Vivir en pecado

0
238

Lo vi creo que por primera vez en una película. En una parte de ésta se presentaba a una profesora de religión minutos antes de ser despedida. Iba a su parroquia habitual a demandar un certificado de idoneidad a su confesor. Éste le preguntó en tono irónico que hacía mucho tiempo que no la veía por allí y si tenía algo que ver el hecho de que estuviese manteniendo relaciones íntimas con un hombre, que ni era su marido, ni de su misma religión. Por esos motivos le fue denegado el certificado, porque a sus ojos no era coherente el hecho de que alguien que enseña valores cristianos no los practique en su vida privada. Y subrayaría estas dos palabras mil veces más, porque para mí es el quid de la cuestión.

Ayer leía en El País esto mismo, con nombre y apellido diferente si, pero esta historia ya me sonaba. No por la película, sino porque en nuestro país no es el primer caso. Los hechos: una profesora de religión católica es despojada de su puesto por, estando divorciada, mantener una relación afectiva con otro hombre. Se le imputa: vivir en pecado, lo cual choca con el ejemplo que ha de dar a sus alumnos. Y yo me pregunto: ¿irá ella alardeando sobre su intimidad a los estudiantes? ¿Tener una relación amorosa es realmente algo tan nauseabundo como para ser expulsada de la docencia? Y seguiría preguntándome hasta llenar folios y folios.

La afectada, María del Carmen Galayo Macías, Menchu para los amigos (a estas alturas todos sabremos quienes no lo son), entonces, acudió al Tribunal Constitucional. Cuál fue su sorpresa cuando se enteró de que este máximo órgano del poder judicial avala la postura de los obispos, según el Acuerdo de Enseñanza de 1979 entre el Gobierno y la Santa Sede. De modo, que ahora no tiene más remedio que acudir al amparo del Tribunal Europeo aunque su indignación ni tan siquiera él podrá enmendarla.

Sin embargo, en contra de lo que pueda parecer esta “normativa” no afecta tan solo a mujeres, sino que no discrimina entre sexos, aunque los casos que han salido a la luz, que yo tacharía de despidos improcedentes, suelen estar protagonizados mayoritariamente por ellas. Así el primer escándalo que apareció en los medios de comunicación tuvo como origen Almería y la historia fue similar. Posteriormente, saldría a la palestra la destitución de otra docente por estar afiliada al partido Izquierda Unida y por salir por las noches a tomarse unas copas con sus amigos.

Estas medidas las tilda la canaria Galayo Macías de inquisitorias. En la misma línea el portavoz de la asociación Jueces para la Democracia expone que es una cuestión que podría afectar al principio de igualdad pues, en sus palabras, “por un lado está la propia enseñanza de los contenidos propios de una materia por parte del profesor, y por otro su vida privada”. Antena 3 ha estimado la cifra de los profesores de religión católica en nuestro país en 15.000 y expone que muchos de ellos son laicos. En mi opinión,  el ser profesional se mide durante el ejercicio de sus competencias y no puertas afuera. Parece que no solo “vivir en pecado” es la excusa para no estar capacitado en la labor, pues estar afiliado a unas determinadas siglas también influye. ¿Es su miedo a que se les inculque a los alumnos valores en contra de la ideología católica y perder futuros adeptos? ¿Dónde queda, pues, el principio de no adoctrinamiento?

Fuentes:
www.elpais.com
www.20minutos.es

1 Comentario

  1. No existe la ideología católica.
    Sí la moral católica o la religión católica. Lo mismo que no existe la ideología islámica, judía o protestante,
    Qué le menten a Weber la “ideología protestante”. caería infartado en el acto con su libro sobre la moral protestante agarrado sobre el pecho.

Dejar respuesta