez)
Marc Márquez, practicando ‘dirt track’ en Rufea. (Fotografía: Facebook Marc Márquez)

Álex Márquez se proclamaba campeón del mundo por primera vez en tierras valencianas, tras una disputada carrera entre el catalán y el australiano Jack Miller. Después de un campeonato muy reñido, donde cada punto era importantísimo, se le pone nombre al dueño del último título que quedaba por adjudicar de la temporada, la corona de la categoría más pequeña del Mundial era entregada, por tercera vez en el año, a otro piloto español.

Era hora de las celebraciones. Celebraciones con el equipo, los jefes, la familia, los amigos, los fans… Terminada tanta fiesta, tocaba volver a ponerse serio y atender a tantos medios que querían las palabras del nuevo campeón, y entre tanto, la pretemporada. Como premio al título conseguido, Shuhei Nakamoto, vicepresidente ejecutivo de HRC, dejó probar a Álex la MotoGP de Honda. El menor de los Márquez completó, junto a su hermano, diez vueltas al trazado valenciano. “Es un gran regalo tras ser campeón del mundo de Moto3, ¡la verdad es que he disfrutado como un niño!”, decía el piloto de Cervera.

En los tests de Jerez de Moto2, el vigente campeón del mundo de Moto3 demostró una fácil adaptación a la nueva categoría en su debut, a pesar de las malas condiciones por culpa de la lluvia. Sin embargo, en Valencia, los entrenamientos fueron un poco más complicados; Álex terminó en el duodécimo puesto, con dos caídas incluidas, a menos de un segundo de su compañero de equipo Tito Rabat, que marcó el mejor tiempo.

En el caso de Marc Márquez, las cosas han sido parecidas. Se le ha podido ver en casi todos los medios de comunicación, atendiendo a todas las preguntas de los periodistas, en diferentes programas deportivos, en informativos, en shows televisivos… Y en los tests, de nuevo en cabeza a pesar de no estar contento cien por cien con el funcionamiento de su moto. Sin embargo, el bicampeón de MotoGP lo ha pasado peor en este último mes, cuando por primera vez, el piloto se veía envuelto en una polémica fuera del mundo del motor.

El Diari d’Andorra publicaba el pasado 6 de diciembre, que el piloto catalán pedía formalmente la residencia al departamento de inmigración del Principado de Andorra, y en pocos días le era concedida. De esta forma, Márquez sólo tendría que tributar 30.000 euros de los diez millones que gana por temporada, es decir un 10 % de sus ganancias, en vez del 49 % al que estaría obligado en el pueblo leridano de Cervera. A partir de la publicación en España de dicha noticia, el campeón de 21 años se veía presionado por muchas partes: las críticas de la prensa, las de los fans y las de todos los aficionados al deporte, que llegaban a pedir el abandono del piloto por parte de los sponsors.

Una semana después, en su primera aparición pública tras el escándalo, Marc quiso ser el primero en afrontar la cuestión comenzando la rueda de prensa del Superprestigio Dirt Track de Barcelona en español, habiendo estado planeada en lengua anglosajona. Se dirigió a los medios de forma sincera y natural: “Tengo 21 años, vivo con mi familia y siempre he tenido una relación muy estrecha con ella, pero como todo joven he decidido crear mi propio espacio, mi propia casa y el hecho de ir a Andorra ha sido porque he estado muchos inviernos, muchas épocas del año y, sobre todo, porque también estaré muchos inviernos y en muchas épocas del año allí, ya que para prepararme físicamente es un entorno ideal y favorable. Los impuestos no han sido la motivación. Es más, no sé lo que va a pasar en el futuro, pero quiero dejar claro que pago y seguiré pagando el año que viene mis impuestos en España”.

El piloto continuó y recordó entre lágrimas  la lesión que en 2010 estuvo a punto de acabar con su carrera, una caída que le provocó visión doble y que no le permitió luchar por el título del mundial junto al piloto alemán Stefan Bradl. “Esta última semana lo he pasado mal y, simplemente, quiero agradecer a toda la gente que me ha estado apoyando, a mi familia, y lo único que quiero es seguir disfrutando y corriendo en moto”, fueron las palabras con las que Márquez, entre aplausos de los periodistas, zanjó el tema.

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