Veinte medidas para ahorrar

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El Gobierno ha aprobado un Plan de Ahorro Energético que serviría para dos cosas: recortar lo más posible el gasto económico y la reducción en el consumo de energía. Todo ello unido a la intención de ser menos contaminantes. El Ministerio del Interior estipula que se conseguirán reducir 2.300 millones de euros anuales con estas medidas.

Dentro de éste destacan veinte disposiciones muy centradas, sobre todo, en el sector de los transportes tanto privados como públicos. Pretenden el fomento de los medios públicos mediante pequeñas rebajas en el coste para los usuarios (añadiendo ayudas sociales) y la financiación para planes de mejora en la movilidad urbana. Uno de los medios a los que se prestará mayor atención será el ferroviario. Incluso se va a revisar y mejorar el espacio aéreo. Otro objetivo es la reducción en cuanto a combustible se refiere tanto en vehículos como en calderas de uso privado o público. Mejorando y fomentando el cambio de éstas a nuevas instalaciones mejoradas. El computo de estas iniciativas no parece malo a priori, sin embargo existen unos puntos que han originado mucha polémica y no sin razón.

Dos medidas muy discutidas tienen relación con los vehículos de particulares, la primera y más sonada es la reducción del límite de velocidad de 120 k/h a 110. Los argumentos en contra alegan que esta medida no disminuirá el consumo de combustible por tanto es un ahorro ficticio, también que al ser una cantidad tan pequeña parece más una intención recaudatoria que una decisión que busque el ahorro monetario y de recursos energéticos. Además de que no ayudará en la lucha contra la contaminación. La segunda es referida a la renovación de neumáticos, el ejecutivo quiere promover una ayuda económica para que los usuarios renueven sus neumáticos y empleen aquellos con la máxima calificación energética. Esas alta clasificación es la que garantiza que la rueda que se está usando es la menos contaminante, es decir, la más respetuosa con el medio ambiente. El Gobierno ha cifrado esa ayuda para los neumáticos cuya etiqueta lleven la letra A, la más alta cualificación ecologista. El problema reside en que este tipo no existe.

Otras medidas incluidas en este propósito hablan de gastar menos energía, del tipo que sea, en 2000 edificios públicos, 50% de la Administración Central y 50% de la Local/Autonómica. Supondría un ahorro de 3000 millones anuales de euros, y se lograría mediante la reducción del 20% del consumo eléctrico en dichos edificios. Pero hay una serie de cosas que no cuadran: esto supone el 1,5% del PIB nacional, aproximadamente, es también el 50% de la facturación eléctrica nacional total. Todo el consumo eléctrico industrial y residencial no puede equivaler (mitad y mitad) al consumo de 2000 edificios que ni siquiera son industriales. Si el 20% es 3000 millones, el 100% es 15000 millones. Por lo tanto, 15000 millones repartidos entre 2000 edificios hacen 7,5 millones de euros en consumo eléctrico (supera el precio de compra de los propios edificios). Como si la factura anual de 600-700 euros de un piso medio se transformara en unos 300.000 euros.

Este plan incluye también una renovación del alumbrado público tanto urbano como en carretera. La intención es cambiar las bombillas actuales por LED o por bombillas de bajo consumo. El debate en torno a este punto se centra en el desembolso inicial que las administraciones tienen que realizar para poder llevarlo a cabo, es decir, para conseguir un ahorro a largo plazo primero hay que realizar un gran gasto monetario estando en una situación de crisis y de recortes económicos. A todo esto hay que sumar el hecho de que el uso de las bombillas de bajo consumo no empiezan a ser rentables hasta cinco años después de su implantación. No son rentables ni económicamente ni ecológicamente.

Todo estos argumentos en contra conducen a la idea de que este Plan no ha sido meditado con la tranquilidad necesaria, parece improvisado y poco estudiado. La intención inicial no es mala, intentar ahorrar dinero a la vez que recursos y además consiguiendo una reducción en la contaminación es algo plausible. Nadie se opone, siempre y cuando sean proyectos asumibles, razonables y reales. Algunas de las estimaciones realizadas por el Gobierno no son cifras basadas en datos de la actualidad, como hemos podido comprobar, y por tanto no son alcanzables ni con estas ni con otras medidas. Supondrá un esfuerzo económico que a corto y largo plazo no será rentable sino todo lo contrario. Sin embargo, seguramente lo más negativo es que no lograremos ser menos contaminantes y más respetuosos con el medio ambiente. La concienciación que el Gobierno dice perseguir no se consigue obligando a los ciudadanos a asumir gastos ilógicos, se consigue persuadiéndoles con medidas que apoyen y refuten sin obligatoriedad alguna. Sin castigar el bolsillo tan severamente.

Fuentes de las imágenes:
www.paymenews.es
www.abc.es
www.bolsaspain.com
www.decoesfera.com

3 Comentarios

  1. y lo más sangrante es que para cambiar el alumbrado publico, las bombillas o led, se han de comprar fuera de España, siéndo así más caras y encima no se ptencia la industria dentro de nuestro territorio, por lo tanto un gasto extraordinario y dando de comer a otros, Esto me suena a tener que pagar algun que otro favor (del gobierno, claro).
    Así nos va.

  2. ¡¡Hay que ser mas energicos con las medidas adoptadas ya que no son nada mas que buenas intenciones de cara a la galeriao sea la masa de gente inculta de este pais!
    ¡¡¡Hay que echar mas leña al fuego!!

  3. Improvisar, improvisar, improvisar…pero de recortes en funcionarios, parque movil, sus pensiones y sus sueldos…nada de nada.
    Ademas, de momento con lo de los 110km/h se han reducido las multas…os j++deis!!

    Un saludo.

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