¿Vocación o empleabilidad?

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Últimamente ya no tiene tanto valor el comentario de: “Quiero estudiar ésta carrera porque es mi vocación”. Ahora la frase más utilizada es: “Quiero estudiar una carrera… Y no ser un parado gracias a ella”. Según muestran diferentes estudios e informes anuales realizados por especialistas en Recursos Humanos, la especificación de las titulaciones en la oferta laboral marca tendencia a la hora de elegir carrera universitaria, dejando a un lado la típica elección por vocación.

Es un hecho contrastado: La vocación es algo que ha pasado de moda. Ahora lo que se lleva es buscar un trabajo con una buena remuneración, en donde se trabajen pocas horas y haya que realizar el mínimo esfuerzo. Algo que realmente no existe. Lo que sí está claro es que en los últimos años hay carreras con más salidas laborales que otras. Esto se traduce en que un título u otro nos llevará a conseguir un puesto de trabajo conforme salgamos de la facultad o, en caso contrario, ir a engordar las listas del INEM. Por ello es recomendable pensar, antes de elegir, en cuáles son nuestras necesidades y lo que nos aportarán las diferentes opciones que tengamos.

En esta nueva forma de ver el futuro profesional se ha venido a clasificar las titulaciones con mayor salida laboral como de alta empleabilidad. Un término muy usado, sobre todo, en el sector de los Recursos Humanos. Podríamos definir este término como el potencial para ocupar diferentes puestos en el mercado laboral.

Nuestra elección como alumnos de Periodismo, Publicidad o Comunicación Audiovisual, no ha sido la más acertada si quisiéramos seguir esta moda a la hora de elegir bien. Triste de oír y de leer, pero es algo que en el fondo todos sabemos. No es que las Ciencias de la Información sean las únicas afectadas en el sector laboral, con un nivel bajo de empleabilidad, sino que son casi todas las que componen el área de Humanidades las que salen perdiendo en los últimos años. En los estudios realizados en el periodo 2005-2006 esa empleabilidad la ha ganado, por decirlo de alguna manera, las carreras relacionadas con la construcción o las que, de una manera u otra, tratan a la empresa en alguna de sus vertientes.

Éste es un tema que importa cada vez a más personas y por ello ha habido un creciente aumento de la especificación en la oferta. Tanto, que ha llevado a los expertos a clasificar, desde el punto de vista del empleo, las titulaciones en un ranking de empleabilidad. De esta manera se pueden encontrar las carreras universitarias clasificadas en tres grupos:

  • Titulaciones de empleabilidad alta, que son las que tienen una gran oferta de puestos de trabajo y, a su vez, el número de titulados en ellas es medio-bajo. En este grupo encontraríamos las ingenierías, entre las que destacan las relacionadas al sector construcción. En menor medida se encuentran las ingenierías generalistas.
  • Titulaciones de empleabilidad media. La oferta laboral y la demanda, por parte de los universitarios, es proporcional. Las titulaciones afines a la empresa, como ADE o Economía, son las más destacadas; además de Derecho, ya que sus titulados pueden llegar a desarrollar diferentes puestos dentro de una empresa.
  • Titulaciones de empleabilidad volátil, se conocen así a las carreras en las que su oferta y demanda dependen del sector o de la región donde se produzcan. Las ingenierías asociadas a las nuevas tecnologías o las titulaciones científico-sanitarias, destacando Farmacia o Medicina, se encuadran en este caso. En menor medida se pueden incluir algunas filologías, que son las únicas carreras del área de Humanidades que entran en los últimos rankings.

Lo que queda claro es que, elijamos  una carrera por vocación o por sus salidas laborales, en la última década tener una u otra carrera es garantía de empleo. El ser licenciado o diplomado será muy valorado a la hora de superar un proceso de selección. Como bien marcan los estudios y estadísticas especializados en estos temas, el 80% de las ofertas de empleo cualificado exige una titulación. Una exigencia que ha aumentado según el paso del tiempo y que responde a una evolución asociada al descenso de la oferta dirigida a empleados y al aumento a la referida a puestos técnicos, mandos intermedios y cargos directivos.

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