“Vivir o morir”, la ideología de Puzzle

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Una de las sagas más terroríficas de todos los tiempos por fin ha conseguido llegar a nuestro país. Hace casi un año estaba previsto el estreno de la sexta película de ‘Saw’ pero al obtener la clasificación X, fue condenada a exhibirse únicamente en los cines porno. El pasado 8 de octubre se revocaba aquella equivocación para el lanzamiento de ‘Saw VI’ en los cines españoles, aunque con un montaje del propio director Kevin Grautert que ha realizado una serie de cortes de las escenas más violentas.
La clasificación de mayores de 18 años es la lógica en este tipo de franquicias ya que no tiene que envidiar al resto de filmes de la saga donde los miembros amputados, el camino por la supervivencia y las escenas más macabras son el pan de cada día. La extrema violencia es parte importante de estas películas, quizás más presente en ‘Saw VI’ que en el resto de versiones; pero que tras cinco películas queda relegada a un segundo plano.

“Vivir o morir”: esa es la frase clave de esta entrega, donde nada es lo que parece y el resultado final de todos tus actos puede ser estropeado por la voluntad de otra persona que te impide continuar adelante, donde se observar que a veces las reglas no son marcadas por tus propios deseos y debemos doblegarnos a la voluntad de unos pocos.

El comienzo de la sexta película rememora el final de su predecesora con Peter Strahm aferrándose a la vida, y muriendo irremediablemente por un mecanismo ideado por la mente calculadora de Puzzle. El detective encubierto en la policía y ayudante del mismo, Mark Hoffman, no se librará de enfrentarte también al juego de John Kramer. En el baúl dejado en herencia a su esposa tras su muerte, Puzzle le otorga un nuevo encargo, en el que Hoffman también será una de las víctimas y tendrá que luchar por su vida como ha hecho el resto de los ‘sujetos’.

Costas Mandylor es el actor que se mete en la piel del sanguinario Mark Hoffman, ahora el encargado de llevar a cabo las pruebas ideadas por Puzzle. Aunque intenta parecer misterioso o incluso atractivo, su actuación cada vez defrauda más y lo raro es que con la cara de póker que pone en todas sus conversaciones nadie se haya dado cuenta en un primer momento que oculta algo.

La historia se centra ahora en varias historias paralelas, primero en un hombre que acude a una compañía de seguros médicos llamada Umbrella Health que deniega su poliza después de haber estado pagando diez años sin apenas contraer un resfriado. Al frente de la misma se encuentra William Easton, el  vicepresidente, que hará lo posible para que los seguros médicos de sus clientes sean denegados sin la posibilidades de otorgarles una
oportunidad, y dándoles la espalda a sus problemas.

Es fácil dejar fuera de un seguro a alguien que no conoces, aquellos individuos con los que no tienes una relación pero cuando la vida de un amigo o de un compañero pende de un hilo, lo cierto es que la situación cambiará drásticamente para William que deja atrás su método ‘científico’ de quien puede vivir más. Sin embargo todo puede resultar en balde, puesto que a pesar de sus esfuerzos no es su decisión de vivir o morir la que se está en juego… él no decide, sino otras personas que escapan a su control y se han visto afectadas por sus malas decisiones.

Mediante unos flashbacks bien conseguidos para seguir con consecuencia el ritmo de la película y no perder detalles, recuerdo como John conoció a William cuando intentaba hallar una cura para su cáncer. Lo bueno de este tipo de película es que vuelve a poner encima de la mesa una crítica mordaz de la sociedad y como las compañías de seguros pueden ser bastante “tramposas”.

Imágenes:
Google

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