Victoria conservadora en Polonia

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El 10 de mayo comenzaban las elecciones presidenciales en Polonia. Los colegios electorales abrían sus puertas ese día para dar comienzo a la primera vuelta. La jornada terminó con una sorprendente victoria de los conservadores de Ley y Justicia (PiS en siglas polacas), el partido de Andrzej Duda. Pero lo cierto es que las encuestas apuntaban a la victoria del partido liberal Plataforma Ciudadana (PO en siglas polacas) de Bronislaw Komorowski. Los sondeos también veían posible una irrupción de fuerzas políticas antisistema como la representada por Pawel Kukiz.

PoloniaLa Comisión Electoral polaca anunció al día siguiente los resultados definitivos de la primera vuelta. El líder de Ley y Justicia consiguió el 34,76% de los votos, mientras que el liberal Komorowski, se hizo con el 33,77%.

Sin embargo, las encuestas no sólo se equivocaban con los dos partidos políticos mayoriatarios, sino que la tercera fuerza política fue la liderada por Pawel Kukiz con un 20,80% de los votos (más del doble de lo esperado).

La escasa afluencia de votantes a las urnas fue protagonista en la primera vuelta, y la participación se situó en el 48,96%, lo que supuso un retroceso respecto a comicios anteriores. Ni la mitad de la población había asistido a las urnas.

Los candidatos tuvieron volver a batirse en una segunda vuelta el 24 de mayo, ya que ninguno de los dos logró superar el 50% de apoyos necesario para proclamarse Jefe de Estado.

En la segunda vuelta los liberales volvieron a perder. Con un 51,55% de los votos frente al 48,45%, los conservadores de Ley y Justicia ganaron finalmente los comicios. A Komorowski le faltó entusiasmo en los debates televisivos frente a Duda. Lo cierto es que las promesas de Duda sobre frenar el retraso de la jubilación y evitar la fuga de jóvenes a otros países de la UE (especialmente a Reino Unido) han sido claves para su victoria.

Duda plantea una contrarreforma laboral, que el Estado retome el control de los bancos o subir los impuestos sobre empresas extranjeras, como las cadenas de supermercados. Otro punto fundamental de su programa es el veto al euro, ya que la mayoría de polacos rechazan la implantación de la moneda comunitaria por el más que probable perjuicio para su poder adquisitivo. Ninguna de estas propuestas está al alcance de los poderes presidenciales, pero su popularización sí puede marcar la campaña de las legislativas.

Las legislativas de Polonia están programadas para este otoño. Y de lo que no cabe duda es que los resultados de las presidenciales son fundamentales para las legislativas. Muy probablemente se repetirán los mismos resultados.

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