‘Ve y pon un centinela’, la vuelta a Maycomb

0
583

ve-pon-centinelaEl texto que se convertiría en Matar a un ruiseñor libro que lanzó a Harper Lee a la fama en 1960- salió a la venta en España a mediados de julio, de la mano de Harper Collins Ibérica. Polémicas y reacciones de todos los tipos aparte, se trata de un sonado acontecimiento literario que esperábamos en este 2015: otro billete de ida a Maycomb, guardado entre el celo y el silencio por más de medio siglo. Las críticas que ha recibido este libro han resultado de lo más variado y su recepción ha sido muy desigual. Aunque su trama se desarrolle años después, Ve y pon un centinela –referencia bíblica a Isaías, 21:6– fue escrito años antes de que Matar a un ruiseñor viera la luz.

Miles de lectores han disfrutado estos meses de esta falsa secuela, y es que en sentido estricto no es otra cosa que la semilla misma de la renombrada obra. El borrador que la autora envió a su editor recibió como respuesta una serie de instrucciones y sugerencias que mejorarían el texto. No debieron de resultar muy erradas porque le garantizaron a Lee un arrollador éxito editorial. Eso sí, la propuesta original acabó en un cajón y allí permaneció décadas. Algunas versiones apuntan a que fue la hermana de Lee quien lo descubrió hace pocos años; otras, a Tonja Carter, su abogada, quien en 2014 podría haberlo hallado. Entre ambas publicaciones -separadas por 55 años- Harper Lee apenas ha dado señales de vida o aparecido en público. Escritora tímida y escurridiza, cuenta ahora con 89 años y su salud se ha resentido especialmente después de sufrir un ictus en 2007.

Si Matar a un ruiseñor es una elegante novela de valores, de veneración total a la figura paterna, de gran altura moral y progresía, Ve y pon un centinela es un libro más amargo, realista y cuyo núcleo es la desilusión. Jean Louise Finch -también conocida por el mote de su infancia, Scout- es la hija de Atticus Finch, el abogado más famoso de Maycomb, un pueblo ficticio de Alabama. La protagonista, ya adulta, viaja desde Nueva York –donde reside- para reencontrarse con su familia. Faltan su hermano Jem y la antigua y entrañable criada, Calpurnia, y las cosas han cambiado tanto que Scout se va integrando otra vez con la rigidez de un extraño en el que fue su hogar. Sus recuerdos apenas encuentran coherencia y sentido en el nuevo escenario que ella a duras penas reconoce. Atticus se revela como un ídolo envejecido y de capa caída, deslucido por la edad y la enfermedad, en cuyo interior unas convicciones racistas han ido arraigando lentamente. Scout encuentra así un conflicto entre su tendencia natural a soltar la lengua ante convenciones absurdas e injusticias y lo que significaba para ella el adorado tótem de su niñez.

Con más de 40 millones de ejemplares vendidos, Matar a un ruiseñor es un texto de referencia en Estados Unidos y una obra inolvidable, por lo que se hace más fácil comprender que este texto inédito haya generado tantas opiniones dispares. Muchos lectores han considerado prescindible volver sobre un original tan perfecto hasta el punto de optar por obviar la historia de la Scout adulta. A otros les parece un libro necesario para entender el origen de la novela ganadora de un Pulitzer en 1961, y encuentran interesante regresar a Maycomb para apreciar la evolución de los personajes. Y hasta es comprensible la reacción de aquellas personas que se han sentido en cierto modo estafadas por lo que parece poder ser una campaña de marketing alejada de criterios literarios. En cualquier caso, lo que resulta palmario es que leer y releer a Harper Lee es un placer.

Dejar respuesta