Vienen curvas en Red Bull

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¿Volveremos a ver a los dos pilotos sonrientes en una instantánea? / Fotografía: iragazzidiredbull (nick Flickr)
¿Volveremos a ver a los dos pilotos sonrientes en una instantánea? / Fotografía: iragazzidiredbull (nick Flickr)

Se avecina tormenta en la escudería austriaca después del final del Gran Premio de Malasia donde saltaron chispas entre sus dos pilotos. Un tramo en el que Webber lideraba la carrera y Vettel arriesgó demasiado para ganarle la partida, a pesar de las órdenes de equipo.

Para llegar a comprender lo ocurrido hay que remontarse casi al inicio de la carrera, cuándo el alemán al entrar en boxes ponía neumáticos de seco y Webber le adelantaba  al estirar su parada. Las condiciones habían mejorado y la  buena estrategia del australiano le aupaba al primer puesto. Una posición que prácticamente no perdería hasta esa pelea final con su compañero y que dejaría un sabor muy amargo en el equipo a pesar del doblete obtenido. Las caras no eran precisamente de felicidad en el podio,  la tensión se podía cortar con un cuchillo. Todo un desenlace provocado por la temeridad de Sebastian Vettel a falta de pocas vueltas, al adelantar a Webber pasando muy cerca del muro de boxes. Un adelantamiento espectacular para el espectador pero no así para la escudería, que pudo ver como se iba al traste la carrera de sus dos pilotos por unas ansias de victoria innecesarias, más aún después del abandono de Fernando Alonso.

De hecho, en la ronda de preguntas posterior al podio, Webber confirmaba “después de la última parada en boxes, el equipo me dijo que la carrera había terminado y que arriesgáramos lo menos posible de cara al final, pero Vettel tomó su decisión y, como es habitual, lo protegerán”. Incluso en los instantes previos a la entrega de premios el australiano reprochaba a Vettel que por radio les habían comentado a ambos la “multi-21”, es decir, la orden de equipo que indica que el piloto que va por detrás no puede atacar a su compañero y que deben mantener las posiciones así hasta el final de la carrera. Una decisión que pareció no satisfacer los deseos de conseguir la victoria del tricampeón del mundo para provocar una “guerra interna” de la que habrá que ver cuáles son las consecuencias.

Sin embargo, Vettel no parecía demasiado arrepentido en un primer momento al manifestar que “he disfrutado de esta pelea y he conseguido ganarla. Sobre lo que ha ocurrido con Mark es difícil. Es algo que tendremos que hablar internamente, pero los dos hemos disfrutado. Yo he sido el primero y he podido disfrutarlo más”, concluyó sin tapujos. Aunque pareció haberse dado cuenta de la metedura de pata, tras pasar por el box: “He cometido un error, debimos dejar las posiciones como estaban. Pido disculpas a Mark Webber. No debería haberlo hecho”. Esas fueron sus últimas palabras del fin de semana.

Aún así habrá que ver cuál es el comportamiento de Webber en un equipo donde su compañero no respeta las normas, mientras que él siempre ha estado al servicio de lo acordado y ha ayudado en multitud de ocasiones al alemán para cubrirle posición.  Quedan tres semanas para China, una espera que será larga para la escudería austriaca.

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