Veinte años del OK Computer de Radiohead

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¿Qué haríamos los periodistas sin las efemérides, esas oportunas perchas de las que se pueden colgar todo tipo de reportajes y artículos que, sin ellas de por medio, apestarían a refrito a kilómetros de distancia? “Oye, que se cumplen cuarenta años del lanzamiento de tal disco, del nacimiento de tal artista o del fallecimiento de tal otro”, nos avisa nuestro reptiliano cerebro de plumilla. “Niño, ponme un güisquito que voy a darle a la tecla”, le pedimos a nuestra musa habitual. Y aquí estamos, aprovechando que este año se cumplen veinte desde que Radiohead sacara OK computer, su tercer disco, dándole a la tecla intentando que el pestazo a fritanga no sea excesivo.

En mi defensa diré que hasta que no comencé la redacción de esta pieza, no había caído en la casual coincidencia y estaba buscando de qué manera encajar esta revisión sin que chirriara en exceso. Falto de una coartada creativa tiré de instinto periodístico: cuando no sepas qué decir, ve a lo fácil. En invierno hace frío y en verano, calor. En primavera hay alergias y en otoño melancolía. El periodismo es muy cuñado: convierte en noticia lo que hasta un bebé sabe. Si Radiohead publicó OK computer en julio de 1997 y si las cuentas no me fallan, se cumplen veinte años. Voilà. Aquí tenemos la justificación para la pieza y, bien estirado, hasta para los dos primeros párrafos.

Dicen de OK computer que es el disco en el que Radiohead alcanza la máxima expresión de su sonido a la que, por cierto, me niego a encontrar definición. Radiohead suenan a Radiohead y punto.

OK computer comienza con seis temas fantásticos y eclécticos, una muestra de esa evolución musical que les llevó a tirar del carro (no en solitario, claro) de la música indie británica durante casi toda la década de los noventa y algunos años del presente siglo. No está nada mal. Dicen que las grandes bandas de música tienen una edad dorada que dura en torno a una década, más o menos, en función de su talento. La importancia de Radiohead y, sobre todo, de su influencia, es indudable. No es casualidad que otra de las grandes bandas británicas de los últimos tiempos, Muse, lanzara su primer disco ese mismo año 1997. Escuchando algunas de las canciones incluidas en OK computer es imposible no detectar las similitudes entre el sonido de los tres de Devon con el grupo que lidera Thom Yorke.

He de decir que Radiohead nunca ha sido uno de mis grupos de cabecera y que cuando su popularidad les hacía inevitables en todos los bares que presumían de modernidad, a mí me dejaban bastante indiferente. Con la edad he aprendido a no hacer caso de mis primeras impresiones. Nunca acierto. Quiero decir que no escribo estas líneas cegado por la pasión del hooligan, sino que este breve análisis de OK computer se basa en unas cuantas escuchas más o menos reposadas y atentas. Y el disco es bueno, muy bueno. De las doce pistas que contiene, once canciones y una pieza hablada, siete son brillantes. Siete de once. ¿Qué grupo no firmaría un resultado así?

Escuchadlo, disfrutadlo y cuando lo hayáis terminado, volved a ponerlo. Sacadle todos los matices, que tiene muchos. Y dentro de cinco años, cuando se cumplan los veinticinco, nos volvemos a encontrar en este mismo sitio, y cambiamos impresiones.

 

 

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