Viajar en el tiempo en poco más de una hora

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Aunque en esta vida hay cosas muy injustas, muchas otras no suceden por casualidad, y una de ellas es que Segovia esté considerada como una ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Quien viaje a esta localidad, a menos de hora y media de Madrid en autocar, sin duda, deseará volver a pisarla, se quedará con ganas de más. Los motivos son muy sencillos, aparte de la gran cantidad de monumentos magníficos, pasear por sus calles empedradas y llenas de Historia hace que por un momento te sientas en otro mundo, que viajes al pasado.

Para los aventureros que no lleven semanas preparando el viaje y hayan comprado dos o tres guías o hayan buceado por Internet buscando rutas y otras claves, lo primero que se aconseja nada más pisar tierra segoviana es acudir a uno de las cuatro Oficinas de Turismo que se encuentran repartidas por la ciudad y a disposición del viajero. Allí les atenderán muy amablemente y les entregarán un plano y folletos con los lugares más recomendables para visitar, junto a sus horarios y precios (dato importante si el presupuesto es reducido).

Y con el arma más preciado del turista en la mano y un poco de orientación (además de una cámara de fotos, absolutamente recomendable, por no decir, obligatoria), ya estamos listos para empaparnos de esta maravilla de ciudad.

Cuando llegas al Acueducto y te quedas parado, mirando hacia arriba y contemplando tal belleza, muchas preguntas se te pasan por la cabeza: ¿cómo narices consiguieron los romanos colocar de esa forma esas enormes y pesadas piedras? ¿y cómo han podido aguantar casi intactas tantísimos siglos? Créeme, te sientes muy pequeño e insignificante ahí debajo, y te cuestionas si actualmente, con la cantidad de tecnologías de las que disponemos, estamos a la altura. Y cuando después de un buen rato, has cerrado la boca y te has recuperado, sacas la cámara y empiezas a sacar fotos y más fotos, desde todas las perspectivas imaginables. Pero aún no sabes todo lo que te espera.

Próxima parada: la Catedral. Es conocida como la “Dama de las Catedrales”, y fue construida entre 1525 y 1577, en el punto más alto de la ciudad, para sustituir el templo románico semidestruido en las guerras de las comunidades. Es, junto a la catedral nueva de Salamanca, la muestra del gótico más tardía de la arquitectura española. La podemos encontrar al lado de la Plaza Mayor, también digna de contemplar.

Pero aparte de otros monumentos significativos de Segovia que iremos encontrando según nos lleven nuestros pasos, seguro que quedarás obnubilado ante la visión del Alcázar. Lo primero, su visita puede constituir un regreso a la infancia, ¿a nadie le recuerda al Castillo de Playmobil o al de La Cenicienta? Llegas ahí delante, y desde sus jardines comienzas a observar y a imaginar la cantidad de cosas que se pudieron vivir en ese lugar. Al entrar en él, te transportas a otro mundo, a otra época, vas pasando por la Sala de los Reyes, la Sala Regia, la de las Piñas… Todo perfectamente conservado y ambientado. No quieres que se acabe, no te apetece volver a la realidad.

Y por supuesto, si el hambre aprieta después de tanta caminata, podemos deleitarnos con el famoso cochinillo, y para los que disponen de menos ingresos, también hay sitios con menús más asequibles.

Merece la pena visitar Segovia, sería una pena perderse un sitio que está tan cerca de la capital, y en el que parece que los sueños de convertirse en príncipes y princesas pueden cumplirse por un momento.

Fuentes:
www.infosegovia.com
www.segovia.es

1 Comentario

  1. Tienes toda la razón. Yo estuve allí hace unos meses y quedé encantada. Parece mentira que una ciudad tan bonita y que está tan cerca de Madrid sea para muchos desconocida. Deberían promocionarla mucho más de lo que lo hacen.

    Un beso, Marta.

  2. Supongo que irías de día, que es fantástico; pero para los que les guste la noche, hay mucho ambiente. Os recomiendo la plaza de la Tierra, en San Millán, la zona de las Rocas, justo debajo del acueducto, y la calle de los bares, al ladito de la Plaza Mayor. Os lo dice un segoviano de adopción que ha pasado muchas noches en sus calles de juerga…

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