Vuelve el auto-daño de Escandar Algeet

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Poesía y relatos en el segundo libro que la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker publica de este autor: una especie de parto-literario en el que los sueños, la nostalgia y los miedos van de la mano.

inviernoEscandar Algeet (Palencia, 1984) presenta Un invierno sin sol, una joyita de 208 páginas que nos precede un sinfín de historias y recuerdos a corazón abierto. A sus espaldas y tímidamente, reafirmando su éxito con la humildad de la que pecan todos los buenos poetas, la quinta edición de su primer libro Alas de mar y prosa. Imposible olvidar en esta pequeña reseña la revista Provocación que de la mano de Escandar y varias/os amigas/os más,  consiguen hacer de la palabra un juego que va en serio y que ha llegado a varios puntos de la geografía española. No se asusten: si jamás han leído poesía, Escandar es una buena opción y si en cambio lo han hecho, también. Un invierno sin sol es, tal y como describe su autor en su blog “un boceto desgarrado de mis heridas” y a estas alturas, quién no es experta o experto en cicatrices. ¡Adentrémonos!

Este libro nos habla de Escandar y la nostalgia, del refugio que son a veces la poesía y los sueños, pero sobre todo de las seis mujeres con las que creció y de Sol, que apareció para trastocar el tiempo, como explica uno de los relatos. También hay cabida para poemas tan imprescindibles como Clases de Baile o Aburrido. Y prosa tan cruda como la de Inviernos sin nieve.  Incluso una última parte donde proliferan los poemas más bien cortos, directos y contundentes y varios viajes en metro en los que parece que el lector o la lectora, recorra Madrid tras los pasos de un Escandar sin miedo a las cicatrices y el auto-daño. Por otro lado, totalmente necesario y valorable el espacio de denuncia y ese guiño a las manifestaciones sobre los recortes de una crisis que no es más que una estafa.

La editorial Ya lo dijo Casimiro Parker hace una apuesta totalmente certera a las resacas, a las desgracias que son vivencias, a los versos que parecen ser lo único que salva algunas noches de fantasmas y hachís. Y tras finalizar la lectura del libro, cualquiera podría entenderlo. Cómo no querer perderse en la poesía de la gente corriente con versos como éste: No sé dónde aprendiste a bailar bajo la tormenta / pero lo haces / y prefiero tus diluvios a esta mierda de cielo despejado. Cómo no identificarse con el anhelo y la derrota y apostar por ello: Esta noche me voy a masturbar/ pensando en cuándos /y en dóndes/ para que no salgas de mi cabeza. / Estás perfecta ahí.

Por suerte, aquellas personas más escépticas, poéticamente hablando, que no hayan logrado decidirse, pueden consultar su blog y su Twitter o incluso algún vídeo como este en Youtube, donde Escandar destila poesía y rabia. Además recordamos que Un invierno sin sol es, sin duda, una oportunidad para apostar por las editoriales pequeñas (pero enormes) y los grandes poetas (tan corrientes).

Imagen de Escandar Algeet: yodigovale.blogspot.com

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