Viendo “Invictus” con Raúl González Blanco

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Una sala de cine, la última obra maestra de Clint Eastwood preparada para ser reproducida en una impresionante pantalla, decenas de medios acreditados, el embajador de Sudáfrica en España y el capitán del Real Madrid, Raúl González Blanco, a tan sólo un par de asientos de distancia de mi butaca. ¿Son necesarias más razones para acudir al cine?
La respuesta creo que está clara, pero supongo que ustedes se preguntarán a qué viene tanto revuelo por la película de “Invictus”. Es obvio que es una de las mejores del año y, sin duda, me atrevería a decir que de lo mejorcito que veremos en un tiempo. ¿Pero la presencia de tales personajes públicos únicamente para promocionar “Invictus”? Pues no, no se trataba únicamente de ver el último film nominado a 2 Oscars de la Academia, tanto Raúl como el embajador de Sudáfrica, el Portavoz de la Real Federación Española de Fútbol y la Directora de Lee Hecht Harrison iban a formar parte de un posterior coloquio sobre la importancia del deporte en el ámbito social, económico y político, destacando la importancia de la cualidad de liderazgo que con tan buena precisión refleja Eastwood.

Para todo aquel que todavía no haya visto “Invictus” creo necesario decirle que si hay una película que pueda llevar a la reflexión y a la demostración de valores como el perdón, la gratitud y el poder de convicción, ésa es “Invictus”. En un país dividido por la raza y con palpables resquicios del apartheid, Morgan Freeman, en el papel de Nelson Mandela, trata de dejar atrás tales diferencias e intenta unir a los sudafricanos. Pero ¿cómo puede salvar tales incompatibilidades enraizadas profundamente en la sociedad? La respuesta la encuentra en los Springboks, el equipo de rugby del país que acumula una racha de derrotas y que parece no levantar cabeza, adorado por los blancos y repudiado por los negros.

Mandela (o Madiba, como lo llaman en Sudáfrica) poco a poco va incrementando el interés por este deporte entre todos los ciudadano, gracias a la ayuda del capitán del equipo, François Pienaar (Matt Damon), y crea un sentimiento de identidad nacional que hasta entonces no se había alcanzado en la historia de Sudáfrica. Porque entonces, los Springboks “no tenían el apoyo de 60.000 seguidores, sino el de 43 millones”, como afirmó Pienaar.

El Presidente de Sudáfrica apostó todo a una sola carta, el equipo de rugby, y le salió bien: alcanzaron la victoria en el Mundial de Sudáfrica de 1995. Fue capaz de motivar a los jugadores de forma indirecta, sin agasajos, sin exigencias, únicamente les deseaba “buena suerte” antes de cada partido y le mostró al capitán de los Springboks, “sin querer, pero queriendo”, la senda que debía de recorrer para convertirse en un buen líder y llevar a su equipo, y a su país, a la gloria.

Y es aquí donde entran en juego los invitados antes nombrados: ¿cómo motivar a los compañeros y convertirse en un líder? Pienaard creía conveniente “dar ejemplo”, algo que también sostiene el capitán del Real Madrid, quien nos afirma que “el capitán tiene que tratar de integrar a todos los jugadores que llegan nuevos y debe de formar el grupo”. Además, aseguró que “el primer día que no pude dormir fue el día antes de la final de la Séptima. Había mucho nerviosismo y todos acabamos reuniéndonos en la sala de masajes, contándonos anécdotas y creo que esto contribuyó a relajarnos y a ganar la Champions”.

Aunque es muy difícil describir y condensar todo lo que viví en esa tarde, podría asegurar que no hay mejor manera de ver una “buena película y con tan buena compañía”.

Haz clic en el reproductor para oir las declaraciones de Raúl González Blanco, capitán del Real Madrid, en la presentación de “Invictus”


Fuente del texto:
Nerea Pita
Fuente de las imágenes:
Nerea Pita

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