Vida Fácil

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A lo largo de toda su vida el músico tiene que escuchar cientos de veces la misma letanía: “Eso de la música es muy difícil”, “búscate un empleo decente”, o el muy socorrido,” hazte una oposición y déjate de tonterías”, como si opositar o encontrar un buen empleo fuera lo más fácil del mundo.

La competencia y la dificultad no son algo exclusivo de la música sino que atañen, y cada vez más, a todos los ámbitos y niveles laborales. Es cierto que en otros terrenos la recompensa es inmediata y a final de mes se puede ver el producto de tu esfuerzo en forma de nómina y capacidad adquisitiva, pero eso no significa que sea un camino de rosas. Además, estamos inmersos en una carrera frenética por el crecimiento personal y laboral y eso nos obliga a prepararnos ad infinitum en una sucesión de cursos, máster, posgrados, estudios de reciclaje, talleres, seminarios, y encima estar al día, tener un aspecto deslumbrante a todas horas y sonreír mientras por dentro nuestro cuerpo se cae a pedazos.

Ya no hay tiempo para relajarse. Siempre hay algo que hacer: te levantas por la mañana y vas a trabajar no sin antes dejar a los niños en la escuela (que no se te olvide hablar con la tutora del pequeño a las 17 horas), llegas a la oficina, desde que entró el nuevo jefe las cosas pintan muy mal, cada vez hay menos personal y ya no das a basto, otra vez te tienes que llevar trabajo a casa, sales de la oficina y vas a recoger a los niños al colegio, vas pensando en mil cosas a la vez y te vas sin hablar con la tutora, dejas a tus críos y sales de casa a toque de corneta, te has apuntado a un curso de chino mandarín que te hará más competente y te transportará hacia el puesto que mereces en la oficina, cuando terminas la clase a las 19 horas eres consciente de que la casa está desordenada, hoy te tocaba limpiar la cocina, cuando llegas al nido la bronca con tu mujer es monumental, tras el último fregado al suelo empiezas con el informe del trabajo (tiene que estar para mañana sin falta) mientras miras de reojo un periódico gratuito que resalta en titulares la subida de las hipotecas, para cuando terminas el informe son las 2 de la noche y tu mujer y tus hijos duermen, miras al espejo y un espectro con ojeras te saluda con media sonrisa, en un momento dado se dirige a ti, no entiendes bien, su voz es un susurro, acercas tu cara al cristal y por fin captas una frase: “así serán todos los días”.

Claro, hay que ser el mejor, en esta sociedad cibernética la persona que no se prepare será arrinconada y deslizará su carrera hacia el submundo de la precariedad. Da igual que seas estudiante, empresario o trabajador asalariado pues de ahora en adelante tendrás que sacar horas de debajo de la almohada.

Otros no soportan la incertidumbre y quieren asegurarse un sueldo, unas vacaciones pagadas y un empleo libre de estrés. Entonces es cuando acuden a la cueva del monstruo, es decir, al universo del opositor.

Si, es curioso, cuando uno ve a los funcionarios de un ministerio tomando un café de máquina, hablando del dolor de cuello que tienen por no haberse comprado esas plantillas para los pies que anuncian en la tele tienda, a uno le da por pensar que esa gente se tiene que aburrir terriblemente en su trabajo. Pero ahí está la clave, la meta del español medio: no dar un palo al agua.

De acuerdo, si ellos lo consiguieron tú no vas a ser menos: elegiste una oposición de las fáciles, bueno, 90 temas para grabar en tu memoria, por supuesto que no te gusta, bueno sí, hay un tema que no está mal, en fin, pasas 8 horas al día buceando entre tacos de fotocopias, pero no puedes estar sin comer y menos sin pagar el alquiler, así que trabajas de eventual en una tienda de ropa, que sí, que queda muy moderno pero pagan fatal, aunque auto motivación no te falta y te ves a ti mismo tomando café en el ministerio con tus compañeros mientras charlas sobre dolores de cuello y plantillas de la tele tienda, así que le das duro, llega el día del examen y todo el mundo se hace la misma pregunta, ¿de dónde sale tanta gente?, y entonces es cuando piensas que tenías que haber elegido una oposición más difícil, sin embargo, sólo pensarlo hace que se te revuelva el estómago; a los pocos días vas a mirar las listas, ¡aprobaste!, cierto, pero apareces en el puesto 954 y había 60 plazas en total, dos años de tu vida a la basura, qué se le va a hacer, otra vez será, dice una voz a tu espalda, ¡vete a la mierda!, respondes y a los dos segundos te arrepientes y eso hace que te sientas peor, llegas a casa, no te apetece nada volver a releer esos malditos folios, abatido, miras la tele son la vista perdida en el limbo y sin quererlo unas imágenes acuden a tu mente, y es que tuviste una época de locura artística, una época de músico abandonada por el ansia de éxito inmediato.

Y es que ahora resulta que la suerte viene a buscarte a casa; resulta que no hay que buscarse la vida ni madrugar, y que el mundo está lleno de trabajos bien pagados. Resulta que hacer bien las cosas no requiere tiempo y esfuerzo y que más vale pájaro en mano... Resulta que la música es difícil y todo lo demás es fácil.

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