VII Jornadas Internacionales de Historia y Cine

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Del 12 al 14 de noviembre de 2008 la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid acogió este evento para hablarles a los estudiantes y otros profesionales del sector, sobre medios audiovisuales y terrorismo.
Se categorizó a los medios audiovisuales como “los mensajeros del miedo”, como se expone en el dossier que se entregó. Si bien es cierto, hubo varios expertos que expusieron sus puntos de vista sobre cómo influyen los medios en la población y en los terroristas. Las jornadas hablaban de terroristas. De terroristas que utilizan los medios de comunicación para darse a conocer y publicitar su causa.
Tuvimos a expertos que nos analizaron desde el propio concepto de “miedo”, hasta el terrorismo en Hollywood, en el País Vasco, en los videojuegos o en el mundo árabe, entre otros debates y mesas redondas.

Personalmente creo que en este tipo de actos se puede aprender mucho sobre el tema que se esté tratando, ya que no es normal que podamos contar con expertos tan reconocidos muy a diario. Una de las cosas que me llamó mucho la atención fue la ponencia realizada por el Dr. Guy Westwell, quien habló sobre cómo ha introducido Hollywood la idea de miedo en sus películas a raíz de los sucesos del 11S. Yo nunca pensé que películas como Saw, La guerra de los mundos o The Village, fueran más allá de contar una simple historia y lo que quieran sea poner en jaque a la audiencia haciéndoles que sientan verdadero terror. Es la cultura del miedo la que se mueve en EEUU, con uno de los problemas fundamentales: el miedo a la otredad, en algunos casos manifestada como otredad racial, referida en su mayor parte al mundo árabe.

En cuanto al tema del terrorismo en los videojuegos me llamó demasiado la atención la gran violencia que se da en este tipo de nuevas tecnologías, sin contar, claro está, con que no es una violencia gratuita. Me explico. A raíz de los atentados del 11S en EEUU salen cantidad de videojuegos con un único fin: conseguir que los jóvenes (mayor parte de usuarios de videojuegos) conozcan cómo funciona el ejército y se sientan como un militar más defensor de su patria. La consecuencia es que el alistamiento al ejército aumentó tres veces a partir de ese videojuego llamado America’s Army. No está comprobado que el juego sea el único factor para aumentar la demanda de jóvenes que querían formar parte del ejército y combatir por su país, pero quizá fuera uno de los factores importantes.

Otro punto de vista dentro de los videojuegos que me llamó la atención, fue cómo en occidente (específicamente en EEUU) los juegos que salen al mercado cuentan con una gran cantidad de propaganda contra-árabe, donde se les puede perseguir o torturar, e incluso matar y está bien reconocido. Se permiten videojuegos violentos siempre que no sean violentos con los occidentales. Lo mismo ocurre en el mundo árabe, donde hay un ejército que lucha con los Estados Unidos y lo mismo ocurre, además, entre los propios países de Oriente Medio, como es el caso de Palestina contra Israel.

Está claro que los videojuegos pueden expresar el tema real del terrorismo y juegan a su favor con una ventaja: pueden llegar a un público que quizá de otra manera no fuera posible.

Me gustaría destacar la intervención que tuvo Santiago de Pablo hablando sobre la variedad de películas que se han realizado en España con motivo del terrorismo por parte de la banda ETA. En ese sentido, destaco además, un documental muy emotivo realizado por Iñaki Arteta titulado Trece entre mil, que “consiguió” que la mitad de los que estábamos allí presentes no pudiéramos soportar el dolor reflejado por las verdaderas víctimas del terrorismo, gastando más de un kleenex. La mesa redonda que habló sobre el tema y la ronda de preguntas que acompañaron al director hicieron que pudiéramos vivir más de cerca y comprender a su vez, el tan nombrado “conflicto vasco”.

Para concluir y no dilatar más este artículo, quiero hacer especial mención a la clausura de las jornadas el último día, durante el cual se realizaron ponencias sobre el terrorismo en el conflicto de Israel y Palestina y cómo se vivieron las peores horas de EEUU el 11S, siendo transmitido en directo el atentado desde el minuto 10 aproximadamente (ambos temas resultaron de lo más interesante, pero por motivos de espacio no lo puedo desarrollar más profundamente). La mesa redonda del final, comprendió a los más destacados expertos de los tres días, incluyendo algún miembro nuevo, y hablaron del papel de los medios de comunicación frente al terrorismo, dejando una pregunta al aire: ¿deben informar los medios de actos terroristas o informar de esos actos es publicidad para los mismos?

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