Vaticano S.A.

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Con la Iglesia hemos topado. La última visita del Papa Benedicto XVI a España con motivo de la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud, fue presentada por los medios de comunicación más conservadores como un refrendo del propio estado de salud del fervor religioso en nuestra sociedad. Miles de pelegrinos venidos de todas partes del globo, se afanaban por convertir las calles madrileñas en un torrente de cánticos y jolgorio, todo ello a mayor gloria del Santo Padre. Semejante propaganda, no tenía precio ni desperdicio para los referidos medios afectos a la Santa Sede.

Vaya por delante que es preciso profesar un más que profundo respeto hacia uno de los componentes más íntimos de todo ser humano como son sus creencias religiosas y que, por ese motivo, no cabe más que calificar como reprobable cualquier intento de menospreciar a los miembros de la comunidad cristiana por el mero hecho de abrazar una determinada fe. Y es que, sin duda con demasiada frecuencia, tienden a confundirse dos conceptos quizá sorprendentemente distintos como son Religión e Iglesia: se trata de la segunda, y muy especialmente de los miembros de su jerarquía, de quienes una parte de la opinión pública desconfía, situándoles permanentemente en el ojo del huracán. Al fin y al cabo, no olvidemos que el Vaticano es un Estado y que, por consiguiente, aparte de líderes espirituales, sus dignatarios pueden ser también valorados como políticos y gestores. Relacionado con esto último, el Catedrático de Políticas Públicas Vicenç Navarro ha publicado recientemente un artículo en el que habla de la activa participación del Estado Pontificio para impedir el desarrollo de políticas encaminadas a erradicar la pobreza en Haití.

Sin embargo,  las altas esferas vaticanas también son objeto de crítica por amplios sectores de la propia Iglesia. Sin ir más lejos, la gestión de las Jornadas Mundiales de la Juventud fue censurada por el Foro de Curas, una agrupación de 120 sacerdotes de las parroquias más pobres de Madrid, quienes condenaron que el gobierno regional recortase en educación prácticamente la misma cuantía que representaba el costo total del evento (unos 50 millones de euros). Tampoco veían de buen agrado la complicidad del Vaticano con algunas de las empresas que han provocado la actual crisis económica, ni siquiera el hecho de que, a pesar que oficialmente el viaje de Su Santidad era sufragado en un 80% a través de las aportaciones de pelegrinos y de algunas empresas donantes, estas empresas recibieran rebajas fiscales de hasta un 80% al calificarse el acontecimiento como de “ interés público excepcional”, con lo que, en la práctica, la mayor parte de su financiación fuese pública.

La realidad es que estas y otras cuestiones provocan una importante desafección de la sociedad con el Vaticano y la consecuencia de ello es que el Catolicismo pierde adeptos en todo el mundo. En Austria por ejemplo, el número de católicos que dejaron oficialmente la Iglesia ascendió a 87.000 y lo mismo en Alemania, donde también se cuentan por decenas de miles. En ambos países es fácil llevar a cabo un seguimiento de este tipo de estadísticas mediante un rastreo de los impuestos eclesiales. Según los expertos,  los informes acerca de los abusos sexuales a miles de jóvenes  con varios obispos encubriendo esos delitos han contribuido enormemente a la reducción de la “cuota de mercado” de fieles. Sin embargo, es en el plano económico donde se le achaca al Vaticano una mayor falta de transparencia.

La Santa Sede publica los resultados de los diferentes ejercicios económicos desde 1981 a instancias del Papa Juan Pablo II, precisamente para desmentir la generalizada idea de la opulencia atribuida a los altos cargos vaticanos. Gracias a ello, ahora podemos saber que, después de 3 años en números rojos, la Santa Sede volvió a presentar en 2010 cifras positivas, alcanzando unos ingresos de 245,2 millones de euros por 235,3 millones en gastos. Según la versión oficial, la mayoría de estos ingresos provienen de donaciones de fieles (el denominado Óbolo de San Pedro, que descendió en unos 11 millones de euros, situándose actualmente en unos 48 millones, caída achacada a la crisis), del rendimiento obtenido a través de sus diversas propiedades (como la venta de entradas para los museos, que reportó más de 21 millones de euros en el último año) y de la banca vaticana (sin especificar el modo de financiación de ésta). Por su parte, la mayor partida de gastos es la destinada a sufragar las actividades del Papa y otros servicios como Radio Vaticano, emisora que transmite en 5 continentes y en 40 idiomas distintos.

No exenta de polémica y siendo fiel a aquel dicho que reza “la realidad supera la ficción”, la jerarquía pontificia se ha vista envuelta últimamente en algunos episodios que podrían haber sido extraídos directamente de la última entrega de la trilogía de El Padrino: la policía judicial italiana está estudiando los movimientos económicos de una decena de instituciones religiosas cuyo caso más sonado es el de la propia banca vaticana, objeto de investigación en 2010 por blanqueo de dinero. En concreto, la fiscalía de Roma estudia un posible delito de omisión de altos cargos de dicha entidad, quienes no informaron de 2 operaciones financieras que incluían la transferencia de 20 millones de euros a JP Morgan en Frankfurt y de otros 3 millones al Banco de Fucino. Este caso, si llegara a confirmarse, podría ser el más importante desde 1982, cuando el Instituto para las Obras Religiosas (nombre oficial de la banca pontificia) protagonizó otro fraude relacionado con el que entonces era la mayor entidad financiera de Italia, el Banco Ambrosiano.

A todo esto, están empezando a consolidarse algunas nuevas formas de obtener ingresos adicionales, bien mediante el cobro de entradas para asistir a algunas misas (en la visita del Papa a Londres en el verano de 2010 los precios oscilaban entre los 6 y los 60 euros) o bien mediante la venta de diferentes artículos de marketing y souvenirs diversos, como por ejemplo el rosario electrónico con la voz del difunto Papa Juan Pablo II, que puede ser adquirido en la Teletienda al módico precio de 59,95euros (incluyendo un rosario tradicional de regalo).  

Jn II, 15-16 “Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: Quitad esto de aquí y no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”.                  

Dos mil años después parece ser que todavía quedan algunas lecciones por aprender.

Fuente de la imagen:
www.periodistadigital.com

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