Vuelta a la naturaleza

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Campo o Ciudad

Últimamente las ciudades ya no son lo que eran, el Madrid que recuerdo cuando era niña no es el mismo que veo día tras día, no sé si realmente es así o sólo una simple sensación personal. La gente no es igual, la amabilidad o los saludos ya no se escuchan por las calles, los barrios obreros donde todo el mundo se conocía y se ayudaba, casi como si se tratara de una especie de pueblo grande, ha desaparecido por completo, todo ha crecido. Puede que esta sensación la eche tanto de menos y la sienta tan incómoda por haberme criado en un pequeño pueblo de Guadalajara que sin duda nada tiene que ver con la gran ciudad en ninguno de los aspectos.

Mientras yo acostumbraba a jugar por cualquier parte del pueblo al escondite, a hacer carreras y excursiones en bici por los caminos, a ir a coger mariposas, a subirnos a los árboles o reunirnos cada noche de verano tumbados en una verde pradera a contar historias de miedo, mis amigos que vivían en la ciudad jugaban de forma completamente distinta a la mía y todos ellos deseaban que llegase el verano para ir al pueblo y jugar como los niños de allí lo hacíamos. Lo que para mí era algo normal, para ellos era algo que llevaban esperando todo el año hasta el verano.

Pero lógicamente todo cambia, cuando ibas creciendo te dabas cuenta de que muchos de los amigos que veraneaban en el pueblo ya no iban, y por el contrario tu deseabas ir a la ciudad, conocer gente nueva, romper con la monotonía, conocer nuevas cosas, ir a la universidad y vivir experiencias nuevas. Esto es algo que ha sido así toda la vida y que no creo que cambie mucho, aunque hoy en día muchos de los jóvenes que entonces se marcharon del pueblo están regresando, incluso aquellos que eran de ciudad y sólo iban los veranos, están volviendo a vivir allí. Para muchos es una liberación, prefieren coger el coche por las mañanas, conducir dos horas hasta el trabajo y después regresar a la naturaleza y la tranquilidad, debe ser que la sociedad está cambiando y estamos volviendo a nuestros orígenes naturales porque esto es algo que está comenzando a suceder no desde hace mucho.

Yo deseaba salir del pueblo y conocer muchas cosas, vivir en la gran ciudad pero me he dado cuenta de que mi forma de vivir no encaja con la de la ciudad. El estrés es insoportable, las prisas y el agobio de la gente por las calles se contagia, cuesta acostumbrarse a escuchar multitud de ruidos de coches, gente que pasa por la calle mientras tú intentas dormir, el aire es distinto, el calor mucho más intenso y el día se hace mucho más corto. Es inevitable que lo que has vivido desde niño y a lo que estas acostumbrado te influya en todos los aspectos de tu vida y ,hoy por hoy, creo que he sido y soy privilegiada por haber vivido en plena naturaleza, ahora es cuando realmente aprecio todo aquello; donde no existen ni el estrés ni los agobios, notas como el aire te llena y el viento mueve los inmensos campos de lavanda, donde sientes cada estación del año más que en ningún otro sitio, los pájaros cantan en tu ventana todo el día, dondepor la noche se puede escuchar el ruido de las cascadas de agua en primavera, el de los grillos en verano, el de las hojas caer en otoño y el del silencio de la nieve en invierno.

Está claro que cada lugar tiene su encanto, la ciudad tiene unos y el campo otros, pero lo que es indiscutible es que cada persona tenemos nuestro entorno adecuado, aquel donde nos encontramos a gusto, aquel al que llamamos hogar.

Imágenes: SOS Me fui a vivir sólo

2 Comentarios

  1. Tienes toda la razon del mundo… y ya son muchos los que se estan dando cuenta de ello, y como ya dijo el gran Paco Martinez Soria ….
    ¡La Ciudad no es para mi!

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