Vidas olvidadas

0
164

Los supuestos niños huérfanos procedentes de la región sudanesa de Darfur, que la organización francesa Arche de Zoé había intentado trasladar, son hijos de Chad, con padres y familias. Los empleados de la ahora famosa ONG pretendían ofrecer a familias asentadas de Francia la posibilidad de adoptar a niños huérfanos procedentes de una región asolada por una grave crisis humanitaria; eso sí, bajo previo pago de unos miles de euros. Surgen dudas sobre las auténticas intenciones de Arche de Zoé. Pero parece claro que el dinero desembolsado por las supuestas familias de acogida ha funcionado como motor de una supuesta trama que se ha servido de uno de los peores dramas de la historia de la humanidad. La guerra étnica de Darfur es, para la ONU, la peor crisis humanitaria en todo el mundo.

El conflicto en esta región, que asola al país desde hace más de 20 años en el contexto de una guerra civil, ha causado miles de centenares de muertos y hasta dos millones de refugiados y desplazados. Darfur es un campo de batalla, un lugar cada vez más violento en el que el escenario se compone de exiliados, muerte, y destrucción. Son los olvidados de una matanza recogida en noticias dosificadas mezcladas por largos meses de absoluto silencio informativo. Son los esporádicos destellos que, de repente, abren los ojos del gran público a una realidad desconocida de vidas perdidas para siempre.

El Premio Nobel Elie Weisel, sobreviviente del Holocausto, se refirió a este lugar como la capital del sufrimiento. Y Nicholas Kristof, columnista del New York Times, caracterizó lo que allí sucede como un genocidio en cámara lenta. Así se alude a la región de Darfur, Sudán, donde la somnolienta mirada del mundo ha podido contemplar durante más tres años la brutal campaña de limpieza étnica.

En 2004, la ONU hizo el recuento de una típica ofensiva de violaciones y saqueo en Tawila, en el norte de Darfur: “Treinta aldeas fueron quemadas, más de 200 personas asesinadas y más de 200 niñas y mujeres violadas, algunas por hasta 14 atacantes y frente a sus padres, quienes luego fueron asesinados. Otras 150 mujeres y 200 niños fueron secuestrados”. También Amnistía Internacional ha documentado el odio de inspiración étnica que está detrás de esta campaña de violencia sexual y aniquilación.

Hombres y niños, cuando no son asesinados de forma sumaria, a menudo son castrados y abandonados a morir desangrados. Tal es la desolación que la terrible lógica en los campos de refugiados es la de preferir que sean las mujeres las que se aventuren a buscar leña o agua con el riesgo de ser violadas sólo por el mero hecho de no permitir que los hombres sean asesinados.

Hacia el exterior, el papel de Sudán, desde el estallido de esta insurrección de desheredados a comienzos de 2003, ha sido con la ayuda de sus aliados árabes negar la realidad, intentar sacudirse la presión y las críticas internacionales y poner impedimentos a observadores y organizaciones humanitarias para acceder a la zona.

Los homicidios, violaciones y agresiones se dan cada día. Mientras, la Unión Europea subraya que la misión de Naciones Unidas para mantener la paz a largo plazo en la región es la única opción realista y viable. Por otro lado, reitera su apoyo condicional a la Unión Africana y considera que está dispuesta a contribuir a la reconstrucción de la región siempre y cuando comience a aplicarse el proceso de paz y la situación de seguridad lo permita. La carnicería en Darfur no entiende de colonialismo europeo, imperialismo estadounidense, de supremacía de blancos sobre negros ni de falsas adopciones millonarias. La tragedia es un gigantesco y fragmentado país subsahariano envuelto en una guerra endémica entre su dominante norte árabe musulmán y un sur negro también musulmán donde la pesadilla del exterminio está lista para ser realidad.

Fuente:
Elaboración propia y
www.elpais.es
Fuentes de las imágenes:
www.google.es
homepage.mac.com

Dejar respuesta