‘Variaciones sobre el vaso de agua’, de Andrés Sánchez Robayna

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¿Un libro sobre un vaso de agua? Partiendo de su imagen en cuadros y de sus alusiones simbólicas en la poesía, Andrés Sánchez Robayna reflexiona en este libro sobre la presencia de este motivo en la pintura y la literatura.

9788416072552Puede resultar a primera vista chocante y hasta incluso extravagante que algo tan cotidiano y trivial como un vaso de agua pueda dar pie a un ensayo como el que el poeta y profesor de literatura Andrés Sánchez Robayna ofrece en esta obra. ¿Acaso hay tanto que decir sobre un simple vaso con agua? Uno puede preguntárselo y negarlo con la cabeza, pero quizá, al poco, le vengan a la memoria el famoso cuadro de Velázquez El aguador de Sevilla, alguno de los bodegones de Zurbarán o una breve escena de interior de la pintura holandesa donde el retratado, sonriente, nos alza su copa. O algún poema, como Vaso de agua de Jorge Guillén, donde sostener uno se convierte no en una cuestión de apagar la sed, sino en un ejemplo simbólico sobre la “sencillez / última del universo”. Es entonces cuando algo tan modesto e insignificante alcanza una trascendencia mayor que acaba justificando la publicación de esta obra.

Dividida en tres partes, una primera ensayística, una segunda con láminas a color que reproducen las obras pictóricas y fotográficas mencionadas y una tercera con poemas, esta obra ofrece una serie de reflexiones sobre la presencia de este motivo en las artes y la literatura a lo largo de la historia. Ambas han sido consideradas, pues, ya sean imágenes poéticas o imágenes pictóricas, en las dos es posible encontrar el vaso de agua como un símbolo de la pureza, de equilibrio, de tiempo detenido (frente al río, tiempo fugaz, como diría el poeta medieval Jorge Manrique). La claridad del vaso de agua, que puede ser vista en la poesía como un contrapunto a la agitación del alma, fue también un recurso usado por los pintores para mostrar su pericia pictórica: nada más difícil que pintar la transparencia, lo que no se ve: “son objetos tan cotidianos que nuestra mirada suele posarse sobre ellos con una indiferencia que los sitúa al borde mismo de la invisibilidad”, escribe A. Sánchez Robayna; pero para los pintores y los poetas también significaba la dificultad de mostrar la distorsión de lo que hay detrás o de aquello que se refleja. Así, los pintores cubistas verían ese vaso de una forma geométrica. Y fotógrafos como Iran do Espírito Santo, como un vaso que se espeja dentro de otro, y este a su vez dentro de otro hasta el infinito. ¿Y qué decir en la poesía de las relaciones entre el agua y la memoria?

En este ensayo, el propio Robayna vierte algunas de sus reflexiones en un tono y una prosa poéticos que al mismo tiempo hace repaso de lo que otros poetas dijeron: y es que este es un libro también de crítica literaria, repleto de citas de muchos autores y de muchos poemas traducidos al español por primera vez, que aparecen antologados en la tercera parte de la obra: el lector puede saborear desde El vaso de agua de Wallace Stevens a los de Francis Ponge, Carlos Edmundo de Ory, Ángel Crespo, Antonio Requeni, Lasse Söderberg, Charles Tomlinson o tantos otros.

Pero yo, por expresar de una forma bella aquello que en alguna ocasión he pensado, me quedo sin duda con el de Valerio Magrelli: “No tengo un vaso de agua / junto a mi cama: / tengo esta libreta. / A veces trazo palabras en la oscuridad, / y el día siguiente las halla / calladas, deformadas por la luz. / Son cosas nocturnas, / puestas a secar, / que al sol se resquebrajan y revientan. / […] El cementerio de los pensamientos / que recojo con mis manos.” Así, estas reflexiones harán pensar al lector en la aparente insignificancia —o no— de las cosas.

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