“Viral” o cómo ser friki y no morir en el intento

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Este viernes llega a las salas de cine Viral, el debut como director del argentino Lucas Figueroa. Protagonizada por Juan Blanco y Aura Garrido entre otros, éste es un filme arriesgado en el que tienen cabida todo tipo de géneros e historias. Redes sociales, conventos, campañas de publicidad y marketing, frikis, historias de amor y niñas terroríficas. Sí, todo junto.

Viral

Lucas Figueroa es un cortometrajista y realizador publicitario cuyo nombre figura en el Libro Guinness de los récords por el número de premios (más de 300) que recibió su corto Porque hay cosas que nunca se olvidan, rodado en 2008. En esta ocasión, el argentino dirige su primer largometraje, que además escribe junto a Javier Pascual, productor de series como Física o química o El síndrome de Ulises

El filme está inspirado en una campaña real de marketing (conocida como “El friki de la FNAC”)  que llevó a cabo hace dos años la tienda FNAC de Callao– y que, por cierto, fue un rotundo fracaso -. Partiendo de esto, Viral nos narra una historia en la que Raúl (Juan Blanco, Afterparty ), un joven en paro de 25 años, resulta elegido el friki para el concurso de la FNAC. En él tendrá que conseguir 100.000 fans (al principio son 10.000) en siete días sin salir del centro comercial, por lo que el único contacto que podrá tener con el mundo exterior será a través de las redes sociales. A pesar de su claustrofobia, el protagonista tendrá que aguantar para ganar el dinero del premio que tanta falta le hace para evitar que a su padre –enfermo de depresión- se lo lleven los asuntos sociales.

La única preocupación de Raúl al principio, será intentar conseguir el número de seguidores que se le pide, pero ¿cómo llegar a hacer que la gente le tome en serio, si en cada comentario que hace y cada opinión que pide por la Red le llueven respuestas en plan de coña y  cachondeo? Pronto, su principal interés dejará de ser aumentar su número de fans, pues se dará cuenta de que unos extraños sucesos están teniendo lugar en la tienda por la noche. Y es que Raúl no está solo…

Con un toque que ironiza claramente las campañas publicitarias en Internet, la película de Figueroa se convierte en una historia cuyo género es difícil de catalogar, lo que acaba siendo, quizá, uno de los puntos fuertes del filme.  En él convergen la comedia –con momentazos realmente buenos, todo hay que decirlo- con el ‘terror’, por llamarlo de alguna forma, y con el género romántico. En esta ocasión será a Lucía (Aura Garrido, El cuerpo), la guapa y simpática chica que trabaja en la línea de cajas, a quien Raúl intente conquistar entre historias de fantasmas y apariciones paranormales.

En definitiva, la película comienza con muy bien pie ya desde los créditos del inicio, pero va perdiendo algo de fuerza a medida que avanza, sobre todo porque la originalidad del principio queda totalmente en entredicho al introducir hacia la mitad de la cinta la típica historia de miedo llena de clichés (niñas y muñecas terroríficas incluidas). Esta superposición de frescura con el terror más manido, si bien es buscada adrede para el filme e incluso supone formas no muy vistas antes en el cine, puede no resultar agradable a todo el mundo.

Y otra cosa que no resultará agradable, pero esta vez a nadie en absoluto, es comprobar que Viral es precisamente todo lo que satiriza y de lo que se ríe: publicidad, publicidad y más publicidad. Una hora y media de cinta en la que el Product Placement ‘campa a sus anchas’ y las marcas se convierten en verdaderas protagonistas de la película. Si hasta el cameo de Máxim Huerta se aprovecha para hacer promoción de su libro…

Viral está llena de homenajes a películas de los 80, de terror adolescente y comedia, aunque sus principales influencias sean David Fincher o Paul Thomas Anderson. De todas maneras, éste es un filme que no aspira a ser mucho más. Como el mismo Figueroa reconoce, lo que “se busca es crear una historia entretenida que mezcle un poco redes sociales, tomando como punto de partida la campaña de marketing que hubo, con la historia del edificio, a través de géneros como la comedia y el terror, eso es todo”. Visto así, el trabajo del realizador argentino cumple con creces su cometido.

En cuanto a las interpretaciones, es destacable la de Aura Garrido, que derrocha naturalidad y dulzura en cada escena, y la de Miguel Ángel Muñoz (Lope), que con ese acento de andaluz ‘cerrao’ con el que está caracterizado y con el que pretende ser el más gracioso del mundo, sólo puede producirte dos emociones extremas: que te chifle o que lo odies.

Por último, hay que hacer mención a un final que no acaba de convencer porque descoloca al espectador y deja muchos frentes abiertos. Que sí, que va a ser una trilogía y hay que esperar a la siguiente cinta para saber qué pasa, pero hay formas y formas de dejar a uno…  

Cartel de la película:: LMF Films

Galería de imágenes: María Jesús Pérez Girón

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